ESTAR DESPIERTOS

INTRODCCION: Al ver los acontecimientos acaecidos en los últimos días en nuestro país algo que me impactó en gran manera fue el comportamiento de la gente, haciéndome pensar de que verdaderamente estamos en los últimos tiempos (2ª Tim. 3). Jesús dijo que nosotros somos “la luz del mundo”, pero vemos que la Iglesia, hablando en general, se encuentra sumida en un profundo letargo espiritual, en un “adormecimiento”, salvo pocas excepciones. Nos hemos metido dentro de los templos, hemos crecido en la adoración y la alabanza, pero afuera del templo hay mucha gente angustiada y necesitada de Dios. Este es el tiempo que tenemos que salir afuera para llevar esperanza y consuelo. Necesitamos retomar nuestra función de “sal y luz”. La Biblia dice que no perdamos la confianza en Dios que tiene gran recompensa. Este es un tiempo en el cual vamos a ver la mano sobrenatural de Dios sobre aquellos sus hijos que confían en su Palabra. Pero el diablo se ha encargado de enviar sus dardos de anestesia sobre los cristianos paralizándonos con todo aquello que vemos y vivimos a nuestro alrededor, trayéndonos desaliento, desánimo, angustia e incredulidad. Jesús dijo que una de las señales antes del fin sería que el amor de muchos se enfriaría al ver tanta maldad. Hoy más que nunca es necesario tomar una actitud de atención y sobriedad ante lo que se está viviendo. Es necesario que estemos más despiertos que nunca porque los tiempos se están acelerando. El mundo está cambiando en forma vertiginosa y es algo que Jesús también lo dijo: “si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo”. Los días pasan volando. Hoy quiero meditar sobre la necesidad de estar despiertos y atentos.

 

TEXTO: LUCAS 12:35-36; MATEO 25:5; MATEO 13:25; MATEO 26:41.

 

DESARROLLO:

 

  1. COMO SIERVOS DE DIOS DEBEMOS ESTAR PREPARADOS Y ESPERANDO AL SEÑOR (LUCAS 12:35-36): Los afanes de esta vida y las preocupaciones indudablemente nos juegan una mala pasada en nuestra vida cristiana porque esta situación nos hace perder la conciencia de que un día el Señor volverá. El diablo quiere que nos olvidemos de este acontecimiento a los efectos de que no nos preparemos. En primer lugar estar preparados significa mantener nuestra vida en una continua dependencia y relación con Dios. El salmista decía “Mi alma está apegada a Ti”. Esta es la actitud que debemos tener en este tiempo como cristianos. Estar preparados en segundo lugar significa que debemos ser productivos, estar llevando fruto. Esto es una consecuencia directa de lo anterior, es decir de una relación estrecha con Dios (Juan 15:5). El fruto es el producto de una vida cambiada, que se manifiesta en el testimonio y conducta diaria, en el deseo de que otros conozcan al Señor y sean salvos, en el servicio dentro de la iglesia y en definitiva, en nuestro amor al Señor. También dice que nuestras lámparas deben estar encendidas. Para Dios somos en este momento la luz de este mundo. Si la luz no alumbra los hombres que no conocen al Señor no pueden ver. Tenemos la función de alumbrar el camino a otros., es decir de llevarlos a Jesús. Quiere decir que tener la lámpara encendida significa que cuando Cristo venga nos tiene que encontrar dando testimonio y guiando a otros a Dios. Pero para que la lámpara funcione necesitamos el aceite, que es el Espíritu Santo. Necesitamos en este último tiempo más que nunca su guía y dirección. En definitiva debemos ser personas que aguardan a su Señor de una manera activa y trabajando para Él.

 

  1. MIENTRAS DORMIMOS EL SEÑOR PUEDE REGRESAR (Mt. 25:5): En gran cantidad de pasajes de las Escrituras se nos insta a estar despiertos, a estar velando, cuando el Señor regrese. Veamos algunos: Mateo 25:1-13.- Las diez vírgenes. Podemos notar aquí las dos actitudes que va ha haber cuando Cristo regrese: Ser prudentes y ser insensatos. La prudencia de las vírgenes estaba en tener aceite de reserva para sus lámparas. Las insensatas dice la Biblia que se dejaron estar y se durmieron (vs 5). Hay un pecado en el cual podemos caer inconscientemente y que se llama negligencia. La negligencia es un descuido u omisión. Es una falta de aplicación de algo. Es una distracción que el diablo pone para que perdamos tiempo. Es un pecado porque es saber hacer lo bueno y no hacerlo. La negligencia es algo que nos puede perjudicar eternamente. Las vírgenes insensatas son las que fueron negligentes (contrario a la diligencia). Y esta negligencia las llevo a dormirse. Pensaron: El novio tarda en venir, total tenemos algo de aceite y si se nos acaba le pedimos a las otras. Pero sabemos que es lo que pasó: se quedaron sin entrar a las bodas. Esta va ha ser la historia de muchos que en su vida cristiana fueron negligentes y se durmieron. Mientras dormimos, Jesús puede regresar. Otro pasaje Marcos 13:32-37. Jesús recomienda en este pasaje que estemos despiertos, sobrios. 1ª Sam. 16:22.- El prestar atención es mejor que la grosura de los carneros. (Ej. de clase en la facultad). Cuando uno se duerme no puede prestar atención ni escuchar. En cierta oportunidad Jesús les dijo a los fariseos que no sabían distinguir las señales de los tiempos (Mt. 16:3). Cuando estamos dormidos, tampoco nosotros podemos ver ni distinguir el tiempo de la visitación de Dios ni lo que quiere mostrarnos. El objetivo del diablo es anularnos para que no caminemos como Dios quiere. El quiere destruirnos. Por lo tanto nos duerme para que no podamos escuchar a Dios ni su Palabra, para que nuestro entendimiento no sea renovado y así seamos transformados. La fe viene por el oír la palabra de Dios y lo mejor para el diablo es que no escuchemos la Palabra ni la leamos. Es necesario frente a esto tomar una actitud y decir como el hijo pródigo: me levantaré e iré a mi Padre.

 

  1. MIENTRAS DORMIMOS EL DIABLO TIENE LIBERTAD (Mt. 13:25): Jesús aquí refiere una parábola a sus discípulos sobre la obra que hace el enemigo. Y dice el versículo 25 que mientras dormían los hombres vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Es indudable que para que el diablo pueda hacer su obra de destrucción, los cristianos tienen que estar dormidos. Si estamos dormidos es probable que el diablo prospere en todas sus obras. Hay instrumentos del diablo que trabajan mientras los cristianos duermen, hay hechiceros, brujos y sectas que están orando para que el pueblo de Dios siga dormido porque así el enemigo tiene libertad. Creo que frente a esto es necesario tomar una actitud diferente y agresiva. Yo soy el primero que necesito levantarme en fe para batallar. 1ª Pedro 5:8.- Para poder enfrentar al enemigo tenemos que estar despiertos y preparados. No podemos enfrentarlo llevando una vida cristiana endeble y floja. Es necesario despertarnos del sueño. Efesios 5:14..- Esta es la palabra para nosotros: Despiértate tu que duermes y te alumbrará Cristo. La creación entera espera la manifestación de los hijos de Dios. Quiere ver un ejército de Dios preparado y equipado con todas las armas espirituales provistas por Dios para hacer frente al destructor. Nuestras armas no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

 

  1. MIENTRAS DORMIMOS PODEMOS CAER EN TENTACION (Mt 26:41): Jesús dice a sus discípulos que velen y oren para que no entren en tentación. Estas dos acciones: estar despiertos y orar involucran a nuestra voluntad. El Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad para pedir como conviene, pero la determinación de arrodillarnos y dar tiempo a la oración debe partir de nosotros. Cuando nos proponemos y nos disponemos ocurre el milagro de que Dios nos guía y nuestro espíritu se regocija en estar con Él. Pero hasta tanto no vencemos este obstáculo, el de ponernos a orar, Dios no puede obrar. Dios no va ha hacer lo que nosotros podemos hacer. Esto para nuestras oraciones devocionales y qué decir de asistir a la reunión de oración. Tenemos que cambiar nuestra actitud para con Dios y para con la oración. De lo contrario permaneceremos dormidos y pasivos. 1ª Pedro 4:7.

 

CONCLUSION: Como resumen de lo expuesto termino diciendo que en este tiempo más que nunca debemos estar despiertos para atender y escuchar a Dios, para no caer en la tentación, para que nuestro amor por el Señor no se enfríe, para que nuestra vida de oración sea permanente y sin cesar.

       1ª TESALONICENCES 5:4-8.