EL SILBO APACIBLE

INTRODUCCIÓN: Nosotros los seres humanos somos débiles y siempre es necesario meditar acerca de nuestra necesidad espiritual. Jesús decía que los que reconocen esa necesidad son bienaventurados, muy felices. Pero hoy en día hay una estrategia bien camuflada por el diablo que consiste en lo siguiente: Hacernos olvidar de los recursos que tenemos en Dios aún en medio de las pruebas y que nos concentremos más en nuestros problemas. Esto ejerce una presión en nuestra mente que puede llegar hasta desequilibrarnos emocionalmente. La meta es robar la fe del corazón de aquellos que creen (el ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir). Hoy quisiera que meditemos acerca de alguien que, dice la Biblia, era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras (Santiago 5:17).

 

TEXTO: 1ª Reyes 19:1-18

 

DESARROLLO:

 

  1. El enemigo quiere infundir miedo y quitar nuestra fe (vs. 2).- En 1ª de Reyes 16:29, dice que Acab fue uno de los reyes más malvados que existió en Israel. Entre sus obras podemos decir que: se casó con una mujer pagana, Jezabel, y edificó en Samaria templos para adorar a otros dioses, todo lo cual hizo despertar la ira de Dios. Y la Biblia dice en el texto que estamos tratando, que Acab le contó a Jezabel lo que había hecho Elías, matando a los profetas de Baal. Entonces esta mujer, que parecía de mucho carácter, le manda un emisario para decirle que lo va a matar igual que él hizo con sus profetas. Esto nos muestra que así hace el diablo con nosotros. 2 Cor. 2:10. Debemos conocer como actúa nuestro enemigo, por lo tanto no debemos ignorar sus maquinaciones. Muchas veces nos envía emisarios a decirnos: "Te vas a morir de hambre porque te van a echar del trabajo", "¿Dónde está tu Dios que permite que te pasen estas cosas?" (o como me dijeron a mi cuando me robaron el auto), "Dios ya te ha abandonado", "No te va a alcanzar para pagar las deudas", "Te van a quitar la casa", etc., etc. Toda esta andanada de mentiras en nuestra mente nos aprisionan y nos paralizan. No podemos orar, no podemos disfrutar de la vida que Dios nos da, vivimos enfermos. Hoy Dios quiere que tomemos una actitud diferente frente a esto y digamos y creamos que "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece".

 

  1. Una vez que está el temor, sigue el desánimo (vs. 3-4).-  Dice la Biblia que Elías huyó al ver el peligro y que caminando por el desierto, se detuvo, y deseando morir, le dijo a Dios: "Basta ya, quítame la vida". Hacía un tiempo atrás este hombre había hecho proezas mostrando el poder de Dios y ahora se encontraba amedrentado por la amenaza de una mujer. Esta declaración que hace Elías es la de alguien que está desanimado y sin fe. Esta es el arma de hoy del diablo: infundir en la iglesia el desánimo. Hoy es un tiempo de mucha prueba dentro de las congregaciones, porque hay muchos cristianos desanimados, ya sea por la situación económica, enfermedades, pecados que no se confiesan y no se abandonan, problemas de relaciones familiares y entre hermanos, crecimiento de la violencia y de la inseguridad, etc. Nos hemos olvidado de la palabra de Dios que dice que en todas estas cosas somos más que vencedores (Rom. 8:31-39). En Hebreos 12:3 dice que consideremos a Jesús que sufrió la contradicción de los pecadores, para que nuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Para salir del desánimo es necesario escuchar y escudriñar la Palabra de Dios porque la fe viene por el oírla.

 

  1. El alimento para fortalecernos está a nuestro alcance (vs. 5-7).- Dice el relato que Elías se quedó dormido. Se encontraba agotado. Cuando estamos desanimados nos sentimos cansados, sin fuerzas. Jesús decía: "vengan a mí los que están trabajados y cargados que yo los haré descansar". Y hoy Jesús sigue llamando al ser humano y aún a los que le pertenecen, porque el mundo y el diablo se han encargado de hacer mella. Por eso es que no puedes orar, no deseas congregarte, no deseas servir, has perdido el rumbo, estás cansado. Pero dice que un ángel le tocó y le dijo: "Levántate y come". Le reanimó. Esto nos enseña que Dios tiene los recursos que necesitamos y que quiere que salgamos del desánimo. Por ello debemos buscar el alimento en el lugar correcto, donde nuestro espíritu es fortalecido. Muchos de los problemas que tenemos es porque buscamos el alimento en el lugar incorrecto. Juan 7:37-38. Jesús es el que sacia nuestra sed. El nos invita a ir a Él. El Espíritu Santo es la solución para todos nuestros problemas espirituales. Él sacia. En Dios tenemos nuestros mejores recursos.

 

  1. Cuando Dios nos toca, nuestra actitud cambia (vs. 8).- Elías fue fortalecido con la comida provista de tal forma que caminó 40 días y 40 noches, siendo que hacía unos momentos había querido morirse. Vemos aquí un cambio en la actitud de Elías producido por el poder de Dios. Cuando Dios toca y reanima, nuestra actitud es cambiada. Elías comenzó a dirigirse a Horeb, el monte de Dios. Podemos aprender aquí que Dios nos reanima con su alimento, su palabra, para que vayamos y vivamos en su presencia, vayamos al monte. Cuando estamos desanimados la salida es encaminarnos al monte de Dios, a través de su Palabra. En Exodo 33, vemos a Moisés cuando le pide a Dios que vaya con Él. Dios dice en el vs. 17: Por cuanto has hallado gracia en mis ojos y te he conocido por tu nombre. En otras palabras Dios le dice: "Tengo confianza en ti y te has ganado mi favor". Dios esta buscando personas como Moisés, que sean conformes a su corazón para mostrar su gloria y revelar su presencia. Dios quiere habitar en cada uno de nosotros porque somos templo de su Espíritu Santo.

 

  1. Hay cuevas en nuestro ser que no nos permiten disfrutar de la presencia de Dios (vs. 9),. La Biblia dice que Elías se metió en una cueva y estando él en la cueva, Dios le pregunta: "¿Qué haces aquí?". Muchas veces nosotros nos metemos en cuevas espirituales, como preocupaciones y temores, que nos paralizan. Buscamos protegernos para no sufrir, nos olvidamos quien es nuestra Roca y escondedero. Esas cuevas son habitaciones que el diablo fabrica para que no veamos con amplitud. Dios nos dice hoy: "¿Qué haces en esa cueva?".

 

  1. Dentro de la cueva vemos una realidad espiritual limitada (vs. 10).- Elías creía una mentira: Que él era el único que quedaba del pueblo de Dios. Elías veía una realidad limitada al tamaño de la cueva. Dentro de una cueva hay oscuridad, y no puede verse el horizonte. En Juan 11:38 vemos que Lázaro estaba sepultado en una cueva. En la cueva hay muerte. Jesús le ordenó a Lázaro que saliera de la cueva. Estando dentro de la cueva perdemos la visión espiritual. Nos olvidamos del propósito que Dios tiene para nuestras vidas. Nos olvidamos del servicio a Dios, de los demás y de que no estamos solos.

 

  1. Dios nos invita a ser sensibles para disfrutar de su presencia (vs. 11 - 14).- El pasaje continúa diciendo que Dios invita a Elías a salir de la cueva para que pueda descubrir la realidad de su presencia. Y dice que Dios estaba en el silbo apacible. Esto nos muestra que el deseo de Dios es revelarse a nosotros para que sepamos como Él obra, para que sepamos su voluntad para nuestras vidas y para que disfrutemos del silbo apacible de su presencia. Tenemos que anhelar el silbo apacible. Escuchar su voz, su corrección, sus palabras de ánimo y vivir en plena comunión con Él es lo mejor que puede pasarnos. Lo contrario a ser sensibles es ser insensatos. Hebreos 10:22. La invitación del Señor es a acercarnos en plena certidumbre de fe.

 

  1. Luego de estar en su Presencia es necesario volver a nuestro diario vivir para mostrar su gloria (vs. 15-18).- El relato termina diciendo que Dios le dice a Elías que se vuelva por su camino y que continúe su trabajo. Es necesario estar en el monte, a solas con Dios, pero luego de un tiempo es necesario volver al diario vivir para que allí mostremos su gloria, luego de que hemos estado con Él. Elías debía continuar su trabajo ungiendo a dos reyes. Así también es necesario que una vez que seamos restaurados en nuestras vidas, continuemos con nuestra misión de extender su gloria sobre esta tierra. Debemos volver al valle para poner en práctica lo que creemos. Mateo 28.

 

CONCLUSIÓN: Una de las profecías que da Jesús acerca de los últimos tiempos es que, por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. En muchas congregaciones el amor se ha enfriado, el amor a Dios y a los hermanos. Hoy es un día de restauración y de renovar nuestras vidas delante de Él. Puede ser que estemos viviendo una situación similar a la de Elías donde el temor o el desánimo ha tomado nuestro ser. Pero Dios quiere que reconozcamos nuestra condición y vayamos a Él. Él siempre nos espera y está presto a ayudarnos. Su amor nunca se acaba. Como estuvo con Elías estará con nosotros.