MISERICORDIA ETERNA

INTRODUCCION: Cuando caminamos en nuestra vida cristiana teniendo una actitud de fe y desechando todo pesimismo, comenzamos a conocer el Dios Grande que tenemos. Asimismo resulta difícil entender el por qué de tanto amor y misericordia hacia nosotros. Pero muchas veces las circunstancias desagradables que se presentan en la vida ponen en nosotros una venda que no dejan ver que Dios está con nosotros aún en esos momentos. La Biblia dice que Dios es amor. Su esencia es el amor, y muchas veces no aprendemos a disfrutar ese amor de Dios en nosotros. También la Biblia dice: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Rom. 5:5). A través del Espíritu Santo, Dios ha revelado su amor a nosotros en la persona de Jesucristo (Rom. 5:6-8). “Siendo aún pecadores”. ¿Quiénes éramos nosotros para que Dios tuviera misericordia? ¿Por qué Dios se acordó de nosotros y un día nos visitó? Muchos de los problemas que tenemos en nuestra vida cristiana son porque no hemos aprendido a valorar su amor hacia nuestras vidas. Damos todo como un hecho, como si fuera una obligación para el Señor que hoy tengamos vida y salud. Necesitamos volver a la sencillez y a ser agradecidos. Vamos a ver un pasaje que nos ayudará a descubrir un poco más el carácter de nuestro Dios.

 

TEXTO: Miqueas 7:14-20.

 

DESARROLLO:

Miqueas significa “¿Quién como Jehová?”. Es el sexto de los profetas menores. La profecía comienza bajo el reinado de Jotam. El libro fue escrito durante la época en que Samaria y el reino del norte (Israel) existían aún.

 

  1. NECESITAMOS CLAMAR POR DIRECCION COMO PUEBLO DE DIOS (VS. 14 a).- Aquí vemos el clamor de Miqueas, rogándole al Señor para que apaciente a su pueblo con su cayado. Apacentar significa dar de comer pastos al ganado, y el cayado se usaba para dirigir, reunir y defender al rebaño. En otras palabras su ruego es: “Señor, alimenta a tu pueblo; dirígelo y cuídalo”. Muchos de los fracasos que tenemos son porque no hemos aprendido a pedir dirección al Señor. Creemos que solos podemos hacer todo, o pensamos que no vale la pena molestar al Señor, o nos cuesta orar en ese sentido. Debemos aprender de David. La Biblia dice que él “consultaba a Jehová”. Si somos pueblo de Dios, tenemos que clamar por su dirección, que El vaya delante de nosotros. Dejemos que el Espíritu Santo nos guíe a toda la verdad de Dios. En el Salmo 37:3 dice que si confiamos en el Señor seremos apacentados de la verdad, en otras palabras, seremos saciados por su verdad, seremos guiados a su verdad. Dios dirigió a su pueblo a través del desierto para que no se extraviara (Salmo 107:7) y hoy nos dice: “quiero dirigirte, quiero encaminarte, quiero guiarte, para que no te pierdas”. Somos ovejas que en cualquier momento podemos desviarnos de la guía de nuestro Gran Pastor. Clamemos por su dirección.

 

  1. NECESITAMOS BUSCAR EL ALIMENTO EN EL LUGAR CORRECTO: SU PRESENCIA (VS.14bis).- Basán era una fértil región oriental del Jordán en el centro superior del  río Yarmuk, famosa por sus ricos pastos, sus encinas, su ganado mayor; y Galaad era una región montañosa, famosa por sus bosques, al este del Jordán. Se producía en esta región el famoso bálsamo de Galaad y otras plantas medicinales. Miqueas intercede para que su pueblo busque alimento en regiones fértiles y de abundancia. Esto nos enseña que tenemos que buscar alimento en el lugar correcto y donde ese alimento es nutritivo y que mejor lugar que en su Presencia. En ningún otro lugar de este mundo podemos encontrar mejor alimento que en Su Presencia. “Hay delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:11). Así como para nuestro cuerpo debemos seleccionar los alimentos que nos hacen bien, para nuestra alma y espíritu también. Muchas veces buscamos alimentar nuestra alma con cosas que no convienen. Prov. 14:12. “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”. Algunas veces alimentamos nuestra alma con veneno, que poco a poco nos llevará a la muerte espiritual. ¿Con qué nos estamos alimentando? Pero en este tema del alimento hay otro problema: La Iglesia ha dejado de tener hambre de Dios. El hambre de Dios ha sido reemplazado por otro tipo de hambre: hambre de comodidad, hambre de fama, hambre de logros, hambre de puestos de importantes, hambre de cosas de este mundo, etc. Hoy podemos recobrar el hambre de Dios. El promete que seremos Bienaventurados, muy felices por tener hambre y sed de El (Mateo 5:6). Hoy pidámosle al Señor: “Dios, quiero tener hambre de Ti, de tu presencia”.

 

  1. DIOS PROMETE REVELARSE A SU PUEBLO EN TODA SU GRANDEZA (VS. 15-17).- Sin lugar a dudas donde podemos ver a Dios desplegando todo su poder y grandeza, es en la liberación del pueblo de Israel del yugo de esclavitud de los egipcios. Vemos en estos acontecimientos como Dios se revela a su pueblo como el Dios Grande y Todopoderoso; y en este pasaje Él promete volver a realizar maravillas a favor de su pueblo, a pesar de su juicio. Las naciones que oprimieron a su pueblo temblarán y se volverán amedrentados, asustados, a causa de la Presencia del Señor en su pueblo. Esta es una promesa para nosotros también. Dios nos dice en esta noche: “Tus enemigos tendrán que huir porque las maravillas que yo haré contigo serán motivo de asombro y de miedo para ellos”. Dios ha escogido lo débil para avergonzar lo fuerte; Dios te ha escogido a ti y a mí para derribar todo argumento y fortaleza que se levanta contra el conocimiento del Señor. Sof. 3:11-20. Dios quitará a nuestros enemigos. Luego del quebrantamiento quedará un pueblo humilde y necesitado de Dios que confiará en Él. Ese pueblo que quede será un pueblo justo y de su boca sólo saldrá la verdad. Ellos serán saciados y tendrán paz y confianza. Cantará su pueblo y se alegrará: El Señor ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos, tus acusadores, nunca más verás el mal. No temas no se debiliten tus manos. El Señor está en medio de ti, poderoso. El te salvará. Se alegrará junto contigo. Callará de amor porque su boca no emitirá más juicio sobre ti. Se alegrará y cantará a través de tu boca. En aquel tiempo actuaré en contra de los que te oprimen. Tú mostrarás mi grandeza y harás que otros pueblos me alaben y me exalten.

 

  1. DIOS ES UN DIOS QUE PERDONA Y OLVIDA EL PECADO (VS. 18 a).- Aquí hay un reconocimiento del Señor como el único que perdona y olvida el pecado cuando su pueblo lo confiesa y se aparta. Prov. 28:13 “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. Si hemos confesado y nos hemos apartado de una vida pecaminosa tengamos la seguridad de que Dios ya nos ha perdonado y se ha olvidado de nuestro mal vivir. “Al corazón contrito y humillado no despreciarás Tu, oh Dios”. El diablo es el que quiere acusarnos delante de Dios (Zac. 3:1). Cuando dejamos que el diablo nos engañe y nos acuse, es porque no tenemos una visión clara del carácter perdonador de nuestro Dios. No hemos aprendido a valorar el Sacrificio de su Hijo en la cruz del Calvario, no hemos recibido claramente la revelación de que Dios es Amor, no hemos aprendido a confiar en su Palabra. Dios te dice en esta noche: “Ya te he perdonado”. Juan 8:1-11. Jesús te dice: “Yo no te condeno; vuelve a tu vida diaria y no peques más”.

 

  1. DIOS SE DELEITA EN HACER MISERICORDIA (VS. 18bis).- A Dios le gusta hacer misericordia. Salmos 103:8-14. Misericordia es la inclinación del ánimo a compadecerse de las penalidades y miserias ajenas. En la misericordia de Dios se destaca el carácter compasivo de su amor; y Dios tiene esta actitud hacia nosotros porque ve nuestra condición mísera e impotente en la cual nos encontramos. Dios dice: “No puedo dejarlos solos. Son mi creación, para gloria mía los he formado. Voy a librarlos de la maldición del pecado, porque ellos solos no pueden. Voy a salvarlos.” Así es que Dios envía a su Hijo en el acto de misericordia más grande de la Historia. Pero desde allí, y una vez que somos adoptados como sus hijos, su misericordia sobre nuestras vidas continúa. El hecho de que hoy estemos en este lugar es muestra de su misericordia. (Jer. 31:3). Él nos ha prolongado su misericordia y quiere que nosotros también seamos misericordiosos (Lucas 6:36). (Mateo 18:23-35).

 

  1. EL NO SE CANSA DE AMARNOS. VOLVERA A TENERNOS MISERICORDIA (VS.19).- Dios es un Dios que hace nuevas todas las cosas. Él restaura; por lo tanto se goza cuando su pueblo está dispuesto a renovar su pacto con Él. Él espera con los brazos abiertos que sus hijos renueven sus votos de fidelidad, para volver a tener misericordia de ellos. Su misericordia es eterna. “Porque para siempre es su misericordia”, dice en los Salmos 136. Él seguirá teniendo misericordia de nosotros hasta el último aliento de nuestra vida, porque así es su carácter. Hoy quiere que conozcas más profundamente cómo es Él. Él te ama, te anhela, quiere tenerte cerca, para poder poner de su carácter misericordioso en tu vida. Quiere que tengas una revelación de lo que es su misericordia. Si miramos para atrás y observamos el desarrollo de nuestra vida, nos daremos cuenta que somos el fruto de su misericordia. (Isaias 54:7-8).

 

 

  1. DIOS CUMPLE LO QUE PROMETE PORQUE ES UN DIOS DE PACTO (VS.20).- La Biblia dice que “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”. Núm. 23:19. 1ª Cor. 1:20. Sus promesas son en Él, sí y en Él, Amén. 2ª Pedro 1:4. Dios nos ha dado preciosas y grandísimas promesas. Las promesas de misericordia que Dios hizo a su pueblo antiguamente, Él las cumplirá, como así también las verdades reveladas y dichas por su boca. Como pueblo suyo nos corresponde confiar, obedecer y vivir con la expectativa de lo que Dios hará.

 

CONCLUSION: Hoy Dios nos ha prolongado su misericordia. Quiere que te acerques confiadamente, en plena certidumbre de fe al trono de su gracia para hallar el oportuno socorro. Él nos espera con los brazos abiertos. Pidámosle al Señor que nos revele más de su misericordia. Salmo 90:14.