DESCANSO PARA NUESTRA ALMA

INTRODUCCIÓN: Cuando hablamos del alma, nos referimos a la parte de nuestro ser que incluye el intelecto, la voluntad, las emociones y los sentimientos. Lo cierto es que nuestra alma no posee las fuerzas suficientes para ayudarnos a mantener una permanente relación con nuestro Creador. Nuestra alma es una de las partes más sensibles de nuestro ser y es propensa a recibir agresiones y ser turbada. Por eso las situaciones de la vida dejan en el alma muchas heridas, complejos, temores, culpas y depresión. Dios hablando del alma del hombre dice: “¿De qué le sirve al hombre ganar  el mundo entero y perder su alma?” Mateo 16:26. En este pasaje podemos ver la importancia y el valor que el alma tiene para Dios. Ante tantas agresiones que sufre nuestra alma nos damos cuenta de que necesita un tratamiento especial, una ayuda divina porque muchas de las cosas que a veces vivimos nos dejan sin aliento, sin ganas de seguir viviendo, sin fortaleza para enfrentar la vida. Es necesario aquietar nuestra alma, es necesario cuidarla y dejar que sea ministrada por el Señor a través de la obra del Espíritu Santo. Dios al ser nuestro creador sabe cómo tratar con el alma. Hay muchos pasajes en las Escrituras que nos hablan acerca de este tema y que nos ayudan a conocer nuestro ser interior. Hoy quería que viéramos uno de ellos como comienzo del desarrollo de este mensaje. 

TEXTO: Mateo 11:28-29

DESARROLLO:

El Señor habla aquí invitando a aquellos que están trabajados y cargados. Alguien trabajado es alguien que se encuentra cansado; y también dice cargado o sea agobiado. El cansancio y el agobio en nuestra alma es lo que no nos permite tener una actitud positiva y de fe hacia la vida; y es porque nos encontramos, en nuestro interior, desgastados y abrumados. Pero tenemos en esta invitación de Jesús la solución a las necesidades de nuestra alma, como lo es el reposo y la tranquilidad. Y dice algo más Jesús: “Y llevad mi yugo sobre vosotros”. Un yugo es un armazón o una barra que puede colocarse en una o dos personas o animales que tiran de una carga pesada o la llevan a cuestas; éste equilibra la carga y facilita su manejo. El Señor desea que llevemos su yugo, pero aquí hay algo muy interesante: Él va a estar a nuestro lado; por eso ese yugo es ligero, es liviano. Y luego dice: “y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón”. Jesús es nuestro mayor ejemplo de mansedumbre y humildad. Él no abrió su boca para maldecir dice la Escritura. Y a estas dos virtudes debemos añadirlas a nuestro ser. La mansedumbre es la docilidad que se muestra en el carácter y se manifiesta en el trato. Una persona dócil es aquella que es fácil de educar y acepta con agrado la instrucción que se le da. ¿Cómo somos nosotros cuando alguien quiere corregirnos o enseñarnos? La otra virtud es la humildad. Una persona humilde es aquella que no hace ostentación de sus virtudes y que reconoce sus limitaciones. Y termina diciendo Jesús que de esta forma hallaremos descanso para nuestras almas. Pero con el transcurrir de la vida nos damos cuenta que nuestra alma muchas veces no halla descanso. Es que por causa del pecado que no asedia nuestra alma padece. Y quería que viéramos algunos obstáculos o impedimentos que impiden que nuestra alma halle descanso. ¿Cuáles pueden ser esos impedimentos?:

  1. LAS PREOCUPACIONES Y LA FALTA DE CONFIANZA EN MEDIO DE LA PRUEBA (Mateo 6:25-34; Hebreos 10:35).- El primer impedimento que podemos ver en nuestra vida y que impide que nuestra alma halle reposo es la preocupación o el afán y la ansiedad, como lo llama Jesús. La preocupación es un estado de desasosiego, inquietud o temor producido ante una situación difícil, un problema, etc. El Señor nos enseña aquí en este pasaje que la preocupación o afán no es buena. Él nos dice que no nos preocupemos por el comer o por el beber; y que el cuerpo es más que el vestido, y la vida más que el alimento. El Señor quiere que aprendamos a confiar. Luego habla de las aves del cielo y cómo Dios las alimenta. Y dice algo muy importante: “Ustedes son de mayor valor para el Padre”. Debemos entender que Dios nos valora inmensamente y que en su corazón no está el hecho de que pasemos hambre ni falta de vestimenta. Ese valor que Dios nos da también significa que nos ama entrañablemente. Y esta palabra es para animarnos a llevar nuestra alma a sus pies para que descansemos en su provisión. En Hebreos 10:35, dice: “No pierdan su confianza que tienen un gran premio”. La vida se nos presenta muchas veces difícil, y el Señor sabe esto. Por eso nos anima a seguir confiando para que descansemos en su bendita palabra. Para que nuestra alma descanse, primeramente pidamos al Señor que nos ayude para quitar la preocupación de nuestras mentes y nos ayude a crecer en la confianza hacia Él.

 

  1. EL ALEJAMIENTO DE NUESTRA RELACIÓN CON DIOS POR EL PECADO (Jeremías 5:25).- Dice el profeta que las iniquidades y pecados del pueblo, les quitaron las bendiciones. Es que cuando andamos en el pecado, perdemos la cobertura del Señor sobre nuestras vidas y familias. El pecado te paga con la muerte. Así dice Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte…”. Muerte, como sabemos, significa separación. En este caso, por el pecado sufrimos la separación de Dios; y vivir separados de Dios es como estar muertos. En Números 32:19-23 leemos lo que piden las Tribus de Rubén y Gad, y es quedarse en las tierras que estaban antes de cruzar el río Jordán. Una vez que Moisés les escucha, les dice que tienen que ir a la guerra cruzando el Jordán, y que una vez efectuada la conquista, podían volver y poseer la tierra. Pero les dice algo: “Si no lo hacen así, vuestro pecado los alcanzará”. Es decir, las consecuencias de vuestro pecado vendrán sobre ustedes. Y es que el pecado siempre tiene sus consecuencias. En nuestro caso, las consecuencias del pecado para nosotros, son las que hacen que nuestra alma no halle descanso. Solamente la determinación de arrepentirnos y apartarnos de todo pecado, pueden devolverle a nuestra alma el descanso que anhela.

 

  1. LA INTRANQUILIDAD PRODUCIDA POR TENER RELACIONES ROTAS CON OTRAS PERSONAS (1ra. Juan 3:14).- Dice el apóstol en este pasaje que nosotros hemos pasado de muerte a vida en que vivimos amando a los hermanos; el que no ama a su hermano, permanece en muerte. Es decir que aquí está hablando de que hay relaciones rotas con otras  personas, porque no las está amando; y esto se da en diferentes situaciones que podamos tener con otras personas. Por ejemplo, hay situaciones de desencuentros entre familiares, situaciones de relaciones rotas entre padres e hijos, situaciones de crisis matrimoniales, situaciones de crisis laborales, problemas entre hermanos de la iglesia y podríamos seguir con la lista. Pero lo que tenemos que darnos cuenta es que esas situaciones nos mantienen alterados y sin paz. Nos falta la tranquilidad porque nuestras mentes son invadidas con pensamientos en contra de esas personas; y dice este pasaje que si no amamos, permanecemos en muerte. Y esa es la causa de nuestra falta de paz: hay relaciones rotas con otras personas; es como permanecer en muerte porque pareciera que nunca llegamos al descanso de nuestra alma. Y la llave que hace que nuestra alma entre a reposar y a descansar es el perdón. El perdón que podamos soltar libera nuestra alma y el alma del ofensor, así como el perdón que Dios nos otorga nos libera y nos pone en paz con Él. Si deseamos hallar el descanso para nuestra alma, si deseamos estar sanos emocionalmente, debemos reflexionar sobre esta palabra y obedecer lo que el Señor nos está pidiendo.-

 

  1. LA OPRESIÓN QUE EJERCE EL ENEMIGO (Hechos 10:38).- En este pasaje del libro de los Hechos, podemos ver a Pedro testificando y hablando de Jesús en la casa de Cornelio y explica cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y poder a Jesús, y como anduvo Él sanando a todos los oprimidos por el diablo. Lo otro que nos impide hallar el descanso de nuestra alma, es la opresión del enemigo. Aquí se nos dice que Jesús sanaba a los oprimidos por el diablo. Una definición de oprimir es apretar demasiado, ejercer presión, producir angustia y agobio. Y esta opresión es la que muchas veces ejerce el enemigo sobre nuestras vidas. No podemos hallar descanso porque el diablo nos oprime de variadas formas. A lo mejor enviándonos calamidades o pruebas como a Job, presentando oportunidades para que caigamos en la tentación, preocupándonos con asuntos a los cuales les damos demasiada atención, etc. Lo cierto es que el enemigo no quiere que nuestra alma vaya al Señor para hallar el descanso y el reposo que da su presencia. En el nombre de Jesús debemos levantarnos y orar con fe resistiendo al enemigo. Santiago dice que resistamos al diablo para que huya y deje de oprimirnos. Nuestra alma hallará reposo y paz cuando la opresión sea desecha por la obra del Espíritu Santo y de la bendita Palabra de Dios. Hoy es un día para ser libres de toda opresión.

CONCLUSIÓN: Estas son algunas cosas que impiden que nuestra alma descanse al amparo del Señor. Para salir de todas ellas necesitamos sujetar nuestra voluntad a la obediencia a su Palabra. Una de las cosas que vimos hoy es que la mansedumbre y la humildad nos dan descanso, dice Jesús. Muchas veces no somos ni mansos ni humildes. Nos enojamos por cualquier cosa y somos intolerantes. De esta forma nunca lograremos que nuestra alma descanse en la confianza del Señor. Hoy aceptemos su invitación de ir a Él y llevar su yugo. El resultado será la paz y el descanso para nuestra alma.