Dejar la soberbia

META: Hacer ver lo destructivo que es la soberbia en medio del pueblo de Dios.

INTRODUCCION: ¿Alguna vez nos hemos detenido a meditar que pensará Dios de nosotros? En la vida muchas veces creemos que lo que Dios piensa de mí es igual a lo que yo pienso, pero algunas veces estamos equivocados. Si queremos saber que es lo que Dios piensa acerca de nosotros, debemos comenzar indefectiblemente por su Palabra, y el Espíritu Santo se encargará de revelarnos la voluntad del Padre. Cuando su Palabra no gobierna nuestro ser, los pensamientos que tenemos acerca de nosotros mismos nos engañan, y nos hacen vivir una mentira respecto de nuestra vida cristiana. Cuando esto ocurre, para nosotros todo está bien en nuestra vida y no aceptamos ningún tipo de corrección, y es así que Jesús dice: "No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí, apartaos de mí hacedores de maldad". Esta gente vivía engañada en sus corazones pensando que lo que estaba haciendo les daba el carnet de "aprobados por Dios".

Ahora ¿Por qué le cuesta tanto al hombre acercarse y convertirse a Dios? Podemos dar muchas respuestas, pero una de ellas es decir que por la maldición del pecado. Y esta maldición del pecado lleva dentro otro ingrediente que es la raíz del asunto y que se llama "orgullo humano". Esto es algo tan fuerte e incorporado tan a fuego en nuestra naturaleza humana que sólo el poder de Dios a través del Espíritu Santo puede derribar.

TEXTO: Jeremías 13:1-11; 15-17; 27.-

DESARROLLO:

Después de Salomón, el reino se dividió en dos: al norte, el reino de Israel cuya capital era Samaria y al sur, el reino de Judá cuya capital era Jerusalén. El profeta Jeremías cubre con su ministerio los últimos días del reino de Judá, es decir, el sur; y el pasaje que vamos a meditar en este momento se refiere al reino del sur.

  1. EL CINTO: FIGURA DEL PUEBLO DE DIOS (Jer. 13:1-11).-
  2. Dios había levantado a su pueblo como luz a las demás naciones idólatras, para que llevara gloria a su nombre, para mostrar su grandeza. Y aquí Dios ejemplifica a su pueblo con un cinto usado por un hombre, el cual se ciñe al cuerpo y esta figura del cinto en el cuerpo, la compara con la comunión que Él quería con ellos. Dios quería estar unido y apegado a su pueblo, para que éste lo glorificara y le diera alabanza y honra. Pero el pueblo no quiso oír la palabra de Dios, sino que se contaminó con toda clase de abominaciones e idolatría. Y Dios dice: "Este pueblo malo, será como un cinto podrido que no sirve para nada". En ese cinto podrido, Dios pudriría también la soberbia del pueblo (vs. 9), demostrada por su desobediencia y rebelión.

    La soberbia es un deseo y pretensión de superioridad sobre los demás, junto con un rechazo de sometimiento a Dios, una pretensión de autosuficiencia y autoexaltación. Fue el pecado del diablo.

    En Juan 15:1-2, Jesús dice que todo pámpano que no lleva fruto lo quitará y todo aquel que lleva fruto lo limpiará, para que lleve más fruto.

    Esta palabra es para tener siempre presente en nuestra vida el temor de Dios, porque muchas veces en el activismo de la vida, no nos damos cuenta de las actitudes que están dentro de nuestro corazón.

  3. LA SOBERBIA NO DEJA ESCUCHAR CON ATENCION A DIOS(Jer. 13:15).-
  4. Cuando venimos al Señor traemos un bagaje de vivencias que han formado en nosotros un carácter y hábitos que a la luz de la palabra de Dios deben ser eliminados de nuestra vida. Y a pesar de que nos hemos entregado al Señor, no lo hemos hecho del todo. Hay áreas en nuestra vida, sombras que invaden lo más recóndito de nuestro corazón adonde no hemos dejado aún que la luz de Dios llegue. Estamos frenando la obra del Espíritu Santo en nosotros. Cuando Esteban había sido arrestado y estaba exponiendo su defensa, les dijo a sus captores: "Ustedes resisten siempre al Espíritu Santo". Y muchas veces, nosotros hacemos igual. El impedimento que produce esta resistencia es el "orgullo humano" del que hablábamos al comienzo. Muchas veces Dios nos habla a través de diferentes formas: por un hermano, una palabra, una canción, una lectura, un hecho que nos pasa en nuestra vida y nos conmueve, etc., pero por tener una actitud de altivez, no prestamos atención y estamos cegados y sordos en nuestro espíritu. Dice la Biblia: "El prestar atención es mejor que la grosura de los carneros", es mejor que cualquier sacrificio que hagamos. La soberbia resiste la obra del Espíritu Santo y a su vez Dios resiste a los soberbios. Daniel 4:29-37.- Él puede y sabe humillar a los que andan en soberbia.

  5. DEBEMOS ARREPENTIRNOS DEL ORGULLO ANTES QUE SEA DEMASIADO TARDE (Vs. 16).-
  6. El pueblo de Judá no había querido oír ni prestar atención a la palabra de Dios, por lo tanto Dios ya había advertido su juicio sobre ellos. Dios les está dando aquí otra oportunidad a través del profeta: "Denle gloria a Dios, humíllense, antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperen la luz y el perdón de Dios, y el perdón no venga". Valoremos cada día que vivimos y prestemos atención a nuestra vida espiritual, porque es una nueva oportunidad que Dios nos da para estar en paz con Él. Pablo se lo decía a los Filipenses: "Ocúpense en vuestra salvación con temor y temblor" (Fil. 2:12).

  7. LA SOBERBIA CONTRISTA AL ESPIRITU SANTO (vs. 17).-
  8. El profeta le dice al pueblo en este pasaje: "Si no escuchan esto, en secreto llorará mi alma a causa de vuestra soberbia". En el llanto del profeta se ve reflejado el llanto de Dios. Él dice: "Estoy llorando por causa de tu soberbia". Dios resiste la soberbia, pero también lo entristece. En este pasaje, Él se compadece y le duele al ver a su pueblo obstinado e insensible. Al final del versículo dice: "Porque el rebaño de Jehová fue hecho cautivo". El orgullo es una atadura que nos hace cautivos. Jesús decía que todo el que hace pecado, esclavo es del pecado. (Juan 8:34). Efesios 4:30.- No contristemos al Espíritu Santo con nuestro orgullo.

  9. DIOS ESTA ESPERANDO QUE NOS PURIFIQUEMOS (vs. 27).-

El profeta termina diciendo: "¿No serás al fin limpia? ¿Cuánto tardarás tú en purificarte?". Y esta pregunta Dios nos hace a nosotros a través del Espíritu Santo. Él sigue esperando que nos libremos definitivamente de este cáncer que destruye vidas, relaciones y congregaciones, y que se llama soberbia, orgullo, altivez. Si mi pueblo se humillare, entonces oiré, y perdonaré su pecado. Quitaré tu corazón de piedra definitivamente, y te daré un corazón de carne cuando me dejes obrar y dejes de resistir a mi obra.

CONCLUSION: Romanos 12:3.- "Ninguno tenga más alto concepto de sí que el que debe tener sino piense de sí con moderación".