DECISIONES QUE TRASCIENDEN

Introducción: Cuando hablamos de decisiones nos referimos a elecciones de caminos que tomamos o determinaciones que puede afectar algún estado o situación de nuestra vida en algún momento. Hay decisiones que pueden ser más trascendentales que otras. Creo que como cristianos debemos saber que las decisiones trascendentales son aquellas que tiene que ver con lo espiritual y eterno. Jesús dice algo acerca de esto en Mateo 6:19-21. Hacer tesoros en el cielo tiene que ver con aquellas decisiones que tomamos y que van a afectar nuestra eternidad.

Quisiera que viéramos algunos pasajes que nos hablan de personas que tomaron decisiones trascendentales, hicieron tesoros en los cielos.

 

DESARROLLO

 

  1. Creerle a Dios (Abraham) (Génesis 12:1-9) (Rom. 4:9).-  Imaginemos por un momento a este hombre. Dios le pide que se vaya de su parentela, porque haría de él una gran nación. Abraham no tenía nada. Solamente la Palabra de Dios y en esa palabra se sustentó para tomar sus decisiones. En Romanos 4:9 dice que Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia.  Una de las decisiones trascendentes que debemos tomar es la de creer a lo que Dios nos dice en su Palabra. Creer en Dios es una cosa, pero creerle a Dios es otra muy diferente. En su Palabra hay promesas y hay demandas. Debemos creer a toda su Palabra. Muchas veces tomamos de la Palabra de Dios lo que nos gusta y desechamos lo que no nos gusta. Creerle a Dios como Abraham significa aceptar toda su Palabra: sus promesas y sus demandas. Veamos Génesis 22:10-12; 15-18. Abraham estuvo dispuesto a entregarle algo de mucho valor: su hijo. En esta actitud vemos su reconocimiento y temor a Dios, como el mismo ángel le dice: “porque ya conozco que temes a Dios. Abraham tomó en serio la palabra de Dios. En nuestro caminar con Dios por esta vida aprenderemos que El nos va pidiendo cosas que muchas veces tienen valor para nosotros, aunque no lo veamos así (Lucas 12:48). Dios nos da bendiciones, alegrías, logros, conocimiento de El y de su palabra, pero a cambio nos demanda nuestra entrega y obediencia. En la vida de Abraham vemos como obra nuestro Padre, y ella nos da una lección: Cuando le creemos a Dios, El nos respalda en nuestras decisiones.

 

  1. No contaminarse (Daniel) (Daniel 1:8).-   Como nos cuenta la Palabra, Daniel era un muchacho que había sido llevado cautivo a Babilonia y fue puesto en medio del palacio del rey. Este había solicitado muchachos sabios en ciencia y de buen entendimiento, idóneos para estar en el palacio. Este muchacho, dice Daniel 1:8, “propuso en su corazón no contaminarse con la comida del rey y pidió que no se lo obligase a contaminarse”. Daniel nos da el ejemplo de alguien consecuente con sus decisiones. Para complacer al rey podría haber accedido a participar de su comida, pero él solo quería complacer a su Dios. Aquí dice que Dios puso a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos (vs. 9). Daniel propuso en su corazón, en su interior no participar de lo ofrecido a los ídolos. Esto nos trae una enseñanza: Dios quiere que tengamos una firme voluntad de no contaminarnos. Hoy el espíritu del mundo quiere invadir nuestra mente y corazón. El diablo trata de que los hijos de Dios se contaminen con las conductas y pensamientos que gobiernan este mundo. Hoy más que nunca tenemos que proponernos en nuestro corazón a no contaminarnos con el pecado, sino vencer con el bien, el mal. 2ª Cor. 7:1- Limpiémonos de toda contaminación de carne (dejar de alimentar las obras de la carne). Contaminación de espíritu (perder la conciencia de que somos seres espirituales que necesitamos de la comunión con Dios). Santiago 4:4. La amistad con el mundo. Tomemos la decisión trascendente de no contaminarnos.

Daniel 6:7-11.- La decisión de orar y rogar siempre, aunque vengan degollando. Daniel no tenía problemas: hasta abría la ventana, como lo solía hacer siempre, aún después de saber del edicto del rey. No le importaban las consecuencias, porque sabía que estaba dentro de la voluntad de Dios. Nuestros parámetros de vida se encuentran en la voluntad de Dios, en sus deseos y a esos, sus deseos, solamente los conocemos a través de su Palabra y de la guía del Espíritu Santo.

 

  1. Servir al Señor (Josué) (Josué 24:15).-  Josué, el líder de Israel que había participado en la conquista de la tierra de Canaán, se para delante de todo el pueblo y le dice: “Si les parece mal servir a Dios, elijan a quien van a servir, pero yo y mi familia serviremos a Jehová”. En esta frase de Josué se afirman dos decisiones importantes que había tomado: primero, estaba cumpliendo su función de sacerdote. El era el que inspiraba a su esposa y a sus hijos. Por eso tiene la autoridad para decir “yo y mi familia serviremos al Señor”. En 1ª Pedro 2:9, Dios nos dice que somos pueblo escogido por Dios, real sacerdocio. El sacerdote intercede por otros. Dios dice en Ezequiel 22:30: “Busqué a algún hombre que se pusiera en la brecha para interceder y no lo hallé”. Cada uno de nosotros necesita intercesión: los padres, los hijos, las madres, las abuelas, los pastores, nuestra nación, etc. La segunda decisión que Josué tomó fue de servir al Señor. Mateo 25:34-40. Cuando vestimos, damos de comer, limpiamos o hacemos cualquier obra de misericordia y lo hacemos con amor, lo hacemos como servicio al Señor, y El un día lo recompensará. Dios no es deudor de nadie. Tomemos estas decisiones trascendentales de interceder y de servir.

 

  1. Hacer lo que al Padre le agrada (Jesús) (Juan 8:29).-  Aquí podemos ver una de las declaraciones de Jesús que muestran una decisión trascendental en su vida: tener una relación perfecta con el Padre. Cristo disfrutaba de esa relación. El tenía una conciencia permanente de que el Padre le acompañaba a todas partes donde iba y sabía qué hacer para agradarle. Si no hemos aprendido a tomar conciencia de la permanente presencia del Padre con nosotros cuando nuestra vida es sometida a una intensa presión por parte del enemigo, la carne y el mundo, podemos ser tentados a claudicar en nuestra fe. Por eso es necesaria la relación con el Padre en lo secreto para que El pueda enseñarnos a caminar por esta vida con la seguridad de que su presencia no nos abandona. Cuando ejercitamos el oído en la quietud para escuchar a Dios, aprendemos también a escucharle en la tormenta, porque somos conscientes de que El está con nosotros, porque a solas me ha hablado. El otro punto es que Jesús sabía que hacer para agradar al Padre. Para saber lo que al Padre le agrada hay que inquirir (escudriñar, indagar) y para ello es necesaria su revelación dejada a través de su Palabra. Por lo tanto para saber cómo agradar al Padre hay que escudriñar su Palabra. Porque Jesús lo experimentó, hoy nos exhorta diciendo: "Escudriñad las escrituras ..."

 

CONCLUSION: Podemos tomar muchas decisiones en esta vida, pero hay algunas que trascienden y afectan nuestra eternidad. Esas decisiones tienen que ver con los tesoros que hacemos en el cielo y que tienen que ver con nuestro amor al Señor. Renovemos nuestro pacto de fidelidad a nuestro Dios y digámosle: Señor, quiero tomar las decisiones que se encuentran dentro de tu voluntad.