UN PUEBLO IRREPRENSIBLE

Introducción: Cuantas veces escuchamos hablar y nosotros hablamos de victoria en nuestra vida; de que se puede vivir una vida de triunfo en triunfo con Cristo, pero muchas veces en la práctica y en la realidad que vivimos diariamente esto no se da. Las luchas que tenemos con nuestra carne, el espíritu del mundo y el diablo, muchas veces nos desgastan y nos dejan heridos, maltrechos, sin fuerzas y cansados. Los tiempos actuales son tiempos peligrosos, porque la maldad ha crecido desmedidamente; los hechos de violencia y de pecado se suceden a nuestro alrededor como si fueran una película. La Biblia dice: “Por haberse multiplicado la maldad el amor de muchos se enfriará”. El amor al Señor, el amor a su pueblo, el amor al prójimo. Creo que va ha haber en este último tiempo una limpieza en el pueblo del Señor, una purificación de su Iglesia y para ello nuestra fe tiene que ser probada como el oro se prueba en el fuego. Dios no sólo prueba nuestra fe con el sufrimiento, sino también que permite que seamos tentados por el enemigo. La tentación también es prueba de nuestra fe. Dios quiere ver hoy personas como José que digan: “¿Cómo podría yo hacer algo tan malo y pecar contra Dios?”. Pero Dios no nos ha dejado solos y donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. El Consolador, el Espíritu de Verdad está para revestirnos, para hablarnos y para guardarnos. Dios nos ha creado con un elemento que se llama conciencia: Es la capacidad moral del hombre de enterarse o darse cuenta; es la facultad de juzgar sus hechos, futuros o pasados, aprobando los que considere correctos y condenando los que considere equivocados. El hombre evalúa sus actos a la luz de ciertas normas morales. La conciencia condena la conducta equivocada pero aprueba la conducta que considera correcta. En el Antiguo Testamento no existe una palabra especial para la conciencia. La palabra LEEBH (corazón) es la que suele expresar la idea. En el Nuevo Testamento la palabra corazón también tiene significado de conciencia. La palabra exacta que el Nuevo Testamento emplea para significar la conciencia es SUNEIDEESIS. No es la voz de Dios, por lo tanto es falible. La conciencia no siempre tiene razón. Puede aprobar una acción en un cierto caso que es, sin embargo, equivocada y reprensible juzgada desde el punto de vista de lo ideal, es decir, de la voluntad de Dios. Por ejemplo en tiempos antiguos, las gentes quemaban sus niños ofreciéndolos al dios Moloch, mientras su conciencia aprobaba. El pecado se ha encargado de deteriorar la conciencia del hombre y lo que hace el Evangelio en aquellos que se entregan a Cristo es restaurarla nuevamente llevándola a tener un sumo ideal.-

 

Texto: 1ª Timoteo 1:19

 

Desarrollo:

 

  1.    La conciencia puede corromperse (Tito 1:15 y 16).- Como decíamos la conciencia no es infalible y puede corromperse. Al ser una raza caída el pecado ha deteriorado todos los componentes del ser del hombre. La conciencia en sí se encuentra en todo hombre. La humanidad la tiene por virtud de su creación como ser moral. Una conciencia corrompida es una conciencia violentada o cauterizada. Cuando la conciencia se ha cauterizado (endurece- se hace una escara) el hombre está preparado para caer en la bajeza moral más denigrante (Rom. 1:28). Cuando la conciencia no tiene un rumbo o una dirección o un ideal comienza a acallarse. A pesar de ello dice la Biblia que muestra la obra de la ley escrita en cada corazón acusando o aprobando (Rom. 2:15). Veamos un ejemplo: Juan 8:1-11.
  2. La sangre de Cristo limpia la conciencia (Heb.9:14).- Cuando venimos a Cristo el Espíritu Santo se encarga de reeducar nuestra conciencia, dándole el ideal correcto, que es la santa voluntad de Dios. ¿Cuántas veces escuchamos decir que la sangre de Cristo tiene poder o lo cantamos? Pero ¿lo creemos realmente? Sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados, y mediante este símbolo el sacerdote venía a decir al Señor: “El hombre o el pueblo a quien yo represento hubiera debido morir a causa de su pecado. Pero la sangre aquí presentada demuestra que una víctima ha sido ofrecida en su lugar. Tu ley queda satisfecha. Otorga tu perdón según tu promesa”. Y esto es lo que dijo el Hijo al Padre de nosotros, su pueblo. Sólo que El fue el Sumo Sacerdote y la Víctima. Dios quiere recordarnos en esta noche que la Sangre de Cristo sigue teniendo el mismo poder para limpiar el pecado que cuando fue derramada hace dos mil años, y si tus pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Por la sangre de Cristo tenemos paz con Dios. Muchas veces no tenemos paz en nuestra conciencia porque no creemos que la sangre de Cristo tiene poder para limpiarnos. El cristiano con una conciencia sucia es un cristiano paralizado. Deducimos entonces que la falta de victoria y de poder en nuestra vida es por tener una conciencia impura. Dios te dice en esta noche: “acércate con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia”. Cristo se mantuvo sin mancha para Dios, para que mi conciencia pudiera estar limpia y libre de la esclavitud del pecado. La Biblia dice: “Si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres”. Podemos aparentar libertad de espíritu, pero ser verdaderamente libre sólo es obra de Cristo. Cuando nuestra conciencia está cautiva por el pecado no podemos ni siquiera levantar nuestra mirada ni nuestras voces para honrarle.(Génesis 3:10). No hay libertad. La obra del Espíritu Santo tiene que manifestarse en nuestra vida, y una de las formas de manifestarse es convencer de pecado.
  3. Dios quiere que seamos un pueblo irreprensible (1ª Tes. 3:13).- Irreprensible significa sin reprensión, sin reproches. Es decir, que nadie tenga nada que reprocharnos por nuestro mal testimonio. Un pueblo irreprensible es un pueblo que ha aprendido a no manchar el Nombre de Cristo con conductas ni actitudes de pecado, que ha aprendido a decir no al mundo y al diablo, que se ha limpiado en la Sangre del Cordero. En diferentes pasajes se exhorta a los cristianos a permanecer irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Como pueblo de Dios tenemos que empezar a pensar en esto porque el tiempo está cerca. Dijimos que muchas veces la palabra conciencia en la Biblia también es usada como corazón. 1ª Juan 3:20.- Si nuestra conciencia no nos reprende, confianza tenemos en Dios para pedirle y recibir de Él. Dios quiere que vivamos irreprensibles también de nuestra conciencia y que tengamos la paz interior que sólo una relación personal con Él puede dar. La conciencia “buena”, “limpia”, “sin ofensas”, es una conciencia que aprueba.

 

CONCLUSION: La sangre de Cristo quiere limpiar y libertar nuestras conciencias en esta noche. Dios quiere un pueblo íntegro y de una sola pieza, sin doblez, que se presente ante sus atrios tal cual vive durante la semana. Delante de Él no hay nada que ocultar. Dios te quiere libre para bendecir, libre para ministrarle a Él, libre para que hables a otros de Jesús.

1ª Pedro 3:16. Apocalipsis 7:13-17.-