EL DIOS DE LA CRISIS

INTRODUCCION: Escuchamos mucho la declaración de que estamos en crisis. Se habla de crisis económica, crisis política, crisis gubernamental, crisis de valores, etc. Pero ¿qué es una crisis? Según el diccionario es un cambio brusco en el curso de los acontecimientos, tanto en sentido favorable como adverso. Podemos decir también que la crisis puede ser externa o interna; externa, en el sentido de que las crisis pueden venir de acontecimientos que nos afectan colectivamente (situación de nuestro país), e interna en el sentido de que los acontecimientos nos afectan en forma individual (p.ej. la muerte de un ser querido). Lo cierto es que para ambos casos siempre tomamos una actitud en nuestro corazón ya sea positiva o negativa. Pero ¿cómo vivimos nosotros como pueblo de Dios esta situación? Es importante tener una actitud de fe, hablando de la fe como una actitud positiva. ¿Qué pasa con nuestra fe en estos tiempos? ¿No es cierto que es fácil contagiarse con el espíritu que opera en la sociedad? Un espíritu de crítica, de desánimo, de incredulidad, de intranquilidad y temor. Esta situación nos hace olvidar las promesas y la palabra de Dios dada a su pueblo. Jesús dijo que tendríamos aflicción pero que confiáramos. En las cartas apostólicas, dice que en los postreros tiempos vendrían tiempos peligrosos. La palabra de Dios hoy tiene como meta motivarnos ya animarnos a tener una actitud de fe frente a cualquier crisis. Quisiera que viéramos un momento en la vida del pueblo de Israel por el que tuvo que atravesar como consecuencia de su alejamiento de Dios.

 

TEXTO: 2da. Reyes 6:24-7:20

 

DESARROLLO:

 

  1. LA CRISIS HACE DESESPERAR AL SER HUMANO Y LO LLEVA A HACER COSAS DENIGRANTES (VS. 24-30). Dice la Biblia que el rey de Siria reunió todo su ejército y fue y rodeo a Samaria para atacarla. Este sitio de la ciudad provocó una gran hambre en el pueblo, tanto, que como leemos, se comía la cabeza de asno y el estiércol de paloma, y esto a un precio exhorbitante, es decir, con una inflación galopante. Pero lo triste de todo esto era que el hambre había llevado al pueblo a comerse sus propios hijos, como leemos. Esta práctica atroz motivada por la falta total de alimentos era frecuente cuando un ejército sitiaba las ciudades amuralladas, pero esto era el cumplimiento de la Palabra de Dios como consecuencia de la desobediencia del pueblo (Lv. 26:29). Cuando el hombre pierde su fe en Dios es llevado por el diablo a hacer cosas denigrantes y bajas. Se pierden todos los valores morales y éticos y produce en la sociedad una decadencia tal que el hombre llega a ser peor que los animales. Cuando el hombre se decide a vivir en el pecado, Dios lo entrega al enemigo (Romanos 1:24). Podemos deducir entonces que la crisis que estamos viviendo en nuestro país es una crisis de valores éticos y morales, producido por un alejamiento de Dios. Esto sólo se revertirá solamente si hay arrepentimiento y un volverse a Dios por parte de toda la nación.

 

  1. LA CRISIS LLEVA AL HOMBRE A ECHARLE LA CULPA A DIOS DE TODO LO QUE PASA (VS. 31). El pasaje dice aquí que el rey estaba indignado con el varón de Dios porque pensaba que toda la culpa de lo que se estaba viviendo era de él. Por lo tanto deseaba cortarle la cabeza. En su impotencia, y en definitiva pensaba que todo lo que estaba sucediendo era culpa de Dios. Muchas veces nosotros somos iguales. Padecemos aflicciones y adversidades y nos rebelamos contra Dios, la iglesia, el pastor, los hermanos, etc. Aunque no lo decimos, en nuestro corazón lo anidamos y eso se hace una forma de pensar que no trae bendición a nuestras vidas, sino que por el contrario la destruye. Es necesario como pueblo de Dios tener la actitud correcta ante cada crisis en nuestra vida, ya sea que nos afecte individualmente o colectivamente. El pueblo de Dios debe pensar que Él sabe lo que hace y que por algo lo hace. En 1ª Pedro dice que si alguno sufre según la voluntad de Dios, debe encomendar su alma en sus manos.(1ª Pedro 5:19). En Romanos 8:28 dice que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios. Por lo tanto nuestro amor al Señor es lo que nos hará tener una actitud correcta ante las crisis.

 

  1. LA CRISIS HACE VER LA DEBILIDAD NUESTRA ANTE DIOS (VS. 33). Aquí dice que el mensajero del rey cuando llegó ante Eliseo declara que la desgracia había venido del Señor. El hombre no puede luchar contra Dios. Él es soberano y tiene el control de todas las cosas. Tarde o temprano Él se encarga de que el hombre vea su debilidad. Es mejor que reconozcamos nuestra debilidad delante de Él sino sufriremos mucho a causa de nuestro orgullo y soberbia. En Daniel 4:37 el rey Nabucodonosor reconoce que Dios sabe humillar a los que andan con soberbia. Jesús decía "Bienaventurados los que reconocen su necesidad espiritual, su necesidad de Dios". El ser independientes e indiferentes de la voluntad de Dios, nos lleva a un seguro sufrimiento. Pero otra cosa que dice el mensajero del rey cuando se presenta ante Eliseo es: ¿Qué más puedo esperar de Él, o para qué he de esperar más de Dios? Esta declaración es la de un corazón desanimado y abatido. Y es la situación de muchos de nuestros compatriotas y aún de muchos de nuestros hermanos. Jesús vino para predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los presos apertura de la cárcel. Cristo es la respuesta para todo corazón abatido. Hoy Él quiere levantarte si estás cansado del camino y vendar tu corazón, para que puedas ir y hacer la misión que te ha encomendado con plena salud espiritual. La respuesta que podemos dar a la pregúnta ¿qué más puedo esperar de Él? Es que puedes esperar de él su misericordia y sanidad para tu alma.

 

  1. LA INCREDULIDAD IMPIDE DISFRUTAR LA SALIDA QUE DIOS DARÁ ANTE LA CRISIS (VS 7:1-2). Aquí Eliseo lanza una profecía pero el mensajero del rey se muestra incrédulo. La incredulidad es un impedimento para ver que Dios tiene la salida. Cuando vemos a este hombre tan incrédulo es porque antes el desánimo ha invadido su vida. El desánimo viene por creer una mentira. El diablo es mentiroso y padre de mentira. Por lo tanto su misión es instalar una mentira en nuestra mente, para desde allí ejercer control sobre las vidas. En Romanos 4:17 dice que Dios llama las cosas que no son como si fuesen. Dios tiene fe porque su palabra emitida es un hecho, y aún más, tiene fe en nosotros porque Él ve a lo que podemos llegar si andamos en obediencia. En Hebreos dice que no haya en ninguno de nosotros corazón malo de incredulidad para apartarnos del Dios vivo. Así como con la fe agradamos a Dios, con la incredulidad le desagradamos.

 

  1. LA QUIETUD Y LA PASIVIDAD NOS LLEVAN A LA MUERTE (VS 3-4). En la reflexión de estos leprosos debemos incluírnos. La pasividad y la quietud de nuestra vida espiritual nos lleva a la muerte. Había una canción que decía "Yo quiero más y más de Cristo, yo quiero más de su poder". Nuestra vida está echa para que bebamos agua de vida, para que tengamos sed cada día de Dios. Cuando la sed se pierde en nuestra vida, pasa a ser como un desierto, dónde sólo hay arena y nada de agua de vida. Tenemos que hacer algo para revertir la pasividad. Se llama actitud de fe y obediencia. Mateo 7:21. Mateo 21:28-32. Por lo tanto debemos ser sensibles a Dios para hacer lo que nos está pidiendo. No podemos hacer lo que se nos antoja o nos gusta. Estar en el centro de su voluntad es lo que nos salvará. Jesús decía: "Porque yo hago siempre lo que le agrada".

 

  1. CUANDO DIOS VE QUE ESTAMOS DISPUESTOS A MOVERNOS Y A MARCHAR, PELEA CONTRA NUESTROS ENEMIGOS Y LOS DERROTA (VS. 5-8). El pasaje dice que cuando los leprosos llegaron al campamento de los enemigos, no había nadie, y era que el Señor había hecho que el ejército sirio oyera ruido de carros de combate, de caballería y de un gran ejército; los sirios pensaron entonces que el rey de Israel se había unido a otros ejércitos para atacarlos. Por eso se levantaron y huyeron. La Biblia dice que Dios produce tanto el querer como el hacer por su buena voluntad. Y creo que Dios puso en el corazón de estos hombres que se levantaran y fueran al campamento. Hay aquí una acción. Cuando Dios ve un corazón motivado en agradarle y dispuesto a la acción, a ir y hacer justicia, a vendar al quebrantado, a practicar la misericordia, a predicar su palabra, Él se encarga de los enemigos. Cuando hay esta actitud en nuestro corazón, no hace falta que movamos un dedo, porque Dios pelea por nosotros. (2ª Crónicas 20:15).

 

  1. CUANDO SOMOS SENSIBLES A DIOS ENTENDEMOS QUE LAS BUENAS NOTICIAS TAMBIÉN SON PARA LOS DEMAS (VS. 9). Estando los leprosos en el campamento, reflexionaron sobre la necesidad de ir y compartir las buenas noticias con toda la ciudad. Ellos dijeron: "No estamos haciendo bien, hoy es día de llevar buenas noticias y nosotros las estamos callando". Creo que esta palabra es para nosotros. No estamos haciendo bien las cosas como iglesia. Hay una nación que se está desangrando allí afuera por causa del pecado y la injusticia, y nosotros nos estamos guardando las buenas noticias de que Cristo es la única esperanza para ellos. Se están yendo al infierno sin ninguna oportunidad porque la Iglesia se ha callado la boca y se ha guardado las bendiciones que Dios quiere que sean para todos los hombres, porque su deseo es que ninguno se pierda. Pero la actitud de estas personas leprosas, despreciadas por todos y sin ninguna importancia para los demás, nos muestran que aún hay tiempo de que tomemos una actitud diferente. Tenemos que despertarnos, salir de estas cuatro paredes y levantarnos con voz profética sobre esta nación. Por lo tanto la invitación de Dios a su pueblo es de que seamos más sensibles a su voz y a las necesidades de los demás. Este es el tiempo de hacer misericordia y de glorificar a Dios con nuestra vida.

 

  1. LA PALABRA DEL SEÑOR NO PASARA. TODO LO QUE HA DECLARADO LO CUMPLIRA (VS. 16-17). En estos versículos vemos como al final la palabra dada por el varón de Dios se cumplió. Así como en esta historia vemos que Dios al final salva a su pueblo, es la seguridad que siempre debemos tener. Al final Dios volverá a tener misericordia de nosotros. Dios volverá a tener misericordia de Argentina. Jesús dijo el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Nuestra actitud como pueblo de Dios hoy día debe ser de fe y de creer que hay esperanza para nuestra nación. No dejemos que el desánimo del diablo se instale en nosotros. Sacude el polvo, despiértate oh Sion, suéltate de ataduras.

 

CONCLUSION: Ninguna crisis es superior a nuestro Dios. Dios es Dios también en la crisis y Él no se ha desentendido del tema. Proclamamos que vienen días para Argentina en los cuales su palabra correrá como río porque su Iglesia habrá aprendido a ser sensible y obediente a su voz.