LEVANTÉMONOS Y EDIFIQUEMOS

INTRODUCCIÓN: Cómo todos sabemos la iglesia es del Señor pero está compuesta por personas imperfectas y pecadoras como nosotros, y por lo tanto, que cometemos muchos errores. Por lo tanto si queremos hallar la iglesia perfecta, no la vamos a encontrar porque estamos nosotros, los humanos. Pero hay algo que tenemos que tener en cuenta y es que siempre tenemos que tener la meta de mejorar como personas y como discípulos de Cristo que decimos que somos. Pero aun así nuestra naturaleza pecaminosa nos juega una mala pasada y nuestra conducta muchas veces muestra actitudes que están lejos de la voluntad de Dios. Dice Jesús en Mateo 18:7 “¡Ay del mundo por las cosas que hacen pecar a la gente! Inevitable es que sucedan, pero ¡ay del que hace pecar a los demás!” Queridos hermanos una cosa es vivir en las tinieblas y actuar mal; pero otra cosa diferente es vivir en la luz y seguir actuando mal porque en este segundo caso ya tenemos mucha más responsabilidad porque conocemos lo que tenemos que hacer y no lo hacemos, y más cuando estamos influyendo sobre otros que están viendo cómo nos conducimos porque podemos estar dando un mal ejemplo o un mal consejo y podemos estar haciendo pecar a otros. Dice Jesús que mejor sería que nos atemos una piedra de molino y nos tiremos al fondo del mar. Es tremenda la dureza con la cual el Señor nos habla aquí, pero deducimos que nuestra responsabilidad se agiganta cuando otros caen porque nosotros los inducimos. Tenemos que aprender a ser de edificación a la iglesia y no de impedimento. Hoy quería meditar en un pasaje que nos ayudará a meditar juntos de qué lado estamos parados: del lado de la edificación o del lado del impedimento.

TEXTO: Nehemías 2:11-20

DESARROLLO:

Este pasaje comienza con el relato de Nehemías acerca de su llegada a Jerusalén para reedificar sus muros, con el permiso que el rey Artajerjes le había dado. Nehemías dice que luego de tres días se levantó de noche, junto a otros varones y salió a recorrer los lugares donde estaban las puertas y los muros de la ciudad.

LAS PALABRAS QUE SEMBRAMOS SIEMPRE TIENEN QUE SER PARA ANIMAR Y PARA EDIFICAR (vs.16-17).- Nehemías dice que ni los oficiales, ni nadie, sabían dónde había ido ni qué había hecho. Y luego lanza una palabra de ánimo, aún en medio de la destrucción que habían sufrido los muros y las puertas, diciendo: “vengan y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en deshonra”. El panorama a los ojos era devastador. Los muros estaban destruidos y las puertas quemadas. Los muros nos hablan de defensas, y las puertas destruidas de una violación a nuestra intimidad, a nuestro interior, a nuestra paz; y muchas veces el diablo hace su obra derribando nuestras defensas espirituales dejándonos sin fe, sin esperanza, con condenación, con vacío, con tristeza, con heridas, etc. Aparentemente ya no hay remedio para lo que estamos viviendo. Pero debemos aprender de la actitud de Nehemías, que anima llamando a la edificación de lo que está destruido. ¿Qué es lo que hay destruido hoy en tu vida? El Señor te dice: “Ven y edifiquemos juntos”, porque no estás solo. El Todopoderoso restaura todas las cosas; lo que pasó y lo que fue destruido. Y Nehemías también nos enseña cómo tenemos que hablar: con fe, con ánimo y para edificar. Muchas veces nuestras palabras no edifican. Hablamos mal: criticamos, murmuramos, desprestigiamos a los que tenemos cerca. Eso no contribuye a la edificación, sino que estamos destruyendo la obra de Dios. Sembramos en los corazones rencor, bronca, envidia, etc. En otras palabras, estamos siendo tropiezo para otras vidas. Que Dios nos libre de estas cosas. 

LO QUE TENEMOS QUE DECIR Y TESTIFICAR ES LO QUE DIOS HA HECHO Y HACE PORQUE ESTO BENDICE Y ANIMA (vs. 18).- Pero Nehemías no se quedó solamente en eso que dijo, sino que siguió adelante en su misión de animar y edificar. Él les habla de cómo la mano del Señor había estado con él y lo que el rey le había dicho. Queridos hermanos: lo que tenemos que hablar tiene que incluir nuestra gratitud a lo que el Señor ha hecho y hace por nosotros. Sin Él no podríamos estar aquí. Es su mano de misericordia, de poder y de amor la que nos sostiene como lo hizo con Nehemías. Bendigamos y animemos a los demás con buenas palabras y glorificando al Señor en nuestras vidas. Muchas veces hablamos de nosotros solamente, de lo que hacemos, de lo que pensamos, de lo que obtuvimos, de lo que logramos, pero Dios ni figura en nuestra conversación. Cuenta el relato que luego que Nehemías dijo estas palabras, todos dijeron: “Levantémonos y edifiquemos”, y dice que esforzaron sus manos para bien. Queridos hermanos: levantémonos y edifiquemos los muros y las defensas espirituales nuestras, de nuestra familia y de los hermanos; levantémonos y edifiquemos con palabras de bien y de salud, con palabras de elogio y de aliento. La palabra del Señor hoy para tu vida: “Levantémonos y edifiquemos”.

SIEMPRE HABRÁ OPOSICIÓN Y CRÍTICA MALICIOSA CUANDO SE TRATA DE ANIMAR Y EDIFICAR EN DIOS. LO IMPORTANTE ES PREGUNTARNOS DE QUÉ LADO ESTAMOS (vs. 19).- Cuenta el relato que cuando oyeron los que no querían que el muro y las puertas se edificaran nuevamente, comenzaron a hacer escarnio de ellos y los despreciaron; es decir, que se burlaron de ellos. Cuando se trata de edificar las vidas en Dios, la obra de Dios, la familia de Dios, siempre surge la oposición del enemigo y la crítica maliciosa. Muchas veces nosotros nos ponemos en la posición de estos hombres que se estaban burlando y menospreciando la obra de Dios; con nuestras palabras desprestigiamos; en vez de apoyar, damos la espalda, en vez de tirar todos para el mismo lado, tiramos para el lado contrario; en vez de aportar a la unidad, desunimos. Prov. 6:12-14; 19. En estos pasajes el sabio habla de los que siembran discordias, y dice que esto está entre las siete cosas que el Señor aborrece. Muchas veces hablamos demás y no nos damos cuenta de lo que estamos sembrando; no nos damos cuenta que estamos siendo tropiezo y haciendo pecar a otros por lo que sembramos en sus pensamientos. Luego en Romanos 16:17, Pablo les dice a los hermanos que se cuiden de los que causan divisiones. Queridos hermanos: siempre decimos que somos una familia o como una familia. Si somos instrumentos de división, tenemos que arrepentirnos porque el Señor nos va a pedir cuentas. Podemos estar en desacuerdo con alguien pero no por eso vamos a faltar el respeto porque no piensa como nosotros o vamos a destruirlo con nuestras palabras. Hablemos y sanemos nuestras relaciones. Meditemos de qué lado vamos a estar: de los que edifican o de los que critican e impiden la edificación.

ANTE LA OPOSICIÓN DEL ENEMIGO, SIEMPRE TENEMOS QUE SEGUIR ADELANTE, CREYENDO QUE EL SEÑOR NOS SOSTENDRA Y NOS LEVANTAREMOS Y EDIFICAREMOS (vs. 20).- Dice la Biblia que Nehemías les respondió poniendo al Señor por delante, diciendo: El Dios de los cielos nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos. Nehemías siguió adelante creyendo que el Señor lo sostendría. Y queridos hermanos, en el nombre del Señor, vamos a seguir adelante: nos levantaremos y edificaremos porque el Señor nos prosperará. No dejemos que el enemigo nos asuste ni nos intimide. Muchas veces queremos seguir y servir al Señor pero en nuestras vidas se levantan personas o cosas que se oponen para que bajemos los brazos y no hagamos nada. Clamemos al Señor que envíe su ayuda desde los cielos y veremos cómo las cosas cambiarán por su poder.

CONCLUSIÓN: Dios nos llama a levantar nuestras defensas espirituales. Para ello debemos levantarnos y edificar; pero también podemos ser impedimento. ¿De qué lado vamos a estar? ¿De los que se levantan y edifican o de los que miran y critican?