Cuando Dios mora en su pueblo

META: Tomar conciencia de que el pueblo de Dios es el lugar donde Él quiere morar. Tener conciencia de su Presencia en nuestras vidas.

INTRODUCCION: Muchas veces uno de los problemas que impiden que crezcamos en la vida cristiana es la falta de identidad, la falta de saber quienes somos y a quien pertenecemos, cuales son nuestras raíces y hacia donde vamos. La Palabra de Dios nos enseña la verdad de que a El le ha placido ser el Padre de un gran pueblo que tiene características e idiosincrasia propias. Nuestra misión es la de buscar y descubrir la voluntad de Dios, lo que El desea que vivamos para que su Nombre sea glorificado en esta tierra. Pero quisiera que viéramos en este día que hay un deseo que está en su corazón y lo declara vez tras vez en su palabra:

* Salmo 132:13 – Dios ha elegido a su pueblo para habitar en él.

* Salmo 132:14a– Esa habitación será para siempre y lugar de su reposo.

* Salmo 132:14b – Su morada en medio de su pueblo es por amor.

* 1ªCor. 3:16-17 – Dios quiere que sepamos que somos el templo de su Espíritu Santo.

* Salmos 22:3 – Dios habita entre las alabanzas de su pueblo.

* Colosenses 1:27 – Dios nos reveló su misterio: Cristo viviendo en nosotros.

* Gálatas 2:20 – En nuestra unión con El, Cristo crece en nosotros.

DESARROLLO:

Qué ocurre cuando Dios mora en su pueblo:

a) CUANDO DIOS MORA TOMAMOS CONCIENCIA DE QUE LE PERTENECEMOS (Lv. 26:11-12).- En este pasaje Dios recalca que pondrá su morada en medio de su pueblo y andará en medio de ellos, y será El su Dios, y ellos serán su pueblo. Cuando Moisés le pide a Dios que le muestre su gloria (Exodo 33:18-19), Dios le responde "yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro". Y este deseo de Dios para con Moisés es extensivo para todo su pueblo: El quiere habitar y andar en medio nuestro para derramar todo su bien, porque esos son sus pensamientos: pensamientos de bien y de paz. En este pasaje vemos la conciencia que Dios tiene de pertenencia, y esa conciencia debe manifestarse en nuestras vidas. La conciencia de pertenencia es algo que se manifiesta cuando nuestro entendimiento entenebrecido es cambiado por la obra del Espíritu Santo. Ya no le pertenezco al mundo ni al diablo. Soy de El. No deseo pecar más porque le pertenezco a El. (José: ¿Cómo haría este gran mal y pecaría contra Dios?). Dios nos dice: "Ustedes son mi pueblo, me pertenecen y yo les pertenezco a ustedes, yo soy su Dios, hemos hecho un pacto de honor".

* 1ª Pedro 1:9 – Somos pueblo adquirido por Dios.

* 1ª Cor. 6:20 – Fuimos comprados por precio.

b) CUANDO DIOS MORA LA SANTIDAD SE MANIFIESTA EN NUESTRA CONDUCTA (Deuternonomio 23:14).- Dios le dice a su pueblo en este pasaje que El anda en medio de su campamento para librarlo y entregarle sus enemigos vencidos; por lo tanto tu campamento para que Dios habite ha de ser santo. Esta palabra es para nosotros, el pueblo de Dios. Como sabemos, santo significa apartado y consagrado. En la santidad interviene Dios por la obra de su Espíritu Santo regenerando nuestra vida y nosotros, que hacemos nuestra parte obedeciéndole. Cuando Dios mora en nuestras vidas, esta santidad va creciendo como dice la palabra: "La senda de los justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto". (Pr. 4:18). Por lo tanto no nos cansemos de obedecer a Dios porque el fruto de nuestra obediencia tiene recompensa de parte de El.

* 1ª Tes. 4:3.- La santidad en nuestra vida es parte de su voluntad.

* Hebreos 12:14.- Debemos caminar en santidad para que se vea en nosotros la persona de Dios.

c) CUANDO DIOS MORA VIVIFICA NUESTRO CORAZON EN EL DOLOR (Isaías 57:15).- Así dijo Dios: Yo habito con el quebrantado y humilde de espíritu … para vivificar el corazón de los quebrantados. ¿Cuál es el quebranto que abate tu vida? ¿Sientes una herida en el corazón? ¿Estás sufriendo por alguna situación familiar? Yo habito contigo dice Dios para vivificarte. El se encargará de consolarte, de fortalecerte, de levantarte, de animarte y de sanar todas tus heridas. Lucas 7:11-16.

Salmo 91:15.- Con él estaré en la angustia. Lo libraré y lo glorificaré (haré que muchos lleve gloria a mi nombre a través de la obra que haré en tu vida). En 1ª Corintios 1:3-4, dice que Dios nos consuela en todas nuestras tribulaciones y esto ocurre porque el mora en nuestras vidas. El quiere que tengamos esta seguridad.

d) CUANDO DIOS MORA LE AMAMOS Y GUARDAMOS SU PALABRA (Juan 14:23).- Aquí Jesús declara una promesa para aquellos que guardan su palabra y le aman: El y el Padre harán morada con él. Es decir que cuando Dios mora y nos habla le prestamos atención, tomamos muy en cuenta lo que el nos dice y lo ponemos por obra (guardar). Cuando Dios mora aprendemos que El es el verdadero amor y buscamos agradarle a fin de retribuirle parte de ese amor. Dice David en el Salmo 116:1: "Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas". Salmo 18:1. Amarle significa guardar sus mandamientos (Juan 14:15). Nuestros pensamientos son renovados por su Presencia dentro de nosotros.

e) CUANDO DIOS MORA PODEMOS AMAR A NUESTRO PROJIMO PORQUE SU AMOR SE HA PERFECCIONADO EN NOSOTROS (1ª Juan 4:12).- La Biblia dice que la esencia de Dios es amar, porque Dios es amor. Cuando Dios mora en la vida de cada uno de los hijos de su pueblo, derrama de su esencia, de su amor (Rom. 5:5). Si queremos saber si estamos poniendo en práctica el amor, hagámonos un examen a la luz de 1ª Cor. 13:

* El que ama sufre incomprensiones

* El que ama es benigno

* El que ama no es envidioso

* El que ama no es orgulloso

* El que ama no hace nada indebido

* El que ama no busca lo suyo

* El que ama no se irrita

* El que ama no guarda rencor

* El que ama no se alegra de la injusticia ajena

* El que ama se alegra de la verdad

f) CUANDO DIOS MORA CUMPLIMOS CON LA MISION DE IR Y PREDICAR EL EVANGELIO (Mateo 28:19-20).- Dice la palabra que el que se une al Señor, un espíritu es con El. Es esa unión con Cristo la que nos hace mantener vivo en nuestro corazón el deseo de Dios de que ninguno se pierda, sino de que todos se salven (2ª Pedro 3:9). Cuando tenemos la conciencia de que Dios vive en nosotros, no podemos quedarnos inmóviles, insensibles ni indiferentes ante la necesidad espiritual de los demás. (Jeremías 20:9) Humanamente, muchas veces podemos tener este pensamiento que tuvo Jeremías, pero como Dios está dentro nuestro, se encargará de hacernos sentir ese fuego ardiente metido en nuestro ser. (Jeremías 23:29). El fuego representa el poder del Espíritu Santo. Cuando Dios hace su habitación en nuestras vidas sentimos el fuego de su poder obrando dentro de nosotros. "El os bautizará en Espíritu Santo y fuego".

CONCLUSION: Dios tiene un deseo y ese deseo es morar, habitar, andar en medio de su pueblo. Hagamos que su nombre sea glorificado en nuestras vidas, permitámosle obrar en nuestras vidas. Hoy digámosles: Dios, mora en mí. Dios ama y valora su creación y a su pueblo. El quiere estar con nosotros y hacer su habitación permanente. Salmos 132:13-14.