Luchar para recibir un toque de Dios

META: Demostrar que hace falta luchar para que nuestra vida reciba un toque profundo de Dios.

INTRODUCCION: Dios espera que nosotros como hijos de Él, estemos dispuestos a someternos a su señorío. Esto significa que la voluntad de Dios es que nos pongamos bajo sus órdenes y mandatos voluntariamente y que estemos decididos a cambiar de acuerdo a lo que Él nos revela. Muchas veces nos conformamos como estamos y este conformismo nos impide crecer y disfrutar de las riquezas espirituales que Dios tiene preparadas para nosotros.

El deseo de Dios es que seamos parte activa en sus propósitos. En un espectáculo podemos tener dos ubicaciones: ser espectadores o ser protagonistas del espectáculo. El deseo de Dios es de que toda su iglesia, todo su pueblo, sea protagonista en ese propósito. Hoy vamos a meditar acerca de un hombre que tuvo su lucha, pero de ella salió victorioso.

TEXTO: Génesis 32:22-32

DESARROLLO: Jacob fue un hombre signado desde su nacimiento y partiendo por su nombre, de una marca que llevó sobre su vida y que hasta antes de encontrarse cara a cara con Dios le trajo muchos problemas y dolores de cabeza. Como muchos sabemos Jacob significa "el que suplanta", "el que falsea", "el que engaña". Y este nombre fue el que caracterizó su conducta hasta su encuentro con Dios.

Lo vemos engañando a su hermano y a su padre para obtener la bendición patriarcal. Por este engaño tuvo que huir de su hermano. En esa huida Dios se le aparece por primera vez en Bet-el y Jacob hace voto a Dios condicionando su fidelidad y devoción a que lo bendijera guardándole en ese viaje, teniendo comida y ropa y volviendo en paz a la casa de su padre. Y dice Jacob: "Si Dios hace todo esto, entonces Jehová será mi Dios. Podríamos decir: ¡¡Qué pretensioso!!

Jacob se movía en un terreno donde su engaño lo hacía vivir en un continuo temor a ser engañado. Y como dice la Biblia que lo que se siembra se cosecha, tuvo que sufrir el engaño de su suegro en el momento de tener que trabajar siete años más por la mujer que amaba. Pero ante el desafío que Jacob le presenta, Dios pone su mirada sobre él a pesar de todo lo malo que había aún en su corazón, y es así que llegamos al capítulo 32 de Génesis.

En el versículo 1 dice que ángeles de Dios le salieron al encuentro, y Jacob le pone nombre a ese lugar declarando que era campamento de Dios.

En los versículos que siguen, podemos notar un cambio en Jacob, porque dice el vs. 7 que "tuvo gran temor" y "se angustió". Este temor y esta angustia lo llevan a buscar a Dios en oración; y su oración en este momento, es la de un hombre humillado y quebrantado, despojado de su autosuficiencia, y le pide ayuda a su Dios. Así llegamos al pasaje del capítulo 32, vs. 22 al 32, un pasaje que es uno de los más extraños en la Biblia, pero del que vamos a tratar de sacar algunas enseñanzas.

  1. DIOS QUIERE ESTAR A SOLAS CON CADA UNO DE SUS HIJOS PARA MOSTRAR SU PROPÓSITO (24ª).- Comienza el relato diciéndonos que Jacob pasa un vado que se llama Jaboc , que se encontraba en un brazo del río Jordán, junto con su familia y con sus pertenencias. Luego vuelve al otro lado y dice la palabra que "se quedó solo". No dice la Biblia que es lo que pasaba por su mente en esos momentos, pero seguramente su temor y ansiedad ante el inminente encuentro con su hermano le haya llevado a pensar cómo iba a ser ese encuentro, si su hermano aún pensaba matarlo. La soledad en la cual se encontraba Jacob era un momento propicio para que Dios pudiera tratar con él. Y en nuestro caso, necesitamos momentos a solas para aquietar nuestros pensamientos y para estar en comunión con nuestro Padre Celestial. Cristo mismo pasó por momentos de soledad: Marcos 1:35; Mateo 14:23. Él también nos enseña que debemos apartarnos para orar a solas al Padre (Mateo 6:6). Necesitamos estos momentos a solas con Dios.
  2. LA VIDA CRISTIANA ES UNA VIDA DE LUCHA PERMANENTE (24b).- Dice la segunda parte de este versículo que luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Hemos escuchado que para ser victoriosos en la vida cristiana hay que luchar porque nos encontramos en medio del conflicto entre el bien y el mal, entre Dios y Satanás, entre nuestra carne y nuestro espíritu. Muchas veces hablar de lucha nos inquieta y nos saca de nuestra comodidad humana, pero si deseamos sinceramente seguir al Señor vamos a tener que luchar. Pablo nos habla de la lucha contra principados y potestades de maldad (Efesios 6) y de la lucha entre nuestra carne y nuestro espíritu (Gálatas 5:16-17; Romanos 8:5-8). La vida cristiana es una vida de lucha permanente y debemos concientizarnos para entrar en esta lucha.
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  4. DIOS QUIERE TOCAR NUESTRA CARNE PARA LIBERAR NUESTRO ESPÍRITU (25).- La Biblia dice que cuando este varón vio que no podía con Jacob, tocó el encaje de su muslo y este se descoyuntó. Descoyuntar es desencajar los huesos de su lugar. Es decir que este varón tocó el cuerpo de Jacob para que mediante el dolor sus fuerzas humanas sean debilitadas. Muchas veces nosotros queremos hacer cosas para Dios con nuestras fuerzas humanas, con nuestra fuerza de voluntad solamente. Es allí donde el orgullo y la soberbia aparecen en todo su esplendor y eso es lo que transmitimos a los demás. Entonces Dios tiene que intervenir y tocar nuestra carne, tiene que mandarnos a hacer reposo, para que en esa quietud podamos volver a buscarle en oración y comunión. Cuando nuestra carne es tocada por Dios, nuestro espíritu es liberado y comenzamos a entender que el propósito de Dios no se edifica con fuerza y poder humanos, sino con su Espíritu (Zacarías 4:6).
  5. DIOS ESPERA QUE REACCIONEMOS A SU OBRA TRAVES DE LUCHAR CON EL POR SU BENDICION (26).- La palabra dice que el varón dijo: "Déjame, porque raya el alba"; a lo que Jacob respondió: "No te dejaré, si no me bendices". Recién dijimos que la vida cristiana es una vida de lucha permanente y vimos dos frentes en esta lucha: el diablo y nuestra carne. Pero cuando llegamos a este versículo y lo vemos a Jacob aferrado a este varón, no queriendo que se vaya porque sabe que puede bendecirle, descubrimos otro tipo de lucha que tenemos que aprender a librar. El diablo no bendice y nuestra carne, que tiene que ver con nuestros malos deseos, tampoco. La otra lucha es una lucha que libramos con nuestro mismo Dios. Y noten que no digo contra Dios, sino con Dios, porque esta lucha está dentro de su voluntad, es una lucha que Él espera que estemos dispuestos a librar. Es una lucha en la cual nos aferramos y nos apegamos a Dios, una lucha en la cual queremos tenerle y no dejarle nunca, una lucha en la cual le demostramos que así como nosotros somos su especial tesoro, Él también es para nosotros nuestro hermoso tesoro. Jesús nos muestra en su palabra la parábola de la insistencia de la mujer y del juez injusto, que persistió en su clamor; nos muestra la fe de la mujer sirofenicia que insistió a pesar de que no era judía. Y espera que nosotros reaccionemos a su obra luchando por su bendición y su presencia sobre nuestra vida.
  6. DIOS NOS DA LA OPORTUNIDAD DE ABRIR NUESTRO CORAZON Y CONFESAR LO QUE SOMOS (27).- Dice el pasaje que el varón le preguntó por su nombre y Jacob respondió. En la declaración de su nombre, Jacob estaba diciendo: "soy el suplantador", "el falseador", "el engañador". En su nombre Jacob esta declarando lo que había sido hasta ese momento. Y Dios quiere que le abramos nuestro corazón y le declaremos lo que somos. ¿Qué eres tú? ¿Engañador, blasfemo, rencoroso, implacable, vicioso, intolerante, egoísta, orgulloso, etc.? Dios está esperando que lo confesemos. Proverbios 28:13. Si hemos estado por mucho tiempo encubriendo nuestro pecado, confesémoslo en este día y apartémoslo de nuestras vidas para que vivamos en verdadera victoria. Nuestra victoria está en nuestra obediencia.
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  8. HAY UN NOMBRE NUEVO QUE LO DA DIOS Y QUE EXPRESA LO QUE SOMOS PARA EL (28).- El varón continúa hablando con Jacob y le da otro nombre: Israel (el que lucha con Dios o Dios lucha); "porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido". En Cristo se manifiestan las dos naturalezas: humana y divina. Y cuando declara que Jacob ha luchado con Dios y con los hombres, podríamos deducir entonces que el varón de este relato no es otro que Cristo mismo. Dice la palabra que Cristo al ser Dios estuvo presente desde antes de la fundación del mundo, por lo tanto es factible su aparición en el Antiguo Testamento. Estas manifestaciones de Cristo en el Antiguo Testamento se llaman Teofanías, y los estudiosos dan como factible que este pasaje es una de las teofanías. Así como Dios le cambia el nombre a Jacob por el de Israel, también nos cambia nuestro nombre, todo lo que hemos sido, por un nuevo nombre que expresa todo el valor que tenemos para Él. Antes te decían el engañador pero ahora te dicen el que anda en verdad, el que dice la verdad, el que vive como Dios quiere. Apocalipsis 2:17.
  9. CUANDO DIOS NOS TOCA NO HAY LUGAR PARA LA DUDA (29).- Jacob quería saber el nombre del varón, pero este le responde: Jacob ¿para qué querés saber mi nombre, si vos sabés quien soy? ¿No te das cuenta lo que he producido en tu espíritu y cuerpo? Cuando Dios nos toca no hay lugar a dudas. El toque de Dios es un toque especial y determinante que produce cambios y bendición en nuestra vida. Mateo 8:1-3. ¿Queremos recibir un toque del Señor?
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  11. NECESITAMOS NUESTRO PENIEL PARA QUE NUESTRA ALMA SEA LIBRADA (30).- Jacob le puso por nombre a ese lugar Peniel, que significa "el rostro de Dios". Y dice Jacob: "vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma". Dios desea que cada uno de nosotros busquemos nuestro Peniel, es decir, busquemos el rostro del Señor. Peniel es un lugar espiritual, Peniel es el rostro de nuestro Dios. Tenemos que buscar su rostro para que nuestra alma sea librada del pecado, para que nuestra tierra sea sanada, porque dice Dios "si buscaren mi rostro". En Números 6:25 encontramos la bendición sacerdotal que dice "Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti". Salmos 27:8. 1ra. Crónicas 16:11. Necesitamos buscar el rostro de Dios para que nuestra alma sea librada de angustia, de temor, de enfermedad, de dolor, de tristeza, de rencor, de pecado, etc.
  12. EL TOQUE DE DIOS DEJA LA MARCA EN NUESTRA VIDA (31).- Termina el pasaje diciendo que cuando había pasado Peniel, Jacob cojeaba de su cadera. El toque de Dios sobre la vida de Jacob dejó su marca y también dejará su marca sobre nuestras vidas. Su toque viene a través de la obra de su Palabra y de su Espíritu Santo. 2da. Corintios 3:18; Hebreos 4:12.

CONCLUSION: El rostro de Dios sobre nuestra vida es lo que necesitamos para que nuestra alma sea librada, pero para ello necesitamos luchar con Dios en clamor, ayuno y oración. "No te dejaré si no me bendices".