LA FUERZA DE SU GOZO

INTRODUCCION: Podemos ver como la vida se nos presenta mostrándonos diferentes facetas: circunstancias que nos producen satisfacción y otras que por el contrario nos producen dolor y sufrimiento. Estas últimas circunstancias son las que ejercen presión sobre nosotros creando estados de ánimo que muchas veces nos desestabilizan emocionalmente. Una de las cosas que el Señor le mandaba a su pueblo Israel era la de recordar sus palabras escribiéndolas y confesándolas. La palabra de Dios grabada en la mente y el corazón de su pueblo transformaría su conducta y actitudes porque esa palabra tenía y tiene poder. Por eso es que Dios mismo les dice: “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos serán mi pueblo” (Jeremías 31:33). Y esta palabra llega hoy a nosotros por el Espíritu Santo, prometiéndonos que Él estará a nuestro lado para ayudarnos en cada situación de nuestra vida. Por eso es importante que como hijos de Dios amemos su palabra y la escudriñemos, o sea, que la indaguemos, que la examinemos, que averigüemos acerca de ella, porque esto nos ayudará cada día a enfrentar toda adversidad que se nos presente. Y pensando en esto es que hoy quisiera hablar acerca de una de las tantas verdades que están en ella y que nos ayudarán a vivir: “el gozo del Señor”. ¿Qué es el gozo del Señor? Es un movimiento agradable del ánimo, producido por la comunión con Dios en dependencia de Él. Por lo tanto podemos decir que no es simplemente alegría, porque el gozo del Señor aún puede tenerse en los momentos difíciles. ¿Qué nos dice la Biblia acerca del gozo?

 

DESARROLLO:

 

a)      EL PECADO HACE PERDER EL GOZO (Salmos 51:12).- David fue un hombre que experimentó la separación de Dios a causa de su pecado. La separación de Dios, como sabemos, significa “muerte espiritual”. David estaba en muerte. Su ser sentía sequedad espiritual, sus huesos se envejecieron por eso dice en el vs. 8 “hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido”; y en esa situación, él clama: “vuélveme el gozo de tu salvación”. El pecado nos quita el gozo del Señor. Nos reduce a un estado en el cual no podemos disfrutar de la vida. Podemos hacer un montón de cosas para el Señor tratando de calmar la voz de nuestra conciencia, pero eso no nos devolverá el gozo del Señor. Arrepentirnos, confesar y vivir en la luz es lo que nos saca de la muerte espiritual y nos lleva al gozo del Señor, porque experimentamos su perdón. En Mateo 18:27 leemos acerca de la parábola de los dos deudores y dice este vs. “el señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda”. Cuando vivimos en el pecado, adquirimos una deuda con Dios porque vivimos en contra de su voluntad. Por eso dice el Padrenuestro “perdónanos nuestras deudas”. Cuando nos arrepentimos y cambiamos nuestra actitud hacia Dios, Él nos perdona y el resultado de esa situación es que el gozo que viene del Señor se enciende en nuestras vidas. En Lucas 15:23-24 leemos: “Y traigan el becerro gordo y mátenlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”. El resultado del perdón de Dios es su gozo viviendo en nuestras vidas.

 

b)     EL GOZO DEL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA (Nehemías 8:1-10).- Leemos en este pasaje que luego que el pueblo ofrendó para la obra de la reconstrucción de los muros de Jerusalén, se juntaron como “un solo hombre” en la plaza. Esta expresión nos muestra como el pueblo estaba unánime y unido. “Unánime” significa que tenían el mismo sentir y tiraban todos para el mismo lado. Esto nos deja la enseñanza de cómo Dios quiere que vivamos dentro de su pueblo: no solamente unidos sino unánimes. Y partir del vs. 5, el escriba Esdras toma el libro de la ley y lo abre delante de todo el pueblo, y dice la palabra que “todo el pueblo estuvo atento”. El deseo de Dios es que su pueblo reverencie y respete su Palabra. La atención a la Palabra de Dios significa que le damos el verdadero valor que tiene. Tenemos que estar atentos a su Palabra porque a través de ella el Señor nos guía. No podemos estar mirando los pajaritos cuando su Palabra se lee o se expone. Dice también el pasaje que Esdras bendijo a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió “¡Amén! ¡Amén!” Alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra. Hacía mucho tiempo que el pueblo en gran número había dejado de adorar a Dios por causa de la cautividad y de que sus pecados los habían apartado del Señor. Pero este era un día de restauración de su relación con el Señor. Y Dios quiere que arreglemos nuestra relación con el Señor. Si por una causa u otra hoy hemos venido con un sentimiento de alejamiento del Señor, humillémonos como hizo el pueblo y adorémosle. Los vs. 7 y 8 nos hablan que el pueblo leía poniendo atención y sentido a la lectura del libro de la ley. Jesús decía amarás al Señor tu Dios con toda tu mente y esto significa meditar con atención a lo que Él dice. Cuando atendemos y ponemos por obra su Palabra estamos amando al Señor con nuestra mente, porque ponemos todos nuestros pensamientos en su voluntad y en sus deseos. El vs. 9 dice que el pueblo al escuchar las palabras de la ley de Dios, lloraba. El Espíritu Santo estaba tocando sus vidas y la Palabra estaba redarguyendo su interior. “Redargüir” es “hacer ver con claridad”, “convencer”. Por eso dice en Hebreos que “la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:13). Y Nehemías, Esdras y los levitas le decían al pueblo que no se entristecieran porque era un día santo a Jehová. “Vayan y coman un asadito y compartan con los que no han preparado nada, porque día santo (separado y consagrado) es al Señor; nos entristezcan porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza”. Cuando Dios pone su gozo en nosotros hay una fortaleza interior que viene de Él para tomar la debida actitud ante las circunstancias que se nos presentan en la vida. El gozo del Señor es mucho más que una sonrisa o una demostrativa expresión de alegría. Es la fortaleza interior que viene de Él y q se instala en lo profundo de nuestro ser aunque lágrimas caigan de nuestros ojos, aunque los demás no comprendan el sufrimiento que estamos pasando, aunque el diablo arrecie con toda su artillería. Hablando acerca de Jesús, el escritor a los Hebreos en el capítulo 12:2 dice: “el cual por el gozo puesto delante de Él, sufrió la cruz”. ¿Cómo puede que al ver la cruz, Cristo también estaba viendo el gozo? Porque el gozo iba a ser el resultado de su obediencia al Padre. A pesar del dolor, el gozo estaba en Jesús. Del mismo modo, en nosotros también puede estar esta actitud hacia la vida: “a pesar del dolor presente, vemos más allá, vemos el gozo que nos espera vivir eternamente en su presencia. 2ª Corintios 6:10 dice “como entristecidos, mas siempre gozosos”. Los que tienen el gozo del Señor, son los que han aprendido a conocerle en la intimidad y a confiar y descansar en Él. Cuando comenzamos a conocer a Dios, su gozo actúa en nosotros, dándonos la seguridad de que Dios tiene el control de todas las cosas. El Salmo 40:16, dice que “el buscar al Señor es nuestro gozo”. El resultado del gozo no es solamente una carita feliz, sino un corazón lleno de paz.

 

c)      EL GOZO DEL SEÑOR ES PRODUCIDO EN NUESTRO CORAZON POR EL ESPIRITU SANTO (Gálatas 5:22).- El gozo es parte del fruto, del producto del Espíritu Santo. Romanos 8:9 dice que si alguno no tiene el Espíritu de Cristo no es de Él. Por lo tanto los que tienen relación y comunión con el Padre son los que tienen este gozo. El verdadero gozo del Señor es disfrutar nuestra relación con Él a través de la obra del Espíritu Santo, ya que solamente por nuestra voluntad es imposible experimentar su gozo. Tenemos que pedirle al Señor que nos llene con su Espíritu Santo para que el gozo llene nuestras vidas. Isaías 35:10 dice que los redimidos del Señor son los que tendrán gozo y la tristeza y el gemido huirán.

 

d)     EL GOZO DEL SEÑOR SE ESTABLECE EN NUESTRO CORAZON POR LA PALABRA DE DIOS (Juan 15:11.- Jesús dice aquí a sus discípulos que Él les habla para que su gozo sea cumplido. La Palabra de Dios por sí sola es esperanza para toda persona y esta esperanza es lo que anima el corazón con el gozo del Señor. Es importante creer a la Palabra de Dios y confiar en ella, porque así se establece su gozo en nuestras vidas. En el Salmo 119:111 dice: “Tus palabras son el gozo de mi corazón”. Nuestro gozo cumplido es el cumplimiento de su Palabra, de sus promesas. “El cielo y la tierra pasarán, pero sus palabras no pasarán”. Algo cumplido es algo acabado y perfecto. Por eso dice la Palabra en Filipenses 1:6, “el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.  Hebreos 12:1 “corramos con paciencia la carera que tenemos por delante”. Las buenas nuevas de salvación, la palabra del Evangelio, son el gozo que Dios nos ofrece  al decirnos que en Cristo nos estaba reconciliando con Él. Estar gozosos es el resultado de creer con todo el corazón la Palabra del Señor y seguir para adelante.

 

CONCLUSION: Dios quiere restaurar su gozo en nuestras vidas. Para ello primero quiere restaurar su relación de amor con cada uno. A los que han perdido el gozo de su salvación y están desanimados, a los que se encuentran en amargura, el Señor hoy quiere darles un bautismo de gozo. La frescura de su gozo se ve en los rostros de aquellos que le conocen.  Habacuc 3:17-19