SIGAMOS ESPERANDO EN ÉL

INTRODUCCIÓN: Hay un dicho muy conocido que dice que lo último que se pierde es la esperanza. La esperanza es la confianza de lograr una cosa o de que se realice algo que se desea. Hoy podemos ver a nuestro alrededor mucha gente que ha perdido toda esperanza a causa de las injusticias y de la maldad de las personas que engañan y viven aprovechándose de los más débiles. Pero como sabemos cada uno dará cuenta delante del Señor de sus malas acciones. En la Biblia hay muchos pasajes que nos instan a tener esperanza en el Señor, a esperar en Él y en su salvación. Muchas veces en los momentos difíciles de la vida nos cuesta tener esperanza. Pareciera que no hay ninguna salida para nuestros problemas y aflicciones, enfermedades y depresiones, angustias y tristezas. Pero Dios nos dice que su Palabra es viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos, y que penetra hasta partir el alma, las coyunturas y los tuétanos. Por eso es necesario que nos sumerjamos en el poder de la Palabra de Dios para poder enfrentar lo que nos queda por delante de esta vida con esperanza en el Todopoderoso. La esperanza nos empuja a actuar, nos ayuda a tomar decisiones y nos mantiene motivados y en marcha. La esperanza hasta nos hace más amables y amistosos con los demás. En cambio la falta de esperanza produce en nosotros emociones negativas y nos empobrece la vida. La esperanza nos ayuda a perseverar ante los obstáculos porque de una forma u otra pensamos llegar a la meta. El Señor Jesucristo trajo a este mundo la verdadera esperanza. Él decía: “El Reino de Dios está entre ustedes”. Y la verdadera esperanza es tener al Señor en el corazón y una relación plena con Él. Hoy el Señor quiere animarnos a seguir esperando en Él, a no desmayar, a no decaer y a no bajar los brazos.

TEXTOS: Job 13:15; Salmos 25:3; Salmos 32:10; Isaías 40:31.-

 

DESARROLLO:

Como decía, en la Palabra de Dios podemos ver algunas bendiciones  importantes que tiene el esperar en el Señor:

1.- LA ESPERANZA EN DIOS VA MÁS ALLÁ DE LA MUERTE (Job. 13:15).- En el contexto de este versículo podemos ver a este hombre, Job, en medio de su aflicción, defendiendo su integridad ante aquellos que se decían sus amigos, pero que en realidad estaban tratando de hacerle ver que estaba sufriendo porque decían que algo malo había hecho. Pero en el libro podemos ver que esa aflicción era porque el Señor lo había permitido. Muchas veces nosotros mismos podemos prejuzgar a otro insinuando que el sufrimiento de esa persona es causa de su pecado. No podemos ponernos en el lugar de Dios creyendo que sabemos todas las cosas. Tenemos que entender que todo está en los pensamientos del Señor que siempre son más altos que los nuestros. Pero volviendo a este pasaje, Job declara delante de sus amigos que seguirá esperando en Dios aunque Él decida matarlo. Y queridos hermanos esa esperanza es la que debemos desarrollar y tener: una esperanza eterna que va más allá de esta vida, más allá de nuestra muerte. Tenemos que creer que si no es en esta vida, será en la venidera que el Señor nos dará lo que ha prometido. En el capítulo 4:18-22 del libro a los Romanos, el apóstol Pablo habla del ejemplo de Abraham. “El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara). Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia”. Nuestra esperanza en Dios tiene que traspasar aún la muerte. Él es el que tiene palabras de Vida Eterna para nosotros y esa Palabra nos vivifica y nos levanta.

 2.- SI ESPERAMOS EN EL SEÑOR, ÉL NO NOS DEJARÁ SER CONFUNDIDOS (Salmos 25:3).- El salmista dice en este pasaje que el que espera en el Señor jamás será confundido; estar confundido es mezclar las cosas, entender una cosa por otra o estar perturbado. Lo que dice aquí el salmista es que Dios no nos dejará ni nos abandonará a nuestra suerte dejando que seamos presa fácil del engaño del enemigo ni dejará que él nos confunda con sus artimañas. En otras palabras, si tenemos esperanza en Él, Él se encargará de cuidarnos. En medio de las pruebas podemos tener a lo mejor una visión parcial de la intervención del Señor porque pareciera que la salida o la respuesta no llegan nunca. En el libro de Daniel 10:11-14 podemos ver lo que le dice el ángel a Daniel; y es que había habido una oposición en el ámbito espiritual para que la respuesta llegara a Daniel. Y el Señor hoy quiere decirnos que estamos en una lucha; que muchas veces las respuestas del cielo tardan porque hay oposición del enemigo y es ese enemigo el que quiere quitar la esperanza de nuestros corazones. Dios nos revela hoy su palabra para decirnos que no desmayemos, que sigamos clamando porque su respuesta ya está en camino, que vivamos en la esperanza de su intervención. Él no nos va a dejar. Daniel esperaba clamando y nosotros debemos hacer lo mismo: esperar en nuestro Padre Celestial, clamándole y viviendo en su presencia. Que las cosas de este mundo no nos hagan olvidar nuestra esperanza en el Señor.

3.- SI ESPERAMOS EN EL SEÑOR, NOS RODEARÁ SU MISERICORDIA (Salmos 32:10).- El salmista declara que la misericordia del Señor rodea a los que esperan en Él. La misericordia de Dios es la disposición que Él tiene a compadecerse de los sufrimientos y miserias de sus criaturas. Muchas veces nos olvidamos de que su misericordia nos está cubriendo y librando de muchas cosas malas. Hay muchos momentos de tristeza y de dolor que pasamos y esa tristeza y dolor en ocasiones no nos permite ver que hay muchas situaciones de nuestra vida que están llenas de la misericordia y el consuelo de Dios. En ocasiones nos sentimos agotados y tendemos a perder la esperanza, creemos que los problemas no tienen solución o que simplemente nada será suficiente para que volvamos a recobrar la felicidad. En esos momentos es importante tener en cuenta que Dios no nos da la espalda ni nos abandona. El salmista nos recuerda que por delante y por detrás, y a los costados su misericordia nos envolverá si permanecemos en su esperanza. Que su misericordia nos rodee hace que nos sintamos muy amados por el Padre. En Efesios 2:4-5, leemos: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo”. Esta expresión “rico en misericordia” muestra la tremenda capacidad del Todopoderoso de brindar su misericordia a todos. Muchas veces a nosotros nos cuesta recibir la misericordia del Señor por situaciones difíciles de la vida que nos han dejado traumas, complejos o culpas que nos hacen ver más in-merecedores que los demás de esa misericordia divina. Pero la realidad es que todos somos in-merecedores, pero aun así, el Padre desea que recibamos el regalo de su gracia sobre nuestras vidas para que seamos sanados de toda herida de nuestro corazón. Recibamos, teniendo esperanza en el Señor, su misericordia que puede sanarnos.

4.- LA ESPERANZA EN EL SEÑOR NOS DA NUEVAS FUERZAS (Isaías 40:31).- Dice el profeta que los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; los que ponen su esperanza en el Señor serán fortalecidos. En este mundo donde vemos el pecado manifestarse de una manera asombrosa, vemos la necesidad de ser fortalecidos para continuar con la lucha. Y las fuerzas que necesitamos, son fuerzas espirituales que sólo vienen del Señor Todopoderoso. Él da y dará nuevas fuerzas. En 1ra. Samuel 30 podemos leer el ataque de los amalecitas a la ciudad de Siclag, a la cual prendieron fuego y llevaron cautivos, aún a la familia de David. Podemos ver la angustia de todos estos hombres. Pero dice en el versículo 6 que David se fortaleció en Jehová su Dios. Es como si David hubiera levantado sus ojos al cielo y clamó por las fuerzas que necesitaba para seguir adelante. David se fortaleció porque tenía esperanza en la salvación del Señor. Y queridos hermanos, no importa lo que hoy estemos pasando; ahora es el momento de levantar nuestros ojos al cielo y clamar por nuevas fuerzas porque nuestra esperanza está en Él. En Efesios 6:10 Pablo dice que nos fortalezcamos en Señor y en el poder de su fuerza. El Señor quiere fortalecernos en todas las áreas de nuestra vida. Lo primero que debemos recordar es que el Señor nos fortalece en fe. Lo segundo, es que recibimos fortaleza dándole gracias y gloria cuando le alabamos en momentos de adversidad.  Lo tercero a recordar es que Él nos fortalece en sabiduría, tal como dice Santiago: “pide la sabiduría” porque el Señor puede dártela.  El cuarto elemento es recordar que Su gracia está sobre nosotros para darnos fuerzas, y debemos crecer en esa gracia. También dice que los que esperan en el Señor levantarán sus alas como las águilas. Esto nos habla de que tendremos nuevas fuerzas para ir hasta la presencia del Señor y allí ser saciados.

CONCLUSIÓN: No dejemos que la esperanza en el Señor sea quitada de nuestro corazón por la obra del enemigo. Tenemos que ser un pueblo que espera en la Salvación de su Dios, en su obra, en sus promesas, en sus cuidados. Hoy fortalezcámonos en el poder de su fuerza.