EN QUIEN NO HAY ENGAÑO

INTRODUCCIÓN: Entendemos por lo que dice la Biblia que Dios nos ama, y nos ama mucho más de lo que podemos imaginarnos. Pero el Padre amoroso espera de que podamos corresponder a ese amor. Por lo tanto si tenemos en nuestro corazón un deseo genuino de seguirle deberíamos tratar de mejorar cada día en nuestra obediencia y devoción al Señor. Seguramente que tenemos nuestras luchas y nuestras crisis, pero tenemos que saber que es Dios el que las permite para que podamos crecer. Crecer implica asumir más responsabilidades y en la vida cristiana, a medida que crecemos, asumimos más responsabilidades porque vamos adquiriendo más conocimiento de la voluntad de Dios. Por eso dice Cristo: “a quien mucho se le haya dado, más se le demandará”. Por lo tanto una de las cosas que creo que debemos mantener siempre es la sinceridad con Dios. Ser sincero significa ser espontáneo con Dios, sin doblez ni engaño, que me muestro delante de Él tal como soy. Hoy quisiera que viéramos un pasaje que nos habla de alguien que se mostró sincero para con el Señor.

TEXTO: Juan 1:43-51  

DESARROLLO:

1.-MUCHAS VECES NOS APRESURAMOS EN NUESTRAS APRECIACIONES PREJUZGANDO MAL A LOS DEMÁS (vs. 45-46): Aquí vemos que Felipe le da testimonio a un hombre llamado Natanael (Dios nos lo ha dado). Sabemos poco sobre Natanael. Solamente aparece aquí y en Juan 21:2, donde se nos dice que es de Caná. Su nombre no aparece en los evangelios sinópticos, o en las listas de los apóstoles. Felipe le dice “Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas”. La verdad, sin embargo, es que Jesús encontró a Felipe más bien que al revés (v. 43). Es claro que solamente tenemos parte de la historia. Indudablemente que algo transmitía Jesús que convenció a Felipe de que Él era el que describían Moisés y los profetas. En el vs. 46 dice la Palabra que Natanael le dijo: "¿De Nazaret puede salir algo de bueno?". Le dijo luego Felipe: "Ven y ve". El comentario de Natanael probablemente refleja una rivalidad entre pequeños pueblos: Caná y Nazaret que solamente están separados por unos cuantos kilómetros y parece que Natanael había crecido con un preconcepto negativo acerca de la gente de Nazaret, como cuando nosotros decimos por ejemplo: “cuidado con los cordobeses”. Y muchas veces nosotros actuamos igual que este varón. Parece que sabemos todo acerca de las personas al verlas y expresamos nuestros comentarios antes de conocerlas y de tratarlas; hasta a veces tenemos prejuicios sobre ellas. Un prejuicio es una opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce o de alguien. Jesús dice que no juzguemos y por lo tanto tampoco debemos prejuzgar a las personas por lo que a nosotros nos parece. Natanael tenía un preconcepto negativo acerca de las personas de Nazaret. Si somos personas que permanentemente vivimos criticando y prejuzgando a los demás debemos pedirle al Señor que nos cambie porque a la larga Dios tendrá que darnos una lección que hará que suframos en carne propia la crítica de otros.

2.- EL TESTIMONIO MÁS VALIOSO QUE PODEMOS TENER DE NUESTRO SEÑOR ES QUE NOS CONSIDERE SINCEROS Y VERACES (vs.  47): Relata el pasaje que cuando Natanael se acercaba a Jesús, dijo de él: "He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño". Jesús había observado en Natanael que no había engaño. Era un hombre íntegro, no había doblez ni mentira en sus intenciones. Hermanos queridos, ¿anhelemos que Cristo pueda decir de cada uno de nosotros: en él o en ella "NO HAY ENGAÑO"? El testimonio más valioso acerca de nuestras vidas es aquél que el mismo Señor puede dar acerca de nosotros. Y aquí el Señor nos muestra la otra cara de la moneda: mientras Natanael hablaba mal del Él, Jesús habla bien de este hombre, llegando al corazón de este varón. Aquí podemos aprender lo siguiente: Que Dios siempre tiene una palabra de bien para darnos y está esperando que respondamos a su amor. En Jeremías 29:11 el Señor le dice a su pueblo: “Porque Yo sé los planes que tengo para ustedes, declara el SEÑOR, planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza. Ustedes me invocarán y vendrán a rogarme, y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón”. Muchas veces tenemos un concepto errado acerca de Dios. No creemos que Él quiera bendecirnos, que Él quiera ayudarnos. Por nuestros pecados nos sentimos culpables e indignos del amor de Dios. Pero Él quiere que recibas su abrazo y su ayuda. Él no está lejos; está a tu lado para sostenerte. Vivir lamentándonos por lo que hicimos mal no nos ayuda para nada. Tenemos que levantarnos, limpiarnos en su presencia y seguir adelante.

3.-DIOS CONOCE MÁS ACERCA DE NOSOTROS QUE NOSOTROS MISMOS (vs. 48): Y Natanael le pregunta: "¿De dónde me conoces?" Jesús responde: "Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi" (vs. 48). Vemos como Cristo no se detiene en la apreciación que Natanael tenía sobre las personas de Nazaret. Él sigue adelante en el cumplimiento de su propósito y le demuestra a este varón con su conocimiento, que Él es el Cristo, como le había insinuado Felipe. Podemos ver aquí el profundo conocimiento que el Señor tiene de cada uno. Y Él nos conoce muy bien. Cuando nos encontramos con Cristo, nos encontramos con alguien que sabe cuáles son nuestras necesidades y cómo suplirlas. Nada de lo que está pasando ahora por tu interior es ajeno a su conocimiento. En Salmos 44:21, en su última parte dice: “… porque Él conoce los secretos del corazón”. Es tal el conocimiento que Dios tiene de nosotros, que supera lo que nosotros conocemos de nosotros mismos. Por eso debemos confiarle toda nuestra vida y nuestros secretos, nuestros anhelos y deseos. No se los confíes a nadie más porque todas las personas de este mundo fallan, pero Dios no.

4.-CUANDO NOS ENCONTRAMOS CON EL AMOR Y EL INTERES QUE DIOS TIENE POR NOSOTROS SOMOS IMPACTADOS (vs. 49): Cuenta el pasaje que Natanael es impactado de tal forma que le dice: "Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel" (vs. 49). Una de las cosas que tiene que impactarnos de Cristo es que Él nos conoce y nos ama, mira cada uno de nuestros movimientos, de nuestros pensamientos y lo que hay dentro de nuestros corazones. El amor que Dios tiene para cada uno de nosotros es lo que tiene que impactarnos y  conmovernos; mirar hacia la cruz y ver que por amor a mí el Señor derramó su sangre. En 2da. Cor. 5:14-15 dice: “El amor de Cristo se ha apoderado de nosotros desde que comprendimos que uno murió por todos y que, por consiguiente, todos han muerto. Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para él, que murió y resucitó por ellos”. “El amor de Cristo nos tiene presos” (otra posible traducción). Cuando entendamos por el Espíritu Santo lo grande que es el amor de Dios para nosotros, no volveremos a ser los mismos. La comprensión de la dimensión del amor de Dios es lo que nos llevará a tener vidas más consagradas a Él. 1ra. Juan 4:10; 19. Todo lo que podamos hacer para el Señor es porque Él nos amó primero.

CONCLUSION: Cristo vio en Natanael un varón que pertenecía a su pueblo, un verdadero israelita. De la misma manera el Señor quiere vernos a cada uno de nosotros como parte de su pueblo, de su familia; Él desea que en nuestras vidas no exista engaño alguno; que podamos ser íntegros y sin doblez, totalmente sinceros con Él. Que otros puedan decir de nosotros que pertenecemos al Señor por el fruto que damos y las conductas que mostramos.