EL COMPROMISO QUE DIOS QUIERE

INTRODUCCION: Cuando leemos sobre la vida del pueblo de Israel podemos ver cuanta similitud hay con nosotros (1ra. Cor. 10:11).

Los altibajos espirituales que se producían en ese pueblo son una figura de lo que muchas veces nos pasa a nosotros.

La Biblia dice que esas cosas escritas sobre su pueblo son una enseñanza para nosotros a los efectos de conocernos tal cual somos y poder aprender del temor a Dios y ver como Él trata con sus hijos.

Muchas veces nos comportamos como ovejas que perdemos la dirección que el Pastor Jesús nos señala, y Él tiene que salir a buscarnos para traernos de nuevo a su redil.

A lo mejor esto no significa que nos vamos totalmente al mundo, pero perdemos la sensibilidad a su voz, y hacemos lo que creemos más conveniente, de acuerdo a nuestros criterios y terminamos mal.

Vamos a ver un pasaje que nos va a ayudar a reflexionar sobre nuestra fidelidad al Señor.

 

TEXTO: JUECES 2:6-23

 

DESARROLLO:

 

a.- vs. 10.- Tenemos que hablar a nuestros hijos del Señor para que le conozcan.-

Toda la generación que vivió durante el liderazgo de Josué parece que no se preocupó en enseñar a sus hijos lo que el Señor había hecho por su pueblo. No proclamó su grandeza. La generación que surgía “no conocía a Jehová”. No había sido impregnada en sus corazones la fe ni la obediencia al Señor. (Pr. 22:6).

En Deuteronomio 6:4-7, se encuentra lo que los judíos llaman la Shema. El pueblo se había olvidado de enseñar esto a sus hijos. Esto tiene que ser un llamado de atención para nosotros como padres. Si no nos ocupamos con urgencia de transmitir a nuestros hijos toda la verdad de Dios y el temor a su Nombre, el diablo y el mundo se encargarán de devorarlos y hacer que no le conozcan. Debemos asumir la responsabilidad que nos corresponde pues Dios nos va a pedir cuentas sobre este particular.-

 

b.- vs. 11-13.- Podemos olvidarnos de dónde nos ha sacado el Señor.-

El título de este pasaje dice “Apostasía de Israel”. Apostasía significa “volverse atrás”, “recaer”. En 1ra. Tim. 4:1, dice que en los postreros días muchos apostatarán de la fe, se volverán atrás. Jesús también dice que por haberse multiplicado la maldad el amor de muchos se enfriará. Es necesario meditar en este tiempo sobre el estado de nuestra vida espiritual. Es necesario que estemos atentos. En 2da. Tes. 2:3, se nos dice que el Señor no vendrá sin que antes se manifieste la apostasía, y pensemos si no es esto lo que está pasando en este tiempo. Hermanos nuestros que abandonan el camino, en cuyos corazones la Palabra del Señor no ha dado frutos.

En varios pasajes de las escrituras el Señor recomienda: “NO OLVIDAR” (Dt. 4:9; 23; 6:12; 8:14). Como dice en este último versículo, “el orgullo es lo que nos hace olvidar”. El pecado de Satanás fue el orgullo, y este espíritu de orgullo es el que quiere poner en los corazones para que olvidemos las maravillas del Señor, la misericordia del Señor y de dónde el nos ha sacado para que creamos que solos e independientes de Él podemos vivir.

El olvido de las cosas de Dios llevó al pueblo a la idolatría, al adulterio espiritual que Dios considera como una traición al pacto contraído.

En el Nuevo Testamento vemos lo que dice el Señor a través de Sgo. 4:4. Adulterar es cambiar lo que realmente es, falsear. Cuando tenemos amistad con el espíritu del mundo , cuando la forma de vida que el mundo lleva comienza a meterse en nuestros hogares, nuestra adoración y devoción no reflejan integridad.-

 

c.- vs. 14-15.- La infidelidad a Dios nos deja expuestos, sin defensa, a los ataques del enemigo.-

El pueblo de Israel, al irse tras otros dioses, perdió la cobertura que Dios les daba, el poder para hacer frente a los enemigos. Perdieron la bendición que da la obediencia y la fidelidad a Dios.(Dt. 28 y 29).

Es peligroso salirnos de la cobertura de Dios porque quedamos a merced de nuestro enemigo y puede hacer lo que quiera con nosotros (Dt. 28:25). Puede despojarnos de lo que tenemos y que Dios nos ha dado; no solamente cosas materiales, sino espirituales como el gozo, la fe, la alabanza, la adoración, el amor al Señor.

Dice también la Palabra de Dios que el pueblo “tuvo gran aflicción”. Esto debe hacernos meditar si realmente las aflicciones que tenemos son porque estamos pasando por un período de prueba o porque nos hemos alejado de la cobertura del Señor y no estamos siendo obedientes.

Pidamos al Señor el discernimiento necesario para entender y al Espíritu Santo para que nos examine. Para ello tenemos que ser humildes.-

 

d.- vs. 16-19.- Aunque Dios levante líderes ungidos, si no hay arrepentimiento verdadero, nunca tendremos victoria sobre nuestros enemigos.-

Dios dice que cada uno de nosotros es responsable por su vida espiritual. Por más que pastores oren e impongan manos sobre nosotros, si no hay una definición y una decisión firme de cambiar de parte nuestra, no veremos fruto en nuestra vida. (vs. 17 “se apartaron pronto” comp. C/Sgo. 1:14-15 “naturaleza caida” “atraídos”).

Dios no puede obrar en nuestra vida cuando hay soberbia. Dios resiste a los soberbios. El soberbio cree que puede solo con sus recursos, pero vemos aquí lo trágicamente inevitable que son las consecuencias del pecado cuando el hombre cuenta sólo con sus propios recursos: vs. 19 (a) obstinado camino.Obstinación: porfía, terquedad. 1ra. Sam. 15:23.

Asimismo Dios tenía misericordia del pueblo y los liberaba de los enemigos por sus gemidos.

Dios por su misericordia renovada en este día nos permite estar delante de Él para que clamemos por nuestras vidas: “Señor, solo no puedo, necesito más de Ti”.-

 

e.- vs. 20-23.- Hay aún enemigos que tenemos que vencer en nuestras vidas.-

El espíritu del mundo, el diablo y las obras de la carne se levantan para someternos y despojarnos de la salvación que tenemos en Jesús (Col. 3:5). Tenemos que fortalecer nuestra fidelidad y santidad al Señor. No debemos doblegarnos ante los engaños del enemigo (rencor, liviandad, etc.).

La tierra por conquistar no es solamente el barrio o la ciudad, sino también nosotros mismos. Pablo le decía a Timoteo: “Cuídate de ti mismo”. Debemos ser libres de prejuicios, de juicios a otros, de hacer acepción de personas, de nuestro individualismo, de nuestros pecados ocultos.

¿Cuál será nuestra actitud de ahora en más?

 

CONCLUSION: Examinemos nuestra compromiso con el Señor, dónde estamos parados. El nos llama a serle fieles y a disponernos a un verdadero compromiso con Él. (Apocalipsis 2:4).-