PERSEVERAR EN SUS PENSAMIENTOS

INTRODUCCION: Un pensamiento puede gobernar una conducta. Así dice Proverbios 23:7 “Cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Muchas veces no entendemos muchas de las conductas de las personas porque hay pensamientos que son muy íntimos. Sólo Dios los conoce. La mente del ser humano es misteriosa, y muchas veces oscura. Esto es a causa del deterioro que ha producido la entrada del pecado en la vida de las personas. Por eso habla Pablo acerca del entendimiento entenebrecido, es decir, lleno de tinieblas. Todo hombre y toda mujer necesitan que la luz de Dios y de su Palabra entren a sus vidas para ser librados de la esclavitud del pecado que opera partiendo de sus mentes. Esto muchas veces lleva su tiempo; muchas veces se trata de un proceso en el cual nuestras mentes tienen que ser limpiadas por la sangre de Cristo a través de su Palabra y de la obra soberana del Espíritu Santo. Pero el tiempo de demora no tiene que desanimarnos, sino por el contrario, desafiarnos a creerle al Señor que la obra que ha comenzado en cada uno de nosotros un día la terminará. Lo que Dios nos pide es fidelidad y perseverancia, que no bajemos lo brazos, que no decaigamos, sino que sigamos adelante. Hoy quisiera meditar en un pasaje en el cual el Señor nos anima a continuar caminando tomado de su mano.

TEXTO: Isaías 26:3

DESARROLLO:

El profeta dice que el Señor guardará en completa paz al que persevera en sus pensamientos. La palabra “guardará” también se traduce como “conservar, cuidar, esconder, preservar”. Luego dice en “completa”. Esto significa “perfecta, dichosa, victoriosa”. La paz es la tranquilidad, la calma, el reposo y el sosiego del espíritu. La verdadera paz es la que viene de Dios, la paz de Cristo, que no es como la paz que da el mundo. La paz de Dios es inconmovible ante cualquier circunstancia adversa de la vida, porque es perfecta y completa. El que persevera en sus pensamientos disfrutará de esa paz. “Perseverar” es mantenerse firme, insistir en el intento de conseguir algo. En el original la frase “en ti persevera”, significa “en ti se apuntala; en ti se sostiene;  en ti se apoya; en ti se agarra; en ti se afirma; en ti se asegura; en ti reposa; en ti se sustenta”.  Además de la paz, ¿qué produce en nuestra vida el perseverar en sus pensamientos?

HACE CRECER NUESTRA CONFIANZA (Hebreos 11:6).- El escritor dice que sin fe es imposible agradar a Dios. En el original dice “sin confianza es imposible agradar bien a Dios”. Confiar en Dios es esperar con seguridad y creer que toda nuestra vida está bajo su control, sabiendo que su voluntad para cada uno de nosotros, sus hijos, es agradable y perfecta. Así como necesitamos el alimento para nuestro cuerpo, también necesitamos el alimento para nuestra fe, para nuestra confianza, y ese alimento se encuentra en su Palabra, por eso dice en Romanos 10:17 que “Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios”. En el original dice: “Realmente la confianza procede de haber oído, pero de haber oído la declaración acerca del Ungido”. La palabra de Dios, en el sentido de este versículo, es la declaración que se hace acerca de Cristo mismo. Esa declaración o proclama acerca del Hijo de Dios es lo que alimenta nuestra fe. Por eso nuestra confianza crece cuando perseveramos en sus pensamientos.    

 

PRODUCE OBEDIENCIA A SU PALABRA (1ª Pedro 1:2).- Pedro le escribe a los hermanos que han sido elegidos según la presciencia (el conocimiento de antemano) de Dios en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo. La obediencia es el resultado de perseverar en los pensamientos de Dios. La obediencia es un proceso que se desarrolla a lo largo de toda nuestra vida, y en ese proceso muchas veces le fallamos al Señor. Al ser débiles y frágiles, necesitamos ayuda para obedecer, y a esa ayuda la proporciona el Espíritu Santo. Por eso dice aquí Pedro “en santificación del Espíritu”. Nuestra obediencia tiene que ir creciendo cada día con la ayuda del Espíritu Santo. La ayuda del Espíritu Santo se produce solamente cuando le damos lugar. Él no fuerza a nadie, sino que convence.  También dice Pablo en 2ª Corintios 10:5 “Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. O sea que todos nuestros pensamientos tienen que pasar por el radar de la obediencia a Cristo, es decir, que tenemos que llevar nuestros pensamientos delante del Señor y de su Palabra para que aprendamos a discernir (distinguir una cosa de otra, distinguir entre lo que está bien y lo que está mal a la luz de la voluntad de Dios). De esa forma desecharemos lo que a Dios no le agrada. Por eso decía el Salmista: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos: Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmos 139:23-24).

 

RENUEVA NUESTRA MENTE (Efesios 4:23).- Pablo le dice a los hermanos que se renueven en el espíritu de su mente. Cuando perseveramos en los pensamientos de Dios, podemos disfrutar de una mente renovada, de una mente que contiene cosas nuevas que vienen de Dios y de su Palabra. Una mente renovada en Dios es una mente que está limpia por la sangre de Cristo, que lo que contiene es todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, etc. En una mente renovada por la obra del Espíritu Santo el pecado no tiene que tener lugar. Cuando tenemos una mente renovada, es decir, una mente hecha de nuevo de acuerdo a los pensamientos de Dios, tenemos vida eterna. Nuestra mente es el lugar donde Dios quiere comenzar su obra. Nuestra mente es como la pista de aterrizaje de los pensamientos. Roguémosle al Señor que los que gobiernen nuestra mente sean los pensamientos de Dios.

CORRIGE NUESTRAS CONDUCTAS (Prov. 16:6).- El sabio dice que con misericordia y verdad se corrige el pecado. Los pensamientos de Dios que están en su Palabra son misericordia y verdad, y esta misericordia y verdad es la que produce en nosotros las correcciones del pecado. Corregir nuestra conducta significa corregir nuestra forma de conducirnos, alejarnos de nuestra manera pecaminosa de vivir. Cuando perseveramos en los pensamientos de Dios vemos como nuestra vida se va enderezando y va tomando la dirección que Dios quiere. Y el sabio dice algo más: “y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal”. El temor a Dios es el que nos pone los límites para no desviarnos, y si nos hemos desviado antes de conocerle, es ese temor el que nos atrae nuevamente al Señor. En muchos lugares del Antiguo Testamento, Dios amonesta a su pueblo diciéndole que ellos no conocen su temor. Roguémosle al Señor que nosotros seamos un pueblo que conozca y viva en su temor, y si Él tiene que corregirnos, que lo haga. En el Salmo 19:12, David dice: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos”. Una de las cosas que nos cuesta, es reconocer nuestros errores y pecados. Generalmente siempre creemos que otro tiene la culpa. Pero el salmista aquí nos muestra cual debe ser nuestra actitud correcta: “líbrame de aquellos errores que me son ocultos”. En otras palabras, “Señor, saca a la luz todas mis fallas y pecados, que los entienda, y mediante tus juicios justos, líbrame de ellos”.

CONCLUSION: Cada día que pasa nos acercamos más y más a la presencia del Señor, y su deseo es que crezcamos en su confianza. No perdamos la paz de Dios alejándonos de sus caminos, no perdamos el rumbo siguiendo nuestros propios argumentos y pensamientos; busquemos los pensamientos de Dios que son su voluntad revelada en su Palabra, busquemos mejorar nuestros caminos y nuestra confianza en Él. En otras palabras, sigamos perseverando al lado del Señor. Hoy digámosle: Líbrame Señor de mí mismo.