DIOS CORONA TU AÑO

INTRODUCCIÓN: En estos días, ya casi al final del año, la mayoría de las personas habla sobre los propósitos que cumplió este año y las metas que se fijará para el próximo, pero ¿Qué hay de los propósitos no cumplidos?, ¿Qué pasa con las cosas que no conseguimos lograr? A lo largo de un año pasan tantas cosas, las agradables y positivas normalmente se las agradecemos a Dios de inmediato y nos sentimos tan contentos que para nada es difícil agradecerle tantas veces como nos es posible, pero dejamos de lado “lo malo” y ese tema no queremos ni tocarlo, y es que Dios en ningún momento haría o dejaría que pasara algo que nos dañe, a pesar que muchas veces no podemos evitar pensar por qué permitirá que pasen ciertas cosas y no podemos entender en el momento el propósito, ni la enseñanza que nos dejará, pero si de algo estaremos seguros, es de que el Padre Celestial siempre buscará nuestro bien. Dios ha estado contigo de Enero a Diciembre, las 24 horas del día, en las alegrías y aún más en las tristezas, en el instante en que una persona que llegó a tu vida y en cada uno de las que viste partir, en tus triunfos y en tus sentimientos de derrota, viendo cada una de tus sonrisas y secando cada una de tus lágrimas, ¿Por qué no agradecerle cada uno de esos momentos? Sin lugar a duda en todo tiempo Dios ha estado a nuestro lado, fiel como siempre, incondicionalmente, con los brazos abiertos nos rodeó con alegría, los mimos que nos dieron ese cálido abrazo en las difíciles circunstancias, mostrándonos que no todo lo negativo es malo, sino que hay cosas que simplemente nos fueron inconvenientes o no eran tan buenas como pensábamos en su momento.

TEXTO: Salmos 65:11

DESARROLLO:

TU CORONAS EL AÑO: El salmista habla aquí de la intención que Dios tiene de “coronar” el año. Esta palabra también puede traducirse como “cerrar” el año. Como Dios es el Eterno influye sobre los límites de nuestro tiempo. Y estamos llegando al final de un tiempo al cual le hemos llamado Año 2017. El Dios Eterno es el que corona, el que cierra, el que concluye este año. En Daniel 4:30-32 leemos: “Habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere”. El Señor quiere dejar bien en claro que es Él el que domina sobre el reino de los hombres, y Él distribuye ese dominio a quien Él quiere. Dentro del dominio del Altísimo está el de coronar y cerrar el año.

CON TUS BIENES: Un bien es lo que en sí mismo tiene el complemento de la perfección; también, lo que es favorable y conveniente; y lo que es un bienestar o un beneficio. Aquí no sólo se refiere a los bienes materiales, sino también a los espirituales, sentimentales y emocionales. En otras palabras, el Señor satisface todas nuestras necesidades, aún las más profundas, con sus bienes. En Deuteronomio 8:16, Dios le dice a su pueblo: “…que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien”. Y este es el deseo de nuestro buen Padre Celestial: a la postre, hacernos bien. Hay una verdad tremenda en Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Dios conoce cosas de nosotros que ni aún nosotros conocemos. Por eso es que cuando llegan cosas a nuestra vida que no nos gustan, y renegamos de lo que el Señor permite, es porque no nos conocemos en la medida que Dios nos conoce. La seguridad de que Dios siempre busca nuestro bien con todo aquello que permite se expresa en la aceptación de la voluntad divina.

Y TUS NUBES DESTILAN GROSURA: La bendición de Dios viene de arriba y a través de sus nubes. La nube nos habla de gloria y de donde Dios habita. El salmista nos invita a mirar hacia arriba, hacia las nubes de la gloria de Dios. Dice que sus nubes destilan. Uno de los significados de la palabra destilar es “mostrar” y “dejar ver”. El Señor quiere mostrarnos a través de sus nubes, parte de su gloria, de sus recursos, de su bendición para nuestras vidas. La grosura es el sebo, la grasa; y hace referencia a la abundancia de algo, a la robustez, a la fertilidad. Podríamos decir que las nubes del Señor nos muestran, o nos dejan ver, la abundancia, las riquezas tanto espirituales como materiales, la fertilidad, que vienen del Señor y que desea que todos sus hijos disfruten. Queridos hermanos Dios quiere coronar tu año con abundancia de alimento y riquezas para tu vida.

CONCLUSIÓN: Dios quiere que sepas que Él es el que corona tu año con todo su bien. Y que ese bien viene de su nube de gloria, de su presencia y es abundante y rico. Dios nos habla en este día para que al mirar y asomarnos al próximo año, veamos que su bien, su presencia y su abundancia seguirá con nosotros.