CRECER UNIDOS AL PADRE

INTRODUCCIÓN: Lo normal en la vida de una persona es que crezca y se desarrolle. El crecimiento humano se define como el aumento de tamaño del organismo, y se consigue por una doble acción: un aumento en el tamaño de las células del cuerpo, y un aumento en su número real. Y el desarrollo es la aparición de nuevas características o la adquisición de nuevas habilidades. Todo padre que ama a sus hijos desea verlos crecer y desarrollarse. Y teniendo en cuenta que Dios es el Padre Celestial, y es Espíritu, tiene su deseo de que crezcamos y nos desarrollemos espiritualmente, relacionándonos con Él. Y aquí hay algo muy importante que tenemos que entender: Nuestro crecimiento y nuestro desarrollo dependen de la relación que tengamos con nuestro Padre Celestial, el Dios eterno.  En Juan 4:24 se nos dice que Dios es Espíritu y que los que le adoran en espíritu y verdad es necesario que adoren. A Dios nos acercamos teniendo una relación espiritual porque Él es Espíritu. Esto nos indica que es imposible ser superficiales y materialistas, y pretender tener una relación espiritual con Dios. La actitud correcta para comenzar el camino de crecimiento de nuestro espíritu, es humillarnos y reconocer nuestra necesidad espiritual. Por eso dice la Palabra que Dios “da gracia a los humildes”. Hoy deseo meditar en dos pasajes que considero muy importantes a los efectos de poder analizar nuestro crecimiento espiritual.

TEXTOS: Colosenses 2:19b; 2da. Pedro 3:17-18.-

DESARROLLO:

Colosenses 2:19b.- “…en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios”. Aquí vemos tres cosas importantes: “nutriéndose”, “uniéndose” y “crece con el crecimiento que da Dios”. La primera es “nutriéndose”, y nutrirse no es lo mismo que alimentarse. Existe una gran diferencia entre alimentarse y nutrirse, y esta diferencia radica en el hecho de que mientras alimentarse es simplemente la acción externa de ingerir alimentos para sobrevivir, nutrirse es el proceso biológico por el cual nuestro organismo obtiene los nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento de los alimentos y líquidos ingeridos. La primera es una acción mientras que la segunda es un proceso que ocurre dentro de nuestro organismo. Asimismo, cuando nutrimos nuestro espíritu, hay un proceso dentro de nosotros que tiene que ver con obtener los nutrientes necesarios para que nuestro espíritu funcione correctamente. La segunda cosa es “uniéndose por las coyunturas y ligamentos”. Aquí el apóstol destaca la importancia de la unión por las coyunturas y los ligamentos. Las coyunturas tienen la función de darnos movilidad y los ligamentos tienen la función de unir estructuras de nuestro cuerpo y mantenerlas estables. Debemos mantenernos unidos primeramente al Señor y luego a su cuerpo que es la iglesia. Sabemos decir que la unión hace la fuerza y queridos hermanos nuestra vida espiritual se fortalece cuando estamos unidos al Señor y a su cuerpo. Pero también este pasaje dice que el cuerpo crece con el crecimiento que da Dios. Queridos hermanos: solamente con nuestro esfuerzo no vamos a poder crecer espiritualmente. Al crecimiento espiritual lo da el Señor. Muchas veces nos preguntamos “¿por qué no crezco?”; y es porque no estamos unidos al Señor ni a su iglesia. Si al crecimiento lo da Dios, tengo que tener una relación personal con Él; la manera más efectiva de crecer es estando en comunión con el Señor, buscar su presencia, su guía y su dirección.

2da. Pedro 3:17-18.- Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”. Aquí Pedro les escribe a los hermanos advirtiéndoles que tengan cuidado para no ser arrastrados por doctrinas de error de personas injustas. Es que un pensamiento puede cambiar nuestra conducta, y un pensamiento errado puede desviar nuestras conductas. La intención del enemigo a través de enseñanzas falsas es la de introducir en las mentes pensamientos que luego van a perjudicar las conductas de las personas y a través de eso destruirlas. Dice la Palabra de Dios que el enemigo tratará de engañar si le fuere posible, aún a los hijos Dios. Es tan importante estar cimentados en la verdad de la Palabra de Dios porque de esta forma difícilmente seamos engañados por personas con falsas enseñanzas. Es que la Palabra de Dios es la luz que ilumina nuestro caminar diario y al estar en relación con ella, nos estamos relacionando al mismo tiempo con el Señor. Amar la palabra de Dios es amar al Señor mismo. Luego el apóstol habla acerca del crecimiento, y les dice a los hermanos: “Antes bien crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. Aquí la palabra griega que corresponde a “crecer” es “Auxáno” (Crecer) y transmite la idea de agrandar: aumentar, dar crecimiento. Dijimos que al crecimiento lo da Dios y cuando el apóstol Pedro insta a los hermanos a crecer, les está diciendo en otras palabras: “vivan unidos al Señor para que en esa comunión y relación estrecha con Él, Él les dé el crecimiento espiritual”. Vuelvo a decir que si al crecimiento lo da Dios, la forma en que creceremos será cuando estemos unidos al Señor y a su Cuerpo. En Juan 15:4, Jesús dice: “Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Así como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí”. Este fruto del que habla Jesús incluye el crecimiento de nuestra vida espiritual. Pero dice también el apóstol que crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor. La palabra griega para “gracia” es Járis (Gracia) y transmite la idea específicamente de la influencia divina sobre el corazón, y su reflejo en nuestras vidas; incluido lo siguiente: que Dios nos aprueba, nos da sus dones, su favor, su gozo, y aún su gratitud. Entonces cuando Pedro dice que crezcamos en la gracia del Señor se refiere a que crezcamos para ser aprobados más cada día, crezcamos en los dones que Él reparte, crezcamos en que cada vez más vemos su mano de favor sobre nosotros, crezcamos en la alegría de saber que Dios está feliz con nosotros; y crezcamos en recibir de parte de Él más gratitud por amarle y servirle. Pero también dice que crezcamos en el conocimiento del Señor. Y se refiere al conocimiento de experimentar una relación personal con Él. Cuando más compartimos la vida con una persona, más vamos conociendo a esa persona. Así, cuando le entregamos toda nuestra vida al Señor y nos dedicamos a buscarle, a amarle y a atender sus consejos, aprendemos qué es lo que quiere de nosotros, cuáles son sus propósitos con nuestra vida, qué es lo que más le agrada y a aceptar con fe muchas de sus decisiones y designios.

CONCLUSIÓN: El Señor nos habla hoy para animarnos a que crezcamos, y a buscar ese crecimiento en unión con Él y con su cuerpo porque separados de Él nada podemos hacer. Desea que recordemos siempre que al crecimiento lo da Él y que por eso necesitamos apegarnos a Él, tomarnos de Él, como hizo Jacob cuando dijo: “No te dejaré si no me bendices”. Debemos aprender que el tesoro más preciado que tenemos es el conocimiento y la gracia del Señor. La vida es la oportunidad que Él nos da para que le conozcamos y su gracia es su bendita obra en nuestros corazones para que descubramos, valoremos y nos demos cuenta que Él quiere terminar su obra en nosotros hasta el día que nos diga: “Bien buen siervo. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor”.