UN CORAZÓN DE CARNE

INTRODUCCION: Una de las cosas, que como iglesia de Cristo tenemos que tener siempre presente es nuestra mirada hacia los acontecimientos que están sucediendo a nuestro alrededor. En una oportunidad Jesús les dice a sus discípulos: “De la higuera aprendan la parábola: cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, saben que el verano está cerca, a las puertas. Así también ustedes, cuando vean todas estas cosas, conozcan que está cerca, a las puertas”. Tenemos que saber que estamos a las puertas de la segunda venida de Cristo. Lo que vemos alrededor, en todo el mundo lo está anunciando. Por eso es necesario afirmarnos en la fe y caminar tomados de la mano del Señor para que no resbalemos. Jesús nos dice: “El que persevere hasta el fin, éste será salvo”. Perseveremos y no aflojemos. Por ello es que quería que hoy viéramos una promesa del Señor que nos alimentará en nuestra fe para seguir transitando por esta vida en su esperanza.

 

TEXTO: Ezequiel 36:26

 

DESARROLLO:

Dios está hablando a Israel y promete su restauración futura. En ese contexto Él les promete darles un corazón y espíritu nuevo y quitarles el corazón de piedra. De aquí sacamos enseñanzas para nosotros: que un corazón de piedra es un corazón duro, insensible, frío, no siente el dolor de los demás, todas las cosas le son indiferentes y le resbalan. El Señor promete cambiarlo por un corazón de carne. En este caso “carne” se refiere a lo que podemos sentir como humanos. Un corazón de carne entonces significa un corazón sensible, tierno, que responde sintiendo. Es un corazón que tiene sensibilidad espiritual. La sensibilidad espiritual es la capacidad de captar las cosas espirituales. En 1ª Corintios 2:12-15. (El hombre espiritual está escudriñando todas las cosas pero él por nadie está siendo escudriñado. Escudriñar es examinar, indagar, averiguar). En definitiva un corazón de carne es aquel que está siendo guiado por el Espíritu Santo.

 

¿Qué muestra una persona que tiene un corazón de carne?

 

AMOR.- 1ra. Juan 3:11 “Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros”. Mateo 5:43-44 “Oísteis que fue dicho: amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo, pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan (maltratar, despreciar) y os persiguen”. Cristo nos muestra aquí el camino a seguir. Si no amamos, estamos en tinieblas, si no amamos, la verdad no está en nosotros, si no amamos, todavía no tenemos un corazón de carne. Y el amor, como sabemos, lo demostramos en hechos, no tan solamente con palabras. 1ª Juan 3:17 “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?” En la sociedad de este tiempo vemos poca sensibilidad. Es hora que mostremos por nuestras acciones el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones. Cuando Dios nos llena de amor, hay algo que es erradicado de nosotros y es el egoísmo. El egoísmo es el extremista y excesivo interés por sí mismo. En el egoísmo se pone de manifiesto que lo más importante en la vida soy yo y todo tiene que girar en torno a mí. Tenemos que pedirle al Espíritu Santo que nos abra los ojos espirituales para salir de nuestro egoísmo, que podamos ver, como decía Jesús, los campos listos para la siega, es decir, a las personas que nos rodean con el interés y el amor que Dios tiene por ellos. Tenemos que llenarnos del Señor, tenemos que dejar de satisfacernos a nosotros mismos, tenemos que dejar ser cómodos y de que me estén dando las cosas en bandeja, y comenzar a ser yo mismo un servidor de los demás amándoles como Dios les ama.

 

PERDÓN.- La persona que tiene un corazón de carne entiende que tiene que perdonar al ofensor. Marcos 11:25 “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas”. El perdón para Dios es algo serio. Así como el perdón libera, la falta de perdón es una atadura. Muchas veces nos preguntamos por qué nos pasan cosas que creemos que no nos corresponde sufrir, y a lo mejor es Dios que nos está diciendo: perdoná de todo corazón. Colosenses 3:13 “De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. El perdón se perfecciona en el amor. El perdón tiene que ser nuestro diario caminar como pueblo de Dios, porque hemos visto y hemos entendido todo lo que Dios nos ha perdonado a nosotros. Mateo 18:32 “Toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu prójimo, como yo tuve misericordia de ti?”, nos dice el Señor hoy. Hijos, perdonemos a nuestros padres; padres, perdonemos a nuestros hijos; esposos, a nuestras esposas; esposas, a sus esposos; hermanos a hermanos. Esto es lo que Dios nos pide y esto es lo que nos va a traer bendición, porque en la obediencia a Dios es donde se encuentra la verdadera bendición. Pidámosle al Espíritu Santo que trabaje en nuestras vidas para ser cambiados, para ser mudados en nuevas personas.

 

OBEDIENCIA.- El que tiene un corazón de carne ha aprendido a obedecer a Dios y a sus mandamientos; ha aprendido a escucharle porque tiene sensibilidad espiritual. No pone en duda lo que el Señor manda; no anda jugando con fuego para ver si soporta la tentación; sino que se cuida para no manchar el nombre del Señor. La medida de nuestra obediencia muestra cual es la medida de nuestro amor a Dios. Cristo dijo: “Si me amáis, guardad (obedezcan) mis mandamientos”. 1ª Pedro 1:2 “elegidos según la presciencia (conocimiento de antemano) de Dios Padre en santificación (purificación) del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo”. Debemos vivir agradecidos a Dios de que Él nos haya elegido, pero tenemos que sber que esa elección es para que vivamos en santidad bajo la obra del Espíritu Santo y seamos obedientes, porque en esa obediencia, somos rociados con la sangre de Jesucristo. La obediencia nos purifica. En 2ª Corintios 10:5 dice “y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. En este pasaje la palabra “pensamiento” también se traduce como “sentido, entendimiento, propósito, intelecto”. Pablo viene defendiendo aquí su ministerio y habla de sí mismo. Él se había propuesto a que todos sus pensamientos fueran gobernados por Cristo, sujetaba todo lo que pensaba, los propósitos que tenía, todo su intelecto, a obedecer lo que Cristo le había mandado. Muchas veces tenemos nuestros propósitos, nuestra manera de hacer las cosas, nuestras formas, pero ¿es lo que Cristo nos manda, o lo hacemos así porque a nosotros nos parece que está bien? Llevar nuestros pensamientos cautivos a su obediencia es sujetarlos a su Palabra. Sujetémonos a su Palabra solamente para obedecerla. Había un viejo himno que decía: “Obedecer, y confiar en Jesús es la regla marcada para andar en la luz”.     

 

QUE HABLA SIEMPRE CON LA VERDAD.-  Cuando Dios nos da un corazón de carne aprendemos que nuestra forma de hablar siempre tiene que ser la verdad. Lo que decimos es lo que pensamos, vivimos y sentimos. No aparentamos algo que no somos. Ser hombres y mujeres de verdad tiene que ser nuestra característica como pueblo del Señor.

En Juan 4:23-24 dice que Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad. En verdad significa que el adorador lo hace conforme con lo que piensa y siente acerca de su Señor. No hay apariencias. Adorar en verdad significa con un corazón limpio y recto; adorar en verdad significa libres del poder que tenía el pecado sobre nosotros; adorar en verdad significa conforme a su Palabra que es verdad. La verdad es un valor moral que escasea en nuestros días. Jesús dijo en Juan 8:32: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Podemos considerar en este pasaje que Cristo mismo es la verdad y que Él nos hace libres; pero también podemos considerar a la verdad como el valor moral que nos libera, porque cuando andamos en la verdad estamos a la luz, tenemos descanso porque no nos andamos ocupando de ocultar y engañar. La mentira es la atadura del padre de mentira que es el diablo, y cuando estamos atados por la mentira somos esclavos de él. En el Salmo 51:6 David dice: “he aquí, tu amas la verdad en lo íntimo”. Es decir, que el Señor ama al que camina en la verdad aún cuando está solo, cuando nadie lo ve. En lo íntimo se ve verdaderamente lo que somos. En Efesios 4:25 dice Pablo que desechemos la mentira y hablemos la verdad unos con otros. Si todavía no desechamos la mentira es porque no le hemos entregado todo al Señor. En 1ra. Juan 3:18-19 dice: “ Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad; y en esto conocemos que somos de la verdad; y aseguraremos nuestros corazones delante de Él”. En el original dice: “Hijitos míos, no estemos amando a las palabras ni a la lengua, sino en obra y verdad. Y en esto conoceremos que estamos siendo procedentes de la verdad y estando en frente de Él, persuadiremos nuestros corazones”. Es decir que nos damos cuenta que somos de la verdad cuando amamos de hecho y en verdad; es decir, que hay una conducta de amor y de veracidad por la cual transitamos. Amando con hechos estamos en la verdad.

 

CONCLUSION:  Hoy roguémosle al Señor: “Quita mi corazón de piedra, duro e insensible y dame un corazón de carne, sensible para obedecerte y amar a mi hermano y a mi prójimo”. Esta es la promesa del Señor, y si Él lo ha prometido, lo cumplirá.