CREZCAMOS EN LA FE

INTRODUCCION: La oportunidad de conocer del amor de Dios y de su Hijo Jesucristo nos lleva a un despertar de nuestro espíritu (la Biblia dice que somos espíritu, alma y cuerpo). Nuestro espíritu es lo que puede relacionarse con Dios, ya que Él también es espíritu (Juan 4:24). Cuando Dios despierta nuestro espíritu a través de su Palabra que tiene poder y de la obra del Espíritu Santo, no volvemos a ser los mismos de antes. Anterior a este proceso hay en nuestra mente y en nuestro espíritu un adormecimiento y una oscuridad producidos por el pecado (Efesios 4:18). Cuando el evangelio llega a nuestra vida nos muestra que es necesaria la fe, es decir, creer a Dios y a la obra de su Hijo Jesucristo. Hebreos 11:1 nos define lo que es la fe:

  • CERTEZA de lo que se espera
  • CONVICCION de lo que no se ve

Certeza es conocimiento seguro y claro de algo. En este caso conocemos con seguridad y con claridad lo que estamos esperando, y lo que esperamos es el cumplimiento de lo que Dios ha prometido para los que creen y le aman.

Convicción es estar convencidos en nuestro ser de que lo que Dios dice acerca de nosotros y de Él es la verdad: la realidad del pecado y la necesidad del arrepentimiento, la necesidad de un Salvador, su fidelidad, su bondad, su amor y todo lo que su Palabra nos muestra.

La fe en Dios incluye tener la plena seguridad de hechos prometidos por Él, que se esperan y que aún no han sido vistos.

La fe dice la Biblia que sólo viene por el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17)

LUCAS 17:5-6.- “Auméntanos la fe”. Esto que los discípulos le dicen a Jesús es una oración que todos debemos hacer porque está dentro de su voluntad. Debemos animar a los que no tienen fe a pedirle a Dios, pues Él es quien suple  toda nuestra necesidad.

DESARROLLO:

¿QUE TENEMOS QUE HACER PARA QUE NUESTRA FE CREZCA?

HEBREOS 12:1-3

a)     APRENDER DE LA FE DE LOS PERSONAJES BIBLICOS.- Hebreos 11:24-40.- Veamos sus vidas, analicemos sus vivencias, tanto sus derrotas como sus victorias, y el Espíritu Santo se encargará de enriquecer nuestras vidas. En el vs. 40 leemos que Dios proveyó algo mejor para nosotros, ya que ellos fueron aprobados en su fe sin haber recibido la promesa, sin haber visto el advenimiento del Mesías, para que seamos incluidos nosotros también junto a ellos en el perfeccionamiento de la fe. El deseo de Dios es la de hacernos partícipes de su gloria como hijos suyos junto con los demás hermanos de la antigüedad. Por eso debemos imitar y considerar su fe.

b)     DESPOJEMONOS DE TODO EL PESO Y DEL PECADO QUE NOS ASEDIA.- Muchas veces el peso pueden ser nuestras culpas. La culpa es la imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta. En nuestro caso todos somos culpables por la maldición del pecado con el cual nacemos. En Romanos 1:18-24 leemos acerca de esa culpa del hombre. Pero durante el transcurso de nuestra vida tenemos la oportunidad de despojarnos de esa maldición a través de la obra que Cristo hace en nosotros por la fe. También puede ser que estemos llevando sobre nuestras espaldas, culpas ajenas, personas que han echado sobre nosotros su propias culpas. Quitémonos esas culpas ajenas delante de su Presencia. Cristo hoy es el único que tiene el poder para quitar todas nuestras culpas cuando nos arrepentimos de todos nuestros pecados y el diablo es el que pone la culpa en nosotros para que carguemos con ella, tratando de tomar nuestros pensamientos para que nunca seamos libres. Otro peso que nos abruma puede ser nuestro pasado, nuestra vieja vida, de la cual podemos tener muchos malos recuerdos. Y la estrategia del diablo es hacer que nos quedemos en ese pasado, que caminemos en él una y otra vez, entreteniéndonos; y la vida se nos pasa, y no visualizamos lo que Dios tiene hoy y mañana para nosotros. Despojémonos de todo el pasado de maldición y renunciemos a él. También dice aquí que nos despojemos del pecado que nos asedia. La tentación vuela a nuestro alrededor como los pájaros, pero no debemos dejar que haga nido en nosotros. El blanco del diablo es atacar nuestras mentes. Cuando nuestra mente responde al impulso de la tentación, el pecado es consumado. Debemos rogar al Señor como en el Padrenuestro:  “No nos dejes caer en la tentación”. En Santiago 1:13-15 se nos muestra cómo es el proceso del pecado. Debemos huir despojándonos de estas cosas y refugiarnos en Dios y en su Palabra.

c)      CORRAMOS CON PACIENCIA LA CARRERA.-           Esta imagen se refiere al atleta en la carrera. Tener paciencia significa tener la capacidad de estar bajo presión, a vivir bajo presión, sin que nuestro ánimo sea perturbado. Implica sufrir circunstancias adversas esperando en el Señor. Hay muchas exhortaciones para que ejercitemos esta virtud, a fin de que podamos soportar sin murmuraciones, aquellas pruebas ordenadas por el Señor, así como las oposiciones y tentaciones, injusticias y provocaciones que puedan caer sobre nosotros a causa del nombre de Cristo. Esta paciencia de los santos debe ser reflejo de la paciencia del mismo Dios, que es llamado "el Dios de la paciencia" (Rom. 15:5). Tenemos que manifestar el espíritu de Cristo, y estamos llamados a ejercitar "la paciencia de Cristo" (2ª Ts. 3:5). Cuando hay paciencia, hay paz, porque hay confianza en el Señor. El secreto de llegar al final de la carrera es correrla con Él. (1ª Corintios 9:24-27). Tenemos que seguir corriendo para alcanzar nuestra corona. Esta palabra tiene como objetivo alentarnos a no abandonar. Cuando una persona abandona una carrera queda en ella una sensación de frustración y fracaso. Debemos continuar en la carrera. (Fil. 3:12-14).

 

d)      PUESTOS LOS OJOS EN JESUS.- Corremos la carrera mirando el ejemplo de Jesús, cómo Él vivió en la tierra agradando al Padre. (Juan 13:15).(1ª Pedro 2:21). Al ser Él el autor y consumador de la fe, es que tengo esperanza de vida eterna. Si no hubiera sido por su obra no seríamos salvos. Dice además el pasaje que Jesús vio el gozo eterno antes que el sufrimiento de la cruz. La versión popular dice que Jesús sabía que después del sufrimiento tendría gozo y alegría. ¿Cuál puede ser el motivo por el cual Jesús veía su gozo cumplido? En Isaías 53:11 dice que vería el fruto de la aflicción de su alma y quedaría satisfecho. El gozo es satisfacción, es sentirse completo, y Jesús al ver que por su obra había justificado a muchos y había llevado sus iniquidades en la cruz, podía alegrarse por haber cumplido con lo que el Padre le había encargado. Poner los ojos en Jesús significa andar por esta vida manteniendo encendido el gozo de la esperanza eterna.

 

e)      NO DECAIGAMOS EN NUESTRO ANIMO.- El pasaje dice aquí que consideremos a Cristo y su sufrimiento, porque al ver esto nuestras vidas son consoladas. Si el Maestro sufrió, nosotros también participamos de sus sufrimientos. (2ª Cor. 1:3-5). Como somos humanos, somos débiles, pero tenemos recursos para no desmayar y no decaer. El Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad, la Palabra de Dios nos alienta mediante sus promesas a seguir adelante, el cuerpo de Cristo que es la Iglesia es un lugar donde encontramos consuelo y dirección, la oración al Padre es el recurso mediante el cual tenemos libre entrada a su presencia. El problema es que no valoramos ni usamos estos recursos para que nuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Preferimos seguir luchando nosotros solos. Dios nos dice en esta noche: "No pierdas tu ánimo", "no te caigas", "no dejes de ser fiel". (Apocalipsis 2:10) (Hebreos 10:35) (Efesios 6:13) (Mateo 14:27).

 

CONCLUSION:  No bajemos los brazos. Dios espera que nuestra fe crezca. Pidámosle al Espíritu Santo que nos  enseñe creer cada Palabra que Dios nos dice. Heb 10:39  Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.