LA AYUDA QUE NECESITAMOS

INTRODUCCIÓN: Muchas veces queremos vivir la vida cristiana solamente con nuestro esfuerzo y voluntad, pero a la larga nos damos cuenta que no podemos obtener buenos resultados. Por el contrario, nos sentimos frustrados y creyendo que es imposible ser un verdadero cristiano con todas las letras. Y es que nuestra manera de pensar es muy diferente a cómo piensa el Señor. Él dice: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová”. Isaías 55:8. Tenemos que entender que sin la ayuda del Todopoderoso, todos nuestros intentos de vivir como Él quiere serán infructuosos porque nuestra naturaleza pecaminosa nos limita para vivir como Dios lo manda. El Señor está dispuesto a enviarnos su ayuda y a asistirnos. Lo importante es que estemos nosotros dispuestos a recibir esa ayuda que viene de Él. El Señor ha prometido enviarnos al Consolador, al Espíritu Santo para que esté a nuestro lado. Él es la provisión de Dios que suple toda nuestra necesidad y limitación humana, y nos ayuda a entender la voluntad del Señor y a poner por obra todo lo que aprendemos de Él. Por eso no debemos desesperarnos ni frustrarnos. Hay una forma de poder vivir la vida cristiana, y es con la ayuda del Espíritu Santo. Hoy vamos a ver un pasaje que nos muestra la promesa hecha por el Señor a sus discípulos.

TEXTO: Juan 14:15-27.-

DESARROLLO:

En este pasaje, que es muy importante para cada discípulo que desea hacer la voluntad de Dios, podemos ver algunas consideraciones que Jesús hace y que ha dejado establecidas para nuestra ayuda:

  1. EL AMOR AL SEÑOR SE MUESTRA MEDIANTE ACTOS DE OBEDIENCIA (vs. 15).- Jesús está llegando al final de su ministerio sobre esta tierra. Está con los suyos y desea impregnar en su corazón sus últimas palabras que serán las más importantes porque implican instrucciones y fundamentos que deberán tener en cuenta para cuando Él ya no esté. Y les dice: “Si me aman, guarden mis mandamientos”. Como siempre decimos y sabemos, una de las cosas que más nos cuesta es obedecerle a Dios. Esto tiene que ver con la presencia de la rebelión en nuestro corazón por causa del pecado que influye en nuestras mentes y no nos deja ser obedientes. Nos cuesta someternos a Dios, nos cuesta sujetarnos a su autoridad. Pero el Señor apela aquí al amor que ellos le tienen; Él quiere hacerles entender que ese amor se tiene que demostrar, y tiene que ser a través de sus actos de obediencia. Obedecer a Dios es hacer lo que Él manda, y una persona que quiere ser discípulo de Cristo, debe tomar la determinación de obedecer los mandamientos y enseñanzas de su Maestro. La obediencia implica que estoy comprometido con mi Señor. En la obediencia hay bendición y recompensa. En Deuteronomio 28 podemos leer algunas de las bendiciones que trae la obediencia. Roguemos al Señor que nos ilumine para poder ser obedientes.

 

  1. LA PROVISIÓN DEL ESPÍRITU SANTO (EL ESPÍRITU DE VERDAD) ES PARA AQUELLOS QUE CONOCEN AL SEÑOR (vs. 16-17).- Luego continúa diciendo Jesús que Él rogará al Padre por otro Consolador, por otro que cumpla su función en la vida de los suyos como Él lo hizo porque entiende que los discípulos solos, sin guía y sin dirección corren el riesgo de olvidar todo lo vivido con Él. Y se refiere al Espíritu Santo diciéndole el Espíritu de verdad porque cumplirá la función de guía sobre la vida de ellos a toda la verdad y revelación de Dios. Pero dice que el mundo no puede recibir el Espíritu Santo porque no le ve ni le conoce. Cuando vemos esto que dice Jesús, en nuestro ser debe surgir un clamor porque muchos de aquellos seres que nos rodean, incluso de aquellos que amamos, no pueden recibir al Espíritu Santo porque no le ven ni le conocen; y para que ello ocurra ellos tienen que ver y conocer al Espíritu Santo y a Cristo a través de nuestras vidas. Nosotros somos los encargados de hacer conocer a este mundo la obra del Señor. Otra de las cosas que Jesús promete aquí es que estará con sus discípulos para siempre. Queridos hermanos: muchas veces parece que estamos solos en la lucha, parece que estamos solos en nuestros sufrimientos y dolores, a lo mejor nos sentimos que Dios nos ha abandonado; pero no es así. Él prometió la presencia del Espíritu Santo con nosotros. Hoy Dios quiere recordarte en medio de tu prueba y de tu lucha que su Espíritu está a tu lado para consolarte, porque es el Consolador, y para fortalecerte. Hoy recibe en tu corazón esta confirmación.

 

  1. JESÚS PROMETE SU PRESENCIA A TRAVÉS DEL ESPÍRITU SANTO (vs. 18).- Luego les sigue diciendo a los discípulos que no los dejará huérfanos, sino que vendría a ellos. Una persona huérfana es aquella que no tiene padre o madre, o ninguno de los dos. Y el Señor les dice a sus discípulos que no los dejaría solos como huérfanos, sino que vendría a ellos. Y Jesús viene a la vida de sus discípulos a través de su Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el mismo Espíritu de Cristo obrando en las vidas. En otro pasaje dice el Señor que estaría con nosotros hasta el fin del mundo. Tenemos que creer esto que nos ha prometido el Señor. No estamos solos. Hay una obra que su Espíritu Santo está haciendo en nosotros acompañándonos, guiándonos, cuidándonos. Clamemos por la ayuda del Espíritu Santo sobre nosotros para que no erremos el camino.

 

  1. PORQUE JESÚS VIVE PODEMOS VERLO OBRAR EN NUESTRAS VIDAS Y TENER DE SU VIDA (vs. 19).- El Señor sigue hablando y les dice que falta poco para que el mundo no le vea más, pero que ellos sí le verán. Pero también les dice que porque Él vive, ellos también vivirán. Aquí hay una promesa de Cristo de incluir a los suyos en su resurrección. En la resurrección de Cristo, resucitamos todos a una nueva vida y a una nueva relación con Dios. Por la victoria de Cristo en la cruz y su resurrección, podemos verlo obrar en las vidas. Realmente cuando la presencia del Espíritu Santo está, hay vida y es la vida de Cristo Jesús en medio de su iglesia. Debemos buscar una relación plena con Dios y con su Espíritu Santo cada día para disfrutar de su vida.

 

  1. CRISTO NOS REVELARÁ LA UNION VERDADERA (vs. 20).- Jesús se refiere aquí a un futuro en el cual conoceremos la verdadera unión entre el Padre, el Hijo y cada uno de los suyos. El Señor nos revelará cómo es la unión verdadera. Hoy se habla mucho de la unidad de la iglesia; pero la verdad es que no se cumple en su plenitud. La verdadera unidad será en aquél día en el cual Cristo se revelará a nosotros unido al Padre y a nosotros. Es la unión al Padre y al Hijo a través del Espíritu Santo la que nos llena de vida. Busquemos esa relación con todo el corazón.

 

  1. SI OBEDECEMOS SUS MANDAMIENTOS VEREMOS A DIOS MANIFESTARSE Y LO VEREMOS PORQUE HARÁ SU HABITACIÓN EN NOSOTROS (vs. 23).- Dice el Señor aquí que el que le ama su palabra guardará, y el Padre también le amará y ambos vendrán a hacer su morada en él. La mayor bendición que podemos tener cada uno de nosotros es que el Señor haga su morada en nosotros; que habite en nosotros. Y queridos hermanos, podemos tener esta bendición si guardamos y obedecemos su bendita palabra. Si obedecemos sus mandamientos veremos a Dios manifestarse y hacer su habitación en nuestras vidas. Nuestra vida será el templo de su Espíritu Santo.

 

  1. ES EL ESPÍRITU SANTO EN NOSOTROS EL QUE NOS RECUERDA LAS PALABRAS DE JESÚS (vs. 26).- El Señor Jesús dice que el Espíritu Santo les enseñará todas las cosas y les recordará todas su enseñanzas. Es el Espíritu Santo el que nos guía a toda la verdad de Dios; el que nos recuerda la voluntad del Señor para nuestras vidas; el que nos inquieta cuando hacemos lo que no tenemos que hacer y pecamos; es el Espíritu Santo el que despierta nuestras conciencias para hacernos ver que no estamos bien; es el Espíritu del Señor el que intercede por nosotros con gemidos indecibles. Tenemos que aprender a rendirnos ante la obra soberana del Santo Espíritu de Dios; ya basta de nuestros caminos, ya basta de hacer las cosas como a nosotros se nos antoja. Nuestra ayuda está al alcance de nuestra mano y a nuestro lado: es el bendito Espíritu Santo. Clamemos por su ayuda.

 

  1. CRISTO NOS DA SU PAZ PARA QUE NO SEAMOS TURBADOS NI TENGAMOS MIEDO (vs. 27).- El Señor termina tranquilizando a los suyos. Él les deja su paz, que no es como la de este mundo; y les dice que no se turben en su corazón ni tengan miedo porque Él se va porque les deja la ayuda que necesitan. Y queridos hermanos: la ayuda que necesitamos es el Espíritu Santo; es la provisión del Señor. No menospreciemos su obra ni su amonestación. Hoy la paz de Cristo puede alcanzarte; hoy la turbación de tu alma puede desaparecer; hoy tus miedos pueden desvanecerse como la neblina; pero para ello tienes que aceptar la obra del Consolador, del Espíritu de verdad, del Espíritu de Cristo, del Espíritu Santo. No resistamos a su obra como el pueblo de Israel. Seamos sensibles y obedientes; corrijamos lo que tenemos que corregir y sigamos hasta el fin tomados de su mano.

 

  • Tenemos que despertarnos del sueño espiritual. Dios hoy nos habla al corazón para que recuperemos nuestra relación con Él y le demos importancia a la obra de su Santo Espíritu. Clamemos por su ayuda. El comienzo es la obediencia y el resultado será la manifestación de su presencia, la paz que nos inundará y la desaparición de toda turbación y miedo de nuestra alma.