LA GRACIA QUE NOS SOSTIENE

INTRODUCCIÓN: Por mucho tiempo hemos creído o se nos ha inculcado que para ser salvo tenemos que hacer algo, como por ejemplo, un rito religioso o castigar nuestro cuerpo, como creían algunos de la antigüedad. Pero la Palabra de Dios nos enseña que Dios ya hizo todo para salvarnos; Él entregó a su Hijo en expiación por nuestros pecados. “Expiar” es sufrir un castigo por haber cometido una falta, delito o culpa. Pero lo interesante que Cristo expió nuestros pecados porque dice la Escritura que Él vivió sobre esta tierra sin pecado. Es decir que Él, siendo inocente, sufrió el castigo que nos correspondía a nosotros por estar lejos de Dios y por habernos rebelado contra su Autoridad. Es aquí donde podemos nosotros percibir y observar el tremendo amor que Dios nos tiene. La gracia de Dios se ha revelado en la expiación de nuestros pecados. La palabra traducida como "gracia" en el Nuevo Testamento proviene de la palabra griega “charis”, que significa "favor, bendición o bondad". Todos podemos entender la gracia a los demás, pero cuando la palabra gracia se usa en relación a Dios, adquiere un significado más potente. La gracia es que Dios nos escoge para bendecirnos en lugar de maldecirnos, a pesar de que nuestro pecado lo merece. Esta es su bondad a los indignos. Sin la gracia de Dios seguramente ya estaríamos muertos. Es por ello que debemos vivir agradecidos al Señor por su gracia; y debemos hacerlo todos los días de nuestra vida, porque Él ha querido salvarnos. Bendita gracia de Dios. Hoy quería que viéramos un pasaje que nos habla de esta gracia para que grabemos en nuestra mente y en nuestro corazón esta tremenda y amorosa verdad.

TEXTO: Efesios 2:4-9

DESARROLLO:

  1. DIOS ES RICO EN MISERICORDIA (vs. 4).- Dios es misericordioso. Y aquí Pablo quiere destacar esa misericordia diciendo: Dios es rico en misericordia. La misericordia de Dios es su disposición a compadecerse de los sufrimientos y miserias humanas. Se manifiesta en asistir a nuestras necesidades, y especialmente en el perdón y la reconciliación. Es uno de los principales atributos divinos. A lo largo de nuestras vidas seguramente que hemos podido ver cómo el Señor se ha compadecido de nuestras vidas, necesitadas y muchas veces agobiadas y cansadas. En Éxodo 33:19 leemos algo interesante. En este pasaje Moisés le está pidiendo al Señor que le muestre su gloria; y Él le responde: “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente”. En otras palabras, le está diciendo que Él será misericordioso y tendrá clemencia con el que quiera. Esta declaración de Dios nos hace ver que estamos delante de un Dios tremendamente grande y soberano cuyo bien derrama de acuerdo a su voluntad. Por eso debemos postrarnos y humillarnos ante tamaña grandeza y poder, rogando que Él tenga misericordia de nosotros y que haga pasar todo su bien delante de nuestras vidas, como le prometió a Moisés que lo haría. Que el Espíritu Santo nos ayude a entender lo que es la misericordia de Dios.

 

  1. NOSOTROS ESTABAMOS MUERTOS EN NUESTROS DELITOS Y PECADOS PERO POR SU GRACIA NOS SALVÓ (vs. 5).- Pero sigue diciendo Pablo que cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Cuando habla de nuestros delitos y pecados se refiere a aquellas ofensas y transgresiones que habíamos cometido contra Dios intencionalmente porque amábamos más las tinieblas que la luz. Y estábamos muertos porque estábamos destinados a la condenación y al castigo de Dios, ya separados de Él. En Romanos 1:1 el mismo apóstol Pablo habla de la culpabilidad del hombre y dice que “la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”. Hay una ira justa que se desprende del Todopoderoso por causa de la maldad de los hombres. Y hay un día en que el castigo de toda maldad se hará patente. Pero volviendo al pasaje de Efesios, dice que aún allí, estando muertos, el Dios Todopoderoso llegó para salvarnos y extendernos su mano salvadora; cuando ya no teníamos esperanza su gracia nos alcanzó. Esto es lo que proclamaron nuestros hermanos de la Reforma como Martín Lutero. Nuestra salvación es por su favor que nosotros no merecíamos. No vale de nada lo que nosotros hagamos por nuestro esfuerzo humano ya que Dios hizo todo.

 

  1. ASIMISMO NOS HIZO PARTICIPANTES DE SU RESURRECCIÓN Y NOS DIO UN LUGAR JUNTO A CRISTO (vs. 6).- Otra cosa que dice el apóstol es que nos resucitó juntamente con Cristo. En esa obra de resurrección estábamos incluidos nosotros también. Su gracia también operó nuestra participación en su resurrección. Esto también es una tremenda bendición. Utilizando la figura de Lázaro en la tumba, es como si nosotros estuviéramos dentro de nuestra tumba, ya dando hedor; y de repente el Dios Eterno nos llama fuera para darnos una nueva vida. Pero también dice que nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo. Es que la salvación de Dios nos eleva a una nueva posición; nos exalta y nos permite entrar al lugar donde está Cristo sentado a la diestra del Padre; y a nosotros se nos permite sentarnos junto a Él. Es un lugar de privilegio. Por eso es que tenemos que aprender a disfrutar ese lugar que Dios ya nos ha dado tratando de vivir en comunión con Él. Por supuesto que luchando contra el espíritu de este mundo y nuestras limitaciones, pero con la conciencia de que tenemos un lugar junto al Señor que nos da esperanza y fortaleza.

 

  1. DIOS QUISO MOSTRAR LAS RIQUEZAS DE SU GRACIA A TRAVÉS DE SU BONDAD HACIA NOSOTROS (vs. 7).- Pablo quiere que los cristianos entiendan que Dios quiere manifestarse a través de ellos, y lo hace salvándolos, y mostrando al mundo a través de esos cristianos que Él es la única salida y esperanza para toda la humanidad. Hemos sido creados para manifestar su gloria. Cuando Pablo habla de las riquezas de su gracia, se refiere a un legado valioso. Esa gracia se manifiesta en su bondad hacia nosotros. Como Dios quiere manifestarse a través de nuestras vidas, deberíamos tener el anhelo de nuestro corazón de vivir para la gloria de Dios, como hijos obedientes. Por supuesto que hay muchas cosas que tienen que cambiar en nuestras vidas pero tenemos que seguir adelante con fe, con nuestros ojos puestos en la obra que Dios quiere hacer en nuestras vidas.

 

  1. LA SALVACIÓN ES POR LA GRACIA DE DIOS Y A TRAVÉS DE LA FE EN CRISTO; Y ESTO NO ES POR NUESTROS MÉRITOS SINO QUE ES DON DE DIOS NI POR NUESTRAS OBRAS (vs. 8-9).-Es fundamental entender que por nuestros méritos o acciones no podemos ser salvos. Muchas veces nos dicen que tenemos que hacer rituales, o acciones para ser salvos. Pero no es así. Solamente, dice Pablo, por la gracia de Dios a través de la fe y los méritos de Cristo. Es decir que creyendo en la obra redentora del Señor, creer que Él es el Cordero que quita el pecado del mundo y arrepintiéndonos de nuestros pecados eso opera en nuestras vidas trayéndonos la paz con Dios. En Gálatas 2:16 leemos: “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”. Dice Pablo aquí que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo. Ninguna obra nuestra nos trae salvación. Tenemos que clamar con todo nuestro ser al Señor que nos salve, que nos haga parte de sus redimidos.

 

  1. AÚN LAS BUENAS OBRAS SON PREPARADAS POR DIOS PARA QUE CAMINEMOS EN ELLAS (vs. 10).- Pablo termina esta porción diciendo que las buenas obras las ha preparado Dios para que andemos en ellas. Al haberlas preparado el Señor, nos da la pauta que esas buenas obras son de Él; es decir que ni aun de nosotros. Muchas veces queremos mostrar alguna buena obra que hemos hecho pero no con un corazón de adoración a Dios sino para hacernos ver o pensamos que lo que hemos hecho de bien ha salido de nosotros solos; pero lo que ha ocurrido es que Dios ha puesto en nosotros tanto el querer como el hacer esa buena obra por su voluntad. Al leer este versículo nos damos cuenta que estamos delante de un Dios que es totalmente suficiente; es decir que Él basta para preparar y entregar salvación.

 

CONCLUSIÓN: Agradezcamos a Dios con todo nuestro corazón por su infinita gracia y bondad al salvarnos. La salvación pertenece a nuestro Dios por su bendita gracia. Su gracia es la que nos sostiene.