COMPROMETIDOS POR AMOR

INTRODUCCIÓN: Si leemos detenidamente la Palabra de Dios, nos daremos cuenta que Dios es un Dios de pacto. Pacto significa alianza, compromiso mutuo entre Dios y su pueblo. Hay un pacto que Dios había establecido con su pueblo. La parte del pueblo en este pacto sería la obediencia y la fidelidad al Señor mientras que de parte de Dios era la bendición y su cuidado. De parte de Dios el pacto o compromiso sería cumplido al pie de la letra, pero de parte del pueblo ese pacto sería violado una y otra vez. Hoy quisiera que veamos algo de la vida de un rey joven que hizo pacto con el Señor, se comprometió con Él para seguirle y obedecerle: Josías.

Este rey vivió en un tiempo de apostasía del pueblo de Israel, donde toda la ley dada por Dios a través de Moisés se había olvidado. El pueblo se había volcado totalmente a la idolatría. El libro de la ley de Dios se había archivado y olvidado. Por lo tanto cuando este joven rey comienza a gobernar los tiempos eran tan difíciles o más que ahora. Pero ocurre algo que impacta en todo el pueblo a través de Josías y ese es el pasaje que quisiera que leyéramos.

 

TEXTO: 2ª Crónicas 34:8-33

 

DESARROLLO:

  1. BUSCAR A DIOS DE JOVEN NOS LIBRARA DE MUCHOS ERRORES Y MALAS DECISIONES EN EL FUTURO (VS. 3-7).- La Biblia dice que Josías comenzó a buscar al Dios de su padre David, a los 16 años. Notemos que dice aquí su padre, David. Pero en realidad su padre fue Amón según la genealogía de Jesucristo en Mateo. ¿Por qué el escritor se habrá referido a David como el padre de Josias? Si leemos un poco más atrás notaremos que Amón fue un rey malo y perverso que nunca se humilló delante de Jehová. Por lo tanto la Biblia lo declara a Josías como un descendiente de David (conforme al corazón de Dios). Es decir que Josías no se parecía en nada a su padre Amón, porque él si se humilló delante de Dios y comenzó a buscarle de muy joven. En Eclesiastés dice que nos acordemos de nuestro Creador en los días de nuestra juventud para que nos vaya bien y seamos de largos días sobre la tierra. Buscar a Dios de jóvenes nos librará de muchas metidas de patas y malas decisiones. Cuando Josias comenzó a buscar a Dios, su vida fue transformada porque comenzó a hacer la voluntad de Dios: Destruír la idolatría. Esto nos muestra que el buscar a Dios con todo nuestro corazón es el comienzo de una vida de obediencia a Él, porque empezamos a saber su voluntad para nuestras vidas y el margen de error de tomar malas decisiones se reduce al mínimo.

 

  1. DIOS ESCUCHA AL QUE TIENE UN CORAZON CONMOVIDO Y HUMILLADO POR EL VALOR QUE LE DA A LA PALABRA DE ÉL (VS. 26-27).- Cuenta la Biblia que a los 26 años, el rey mandó a algunos colaboradores para que reparasen el templo, que estaba abandonado por toda la apostasía que había. Estos llevaron a los que hacían la obra, el dinero que había sido aportado por algunas tribus de Israel. Dice que estos hombres procedían con fidelidad en la obra (vs. 12). Hace falta hoy en día jóvenes y señoritas fieles que hagan la obra y cuando digo obra, no me refiero solamente a predicar. Hace falta servir en cada área, por ejemplo ayudando a madres a cuidar sus hijos, visitando hospitales, visitando a los enfermos de la congregación, yendo a donde está la necesidad, dando de comer a niños y ancianos, etc. Esto no es trabajo solamente de los colaboradores y pastores, sino de toda la iglesia. Si profundizamos más el pasaje notaremos que estas personas eran hombres y mujeres comprometidos. Luego sigue contando la Biblia que cuando el sacerdote sacaba el dinero para darles, éste halló el libro de la ley de Moisés, que había estado olvidado y perdido. Cuando le leen el libro al rey, éste se humilla delante de Dios y llora por el pecado de todo su pueblo. Entonces Dios escucha y ve esa actitud. Josías se sentía responsable, comprometido por la violación del pacto con el Señor. Y llama a todo el pueblo para leerles el libro de Dios. El deseo de Josias era de que el pueblo reconociera su pecado y se arrepintiera, algo que estaba acorde con la voluntad de Dios. Todo esto nos enseña algunas cosas. Debemos dejarnos afectar por la Palabra de Dios, necesitamos valorarla. Cuando alguien habla acerca de ella, nuestro corazón y nuestros oídos espirituales deben estar atentos. Su Palabra nos santificará (Juan 17) y nos impulsará a que otros la escuchen. Esto se llama verdadero compromiso.

 

  1. TENEMOS QUE GUARDAR EL COMPROMISO CON EL SEÑOR (VS. 31).- Aquí Josías dice la palabra, que hizo pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos. El pacto que Dios hace con sus hijos es iniciativa de su amor. En este pacto Dios se compromete a darnos Vida Eterna y lo cumple al darnos a Jesús en propiciación por nuestros pecados (cubre, borra y aparta del pecado). A nosotros nos corresponde primeramente guardar este pacto. Guardar significa no olvidarlo, tenerlo presente, me tengo que acordar toda la vida que Cristo murió por mí, y no sólo eso, sino creer que El es el Hijo de Dios y que lo que El enseñó me corresponde obedecerlo. (1ªPedro 2:21). Este compromiso se basa en una relación de amor con el Padre. Estoy comprometido porque amo a mi Padre. Luego este compromiso se basa en una relación de amor con los hermanos (Mateo 22:37-39). Comprometerse con Dios es algo serio, porque trae aparejado guerra espiritual. El diablo no va a querer que los varones oren y tengan tiempo juntos, que las mujeres tampoco lo hagan, que no prediquemos, que no nos juntemos a orar y ayunar, que los matrimonios no tengan tiempo de oración juntos, etc. En otras palabras, el diablo no quiere que te comprometas y te va a poner todas las trabas posibles. Una de las actitudes que traemos del mundo es "no te metas", "no me quiero comprometer con nada, porque no tengo tiempo". "No puedo hacerme cargo de esto porque no voy a cumplir". Y nuestra vida cristiana que debe ser dinámica y en continuo movimiento sirviendo al Señor, se hace estática, quieta y tranquila. Jesús decía: "La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies". El Señor nos está esperando para ver que respuesta damos a su llamado (Ap. 3:20). Comprometerse con el Señor significa que hemos entendido quienes somos, hacia dónde vamos y que tenemos que hacer. Es necesario que adoptemos una actitud de renovado compromiso.

 

CONCLUSIÓN: Tenemos que valorar nuestro compromiso con Dios y con su cuerpo. 2ª Samuel 11:9-11 Urías. Tenemos nuestro lugar como parte del ejército del Rey. ¿Qué vamos ha hacer?