UN ENCUENTRO CON SU GRANDEZA

INTRODUCCIÓN: Dios desea mostrarnos muchas cosas en la vida y una de esas cosas es que aprendamos a conocerle. Jesús dice en su oración de Juan capítulo 17: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado”. Conocer a Dios es tener vida eterna. Y dentro de ese conocimiento hay algo que debemos aceptar: la grandeza de Dios y nuestra pequeñez delante de esa grandeza. Muchas veces confesamos con nuestras bocas que Dios es grande, que es más grande que nosotros; pero en la práctica eso no se da, sino que seguimos nuestros propios caminos, haciéndonos sabios en nuestra propia opinión y dejando de lado los consejos que Dios nos da. Por eso es que cuando tomamos decisiones erradas y nos golpeamos es cuando estamos en condiciones de reconocer la grandeza del Altísimo Dios. Nos preguntamos muchas veces el porqué de tantas adversidades, y es porque esa es la forma de reconocer en toda su dimensión la grandeza de Dios. Cuando erramos y sufrimos levantamos la mirada hacia el cielo. También ese trato o disciplina de Dios busca provocar virtudes en nuestras vidas que muestren su grandeza. Por eso dice el escritor a los Hebreos en el cap. 12:11 “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. El secreto del trato de Dios a través de nuestros sufrimientos, es llevarnos a reconocer y a descubrir su grandeza porque cuando no tenemos salida podemos levantar nuestra mirada y nos damos cuenta que sin su ayuda no podemos vivir. Cuando en la adversidad somos humillados nos ubicamos ante la grandeza del Señor. Hoy deseaba ver un pasaje de alguien que pudo reconocer la grandeza del Todopoderoso partiendo de sus sufrimientos y calamidades.

TEXTO: Job 42

DESARROLLO:

En el capítulo 40:1-14 leemos parte del diálogo entre el Señor y Job. Job ya había pasado por tremendas calamidades y sufrimientos (capítulo 1:13-22). El Señor le hace ver su grandeza y su sabiduría (que a nosotros muchas veces nos cuesta entender; y lo único que nos queda es confiar en que Dios está haciendo lo mejor para nuestras vidas). Pero al llegar a este capítulo 42, Job recibe la revelación del poder y la grandeza de Dios, reconociendo su fragilidad. Decía que nuestros sufrimientos y tribulaciones tienen la intención de llevarnos a ver que Dios es grande y que en medio de esas situaciones difíciles, lo único que podemos hacer es levantar nuestros ojos al cielo pidiendo el oportuno socorro. Pero ¿qué ocurre cuando tenemos un verdadero encuentro con la grandeza de Dios?

DESCUBRIMOS QUE EL SEÑOR TODO LO PUEDE Y QUE NO HAY NINGÚN PENSAMIENTO QUE SE PUEDA ESCONDER DE ÉL (vs. 2).- Luego que Job escucha las palabras del Señor, se siente humillado y tocado porque se da cuenta, y lo confiesa, que el Señor es el Todopoderoso, y esto significa que todo lo puede. Y queridos hermanos hoy el Señor nos habla para decirnos lo Todopoderoso que es Él, y que hay pensamientos que están dentro de su corazón acerca de nosotros que probablemente no vayamos a entender, pero que por la fe desea que sepamos que tienen el ingrediente de su amor y la sola intención de hacernos bien. No entendemos por qué somos probados, no entendemos por qué tanta adversidad, no entendemos por qué perdemos cosas y seres queridos en la vida, no entendemos por qué nos enfermamos, no entendemos por qué Dios permite cosas que nos duelen; pero así como con Job, hoy el Señor nos habla y nos dice: Yo soy el Todopoderoso, tus fuerzas están en mí; lo que permito no lo entenderás ahora pero más adelante sí. Y también dice Job que no hay ningún pensamiento que se esconda del Señor. Dios ve nuestros pensamientos más profundos. No los podemos esconder. Entre esos pensamientos puede ser que estemos dudando del amor del Padre, puede ser que en ellos le estés clamando con todo tu corazón, puede ser que tus pensamientos sean llenos de tristeza; pero tienes que saber que Él los está viendo como una película. Él desea poner su paz en esos pensamientos y darte la seguridad de que Él sigue estando a tu lado. Job al recibir la revelación del Todopoderoso, reconoce que sus pensamientos están delante de Él al descubierto y no pueden ser ocultados. El Señor mira hoy nuestros pensamientos para mostrarnos su grandeza. Sigamos confiando en su poder y en su misericordia.

RECONOCEMOS QUE MUCHAS VECES HABLAMOS SIN ENTENDER NI COMPRENDER (vs. 3).- Job se convence de que muchas veces él había hablado sin entender muchas cosas. Y esto es lo que nos ocurre a nosotros: en medio de las situaciones de la vida hablamos sin saber que está pasando por los pensamientos del Señor y dudamos de que sus intenciones sean las de hacernos bien. Es entonces que comenzamos a abrir nuestra boca para quejarnos y atribuirle a Dios un despropósito en lo que está permitiendo, o sea, abrimos nuestra boca para reprocharle a Dios por lo que estamos pasando. Pero en esos momentos es que resuenan las palabras de Jesús diciéndonos: “En el mundo tendrás aflicción, pero sigue confiando que Yo he vencido”, entonces percibimos la fortaleza de Dios, y vamos a aprender como Job a decir: “Realmente yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí”.

NOS DAMOS CUENTA QUE UNA COSA ES ESCUCHAR DE DIOS Y OTRA MUY DISTINTA ES VERLO EN MEDIO DE NUESTRAS VIVENCIAS (vs. 5).- Dice Job que ahora puede ver al Señor. Antes solamente lo conocía por haber oído de Él. Su grandeza se manifiesta aún en la prueba más intensa y dolorosa, y entiendo que esos momentos en los cuales no damos más, son los momentos más sagrados porque es cuando sentimos al Señor más cerca, es cuando el cumple su palabra que dice: “contigo estaré Yo en la angustia”; es cuando podemos decir como Job: “Estoy sintiendo al Señor a mi lado; lo estoy viendo con mis ojos de la fe”. Es a partir de allí que nos damos cuenta que una cosa es escuchar de Dios, y otra distinta es tener una vivencia con Él, es verle a nuestro lado como poderoso gigante acompañándonos y dándonos las fuerzas que necesitamos. En esos momentos de tribulación es cuando se manifiesta la fe anidada en nuestro corazón por la palabra recibida del Señor; por eso valoremos su Palabra: ella es nuestra fuerza y nuestro refugio en el tiempo de la prueba.

APRENDEMOS A RECONOCER NUESTRO PECADO Y SOMOS LLEVADOS AL ARREPENTIMIENTO (vs. 6).- Job reconoce su debilidad y se arrepiente. Arrepentirse, como todos sabemos, es cambiar nuestra actitud hacia Dios, y yo diría también hacia lo que Él permite. Por supuesto que es difícil aceptar su trato muchas veces doloroso. Roguemos al Espíritu Santo que nos asista para mantener nuestra fe inconmovible. Y dice también Job: “en polvo y ceniza”. Esta expresión señala su humillación delante de lo grande que es el Señor y el reconocimiento de su propia indignidad delante de la santidad del Señor. Esta es la única forma de acercarnos a Dios: con humildad y sencillez, con reconocimiento y reverencia, porque vemos en la palabra de Dios que Él resiste a los soberbios. La soberbia no nos deja acercar al Señor; es un gran impedimento. Por eso es que la Palabra nos enseña la única forma de acercarnos a Dios: humillados.

VEMOS QUE LA AFLICCIÓN NO DURA PARA SIEMPRE Y LLEGA EL MOMENTO EN QUE DIOS LA QUITA (vs. 10).- La palabra de Dios nos dice que el Señor quitó la aflicción de Job cuando él hubo orado por sus amigos. Lo primero que podemos ver aquí que la aflicción en los hijos de Dios no dura para siempre porque va a llegar el momento en que el Señor la quitará, así como lo hizo con Job. Dios nos anima a nosotros con esta palabra es esperar en Él el día en que todas nuestras aflicciones sean quitadas. Creámoslo, porque el día va a llegar. Hay esperanza en nuestro bendito Padre Celestial, hay un futuro de bendición y de paz para nuestras almas. Sigamos adelante, no nos cansemos de luchar y de amarle. Pero dice también que esa aflicción fue quitada cuando Job hubo orado por sus amigos. El Señor es tan sabio que dejó reflejado en su palabra esta frase: “cuando hubo orado por sus amigos”. Y hermanos, una de las funciones que tenemos como iglesia del Señor es la de ser intercesores, sacerdotes. “Son real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios”. Por eso es que aún en medio de nuestras tribulaciones no nos olvidemos de los demás que están luchando como nosotros y están padeciendo. Intercedamos por ellos con fe y pasión, con amor y perseverancia.

SOMOS CONSOLADOS Y RESTAURADOS POR EL SEÑOR Y NUESTRO FINAL SERÁ DE GLORIA Y DE BIEN (vs. 11-15; 16-17).- El relato de la palabra de Dios nos dice que se acercaron a Job sus hermanos, familiares y amigos para consolarle y acompañarle; y que el Señor lo bendijo más que en sus años anteriores. Queridos hermanos hay un galardón para nosotros si no nos movemos de nuestra fe en el Señor; llegará el día en que seremos consolados, en que ya no sufriremos en soledad, en que nuestras lágrimas serán secadas por el Señor. Serán los días en que seremos restaurados y abrazados por Él; los días de alegría que volverán a nuestras vidas. Y dice luego en los últimos versículos que Job vivió ciento cuarenta años y vio a sus generaciones posteriores hasta la cuarta generación; y murió Job viejo y lleno de días. Queridos hermanos: nuestro final será un final de gloria si seguimos confiando en el Señor y si seguimos perseverando en sus caminos.

CONCLUSIÓN: Cuando nos encontremos con su grandeza cara a cara, nuestra vida será transformada como la vida de Job. No importan las circunstancias por las cuales tengamos que pasar: el Dios eterno cumplirá su propósito en tu vida y en la mía. Será un final de paz, un final de consuelo y un final de gloria si perseveramos en seguir y amar al Señor. Comienza un nuevo año: Determinemos nuestro corazón a caminar con Él tomado de su mano hasta terminar la carrera.