SER TRIGO O CIZAÑA

INTRODUCCION: Muchas veces nos cuesta aceptar que dentro de la iglesia en general, puedan existir conductas y pecados que son propias de gente que tiene el entendimiento en tinieblas, de personas, que a pesar de su conocimiento intelectual acerca de la palabra de Dios, persisten en prácticas pecaminosas a las cuales viven esclavizados. Estas situaciones determinan en la vida de la iglesia procesos traumáticos que muchas veces pueden determinar el éxodo de mucha gente de regreso al mundo. El diablo, dice la palabra, viene para hurtar, matar y destruir, y lo que quiere destruir es nuestra devoción al Señor. Como cristianos nuestra devoción a Dios debe ser una característica fundamental. Devoción significa someterse voluntariamente a su voluntad en obediencia y rendirle adoración en forma espontánea. La devoción a Dios necesita ser alimentada, así como un fuego necesita leña permanentemente para que no se apague. Pero situaciones como las descriptas, hacen que nos apartemos de la cobertura del Señor. Vamos a ver un pasaje en el cual Dios nos revela lo que ocurre muchas veces en su reino.

 

TEXTO: Mateo 13:24-30

 

DESARROLLO:

 

En este capítulo, Jesús viene enseñando a través de parábolas, que son narraciones de sucesos para dejar una enseñanza.

 

  1. LOS HIJOS DE DIOS SOMOS LA BUENA SEMILLA Y COMO TALES DEBEMOS CUMPLIR LA MISION QUE NOS CORRESPONDE (vs. 24).- Jesús comienza hablando acerca del reino de Dios comparándolo con la historia de un hombre que sembró buena semilla en su campo. En el versículo 38 de este capítulo Jesús explica que la buena semilla son los hijos del reino. El campo es el mundo. Como hijos de Dios somos puestos por Dios en este mundo no como algo decorativo, sino con una misión: la de mostrar su gloria para que todos le conozcan y le adoren. Dios siembra esperando que nosotros fructifiquemos. La semilla de Dios es buena, es decir, tiene su misma naturaleza, su misma esencia. En Exodo 6:7 Dios dice: “y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios”. 1ª Pedro 2:9: “Mas vosotros soy linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios”. Nosotros el pueblo de Dios, debemos ser la buena semilla y El confía en que esa buena semilla dará el fruto y le glorificará en este mundo. La buena semilla manifiesta el fruto del Espíritu Santo: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.” (Gal. 5:22). En la expresión “los hijos del reino” vemos que hay un sentido de pertenencia: Pertenecemos al reino de Dios, pertenecemos a Dios. Por lo tanto nuestra misión como buena semilla responde a los deseos de Aquel a quien le pertenecemos.

 

  1. CUANDO DORMIMOS EL ENEMIGO ACTUA SEMBRANDO CIZAÑA (vs. 25).- Dice la palabra que mientras los hombres que trabajaban en el campo dormían, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo. La cizaña es una  planta anual de más de un metro de alto, con hojas similares a las del trigo, pero de espigas comprimidas. El grano es de tamaño y aspecto similar al trigo y de ahí que con frecuencia se siembren juntos accidentalmente. Debido a un hongo que crece dentro de la semilla de la cizaña, la harina de trigo que contiene cizaña es amarga y venenosa. La cizaña es uno de los hierbajos más perjudiciales. Jesús, explicando esta parábola un poco más adelante, en el versículo 38, dice que la cizaña son los que obedecen al diablo y hacen maldad. Fijémonos que los granos de trigo y cizaña son de tamaño y aspecto similares, pero su efecto es diferente. Muchas veces utilizamos el término cizaña para referirnos a palabras que desacreditan a alguien o difaman, pero lo cierto es que el término aquí de acuerdo a lo que Jesús dice en este contexto es mucho más profundo: Nos habla de personas que son literalmente instrumentos en manos del diablo. En el capítulo 18:6, Jesús advierte que si alguien hace que uno de sus seguidores deje de confiar en El, mejor le fuera que le aten al cuello una piedra enorme y lo tiren al fondo del mar. Pedro mismo se convirtió en un instrumento del enemigo cuando quiso impedir que Jesús fuera a la cruz (Mateo 16:22). Es decir que podemos llegar a ser cizaña cuando nos constituimos en instrumentos de iniquidad, de desánimo, de murmuración, de confusión, de incredulidad, etc. Y esto se agrava cuando otros se apartan del Señor por nuestras malas conductas. Es para meditar acerca de lo serio que es seguir a Cristo. Otra cosa que observamos en este pasaje, es que el enemigo sembró la cizaña cuando los hombres dormían. El dormir consiste en la inacción o suspensión de los sentidos y de todo movimiento voluntario. Uno de los significados que tiene el dormir en la Palabra de Dios, tiene que ver con la pereza espiritual: En Mateo 26:38 Jesús exhorta a sus discípulos a velar y a orar para no entrar en tentación. Romanos 13:11 dice que ya es hora de levantarnos del sueño, y el Señor por el Espíritu Santo hoy nos dice: ya es hora de que te levantes del sueño; despiértate tú que duermes en tu espíritu y te alumbrará Cristo. Este es el momento en que tenemos que hablar a nuestro espíritu para que se levante, para que se despierte, para que comience a tener comunión con el Padre. 1ª Tesalonicenses 5:6 nos exhorta a permanecer sobrios y a no dormirnos como los demás. Si no despertamos, el enemigo se encargará de transformar el campo de trigo en campo de cizaña.

 

  1. CUANDO SE HACEN VISIBLES LOS RESULTADOS DE LA BUENA SEMILLA, TAMBIEN SE HACEN VISIBLES LOS RESULTADOS DE LA CIZAÑA (vs. 26).- Cuenta Jesús que cuando salió la hierba y dio su fruto, apareció también la cizaña. El Señor dice que su Palabra no volverá vacía, sino que hará lo que El quiere y será prosperada (Isaías 55:11). Es decir, que cuando la palabra de Dios sale de su boca no vuelve sin antes cumplir la orden o el propósito de Dios sobre las vidas. Pero así como hay resultados transformadores por lo que la Palabra de Dios hace, también se hacen visibles los resultados de la obra del enemigo. Mateo 7:15-20. Por los frutos de su obra y conducta, se podrá distinguir si alguien es trigo o es cizaña. Por supuesto que la obra de estas personas, el fruto que mostrarán, será la de destrucción de toda obra de Dios, como su padre, el diablo. En Jeremías 8:18-9:13. Israel se había dormido y el enemigo se metió con sus mentiras para alejarlo de Dios y de esa manera poder destruirlo a través de su infidelidad. La obra del enemigo, sólo se mete a nuestras vidas si le damos lugar, y es tan peligroso darle lugar que puede destruir nuestras vidas, nuestros hijos, nuestras familias, nuestro trabajo y hasta una congregación. 

 

  1. CUANDO NOTAMOS DENTRO DEL PUEBLO DE DIOS QUE MUCHAS VECES EXISTEN PERSONAS QUE SON INSTRUMENTOS DE INIQUIDAD, NOS ASOMBRAMOS (vs.27).- Dice la Palabra de Dios que vinieron los siervos y le dijeron al padre de familia: ¿De dónde viene esta cizaña, si tu sembraste buena semilla? El asombro invadió a estos hombres. Y el asombro muchas veces nos invade cuando vemos maldad en el corazón de personas que declaran y predican la palabra de Dios, que se dicen siervos de Dios. Pero el problema no está en que podamos asombrarnos o no, sino en que ese asombro puede llevarnos a dejar de congregarnos, a dejar la comunión con Dios, a dejar la lectura de la Palabra de Dios y decimos que la causa es el pecado de otros. Decimos: ¿Para que voy a ir a la iglesia si veo pecados por todos lados? ¿Si no hay amor, si no me saludan, no me visitan, etc.? Y de esta forma, la obra del enemigo se hace manifiesta. Pero no nos damos cuenta que estamos dejando que el desánimo invada nuestro corazón no por culpa del pecado de otro, sino porque, como le ocurrió a estos hombres de la parábola, el enemigo sembró la cizaña porque se habían dormido. Y nosotros nos dejamos caer y desanimar sencillamente porque nos hemos dormido en nuestro espíritu. Tenemos que tomar una actitud diferente. Isaías 52:1-12.

 

  1. DIOS NOS REVELA QUE EL ORIGEN DE LA CIZAÑA ES EL DIABLO PARA QUE NO IGNOREMOS SUS MAQUINACIONES (vs. 28).- La historia continúa diciendo que el Señor dijo: “Un enemigo ha hecho esto”. Dios quiere que sepamos que toda obra de maldad y de pecado tiene una sola procedencia: nuestro enemigo, el diablo. 2ª Corintios 2:11. No tenemos que dejar que el diablo gane ventaja alguna sobre nosotros. Muchas veces nos ofendemos, confrontamos y guardamos rencor entre nosotros. ¡Qué errados estamos! Estamos ignorando que detrás de ese conflicto se esconde la obra del enemigo, y Pablo conocía bien esto, porque está hablando de perdonar al ofensor. Ignorar las maquinaciones del enemigo, nos lleva al otro extremo: aplicar la metáfora de la cizaña a todos los hermanos. Vemos cizaña por todos lados, sin descubrir el origen real del asunto: el enemigo de nuestras almas.

 

  1. LLEGARA EL MOMENTO EN QUE LA CIZAÑA SERA QUEMADA Y ERRADICADA DE SU PRESENCIA (vs.30).-

El Señor le dice a sus siervos que dejen crecer la cizaña junto al trigo hasta la siega, momento en el cual la cizaña será arrancada  y atada en manojos para quemarla. Esto nos muestra que llegará el día que ninguna obra del enemigo permanecerá en pie, ni el enemigo mismo. Ese será el momento de muchas sorpresas, porque habrá cizaña que parecía trigo y trigo que parecía cizaña (Mateo 7:21-23). Sólo Dios lo sabe y el lo revelará a su debido tiempo. Pero a nosotros nos cabe una profunda reflexión: ¿Cómo estoy actuando? ¿Cómo trigo? ¿Siendo útil, siendo bendición para otros, en comunión permanente con mi Dios, insertado en su cuerpo, etc.? o ¿Cómo cizaña? ¿Siendo amarga, venenosa, contaminante y destructora? Recordemos a Pedro nuevamente, en una oportunidad fue usado en manos del enemigo, para impedir que Cristo llegue a la cruz.  

 

CONCLUSION:   Nuestra pereza espiritual, abre las puertas de par en par a la obra del enemigo. Tenemos que estar despiertos para que la cizaña no se meta y destruya. Aborrezcamos el pecado, volvamos a nues