EL VALOR DE TUS ORACIONES

INTRODUCCIÓN: Uno de los engaños que el diablo quiere meter en  nuestra mente respecto a nuestras oraciones es de que Dios no nos escucha. Para ello tiende toda su artillería a nuestra mente para que desistamos de orar y no persistamos. Veíamos que la perseverancia y la persistencia en la oración son necesarias para vencer ya que no nos podemos dormir en esta guerra porque si no nos matan. Hoy vamos a ver un pasaje que nos animará en la oración porque Dios escucha y tiene muy en cuenta todo lo que le decimos en nuestras oraciones. Por lo tanto no desmayemos, sino levantémonos en fe porque Dios está presto a escucharnos y a respondernos.

 

TEXTO: Apocalipsis 8:1-5

 

DESARROLLO:

 

  1. NUESTRAS ORACIONES SON IMPORTANTES PARA DIOS (vs. 1).- Este pasaje comienza con un silencio intensamente dramático, que dura aproximadamente media hora. La ausencia total de ruido es mucho más impresionante que el estallar de los truenos y el relampagueo de los rayos. Este silencio puede tener dos significados:
    1. Puede tratarse de un momento preparatorio para las revelaciones conmovedoras que seguirán después. Hay momentos de silencio en nuestra comunión con Dios en los cuales Dios quiere hablarnos y revelarse a través de su Espíritu Santo y de su Palabra, y debemos preparar nuestro corazón. En el silencio de nuestra comunión preparamos nuestro oído espiritual y es allí donde aprendemos a hablar menos y a escuchar más. Esto es conocerle y esto es la Vida Eterna verdadera. (Juan 17:3).
    2. Pero también puede ser que esta pausa de silencio tenga un sentido mucho más hermoso. Las oraciones de los santos están a punto de ser elevadas hacia Dios; cuando los santos oran todo el cielo hace silencio para que se los pueda escuchar. Dijo un escritor llamado Charles: "Las necesidades de los santos significan mucho más, para Dios, que todos los cánticos de los cielos". Se silencia la música celestial, para que Dios pueda escuchar aún el susurro de la oración más humilde de su pueblo. Esta es una verdad tremenda que hace que nuestro corazón sea cautivado. “Dios hace silencio para escuchar mi oración”. El amor de Dios se muestra cuando presta sus oídos para escucharnos. Para Dios nuestras oraciones y clamor son importantes.

 

  1. DEBEMOS VIVIR CON LA CONCIENCIA DE QUE SIEMPRE ESTAMOS DELANTE DE LA PRESENCIA DE DIOS (vs. 2).- Aquí Juan ve siete ángeles que están de pie frente a Dios, y se les dieron siete trompetas. En las visiones del antiguo y nuevo testamento las trompetas siempre son el símbolo de las intervenciones de Dios en la historia. Una referencia a las trompetas la vemos en la escena cerca del Sinaí, cuando el pueblo recibió la Ley. Según la tradición más antigua, el monte Sinaí se cubrió de nubes, resonaron a su alrededor truenos y brillaron centellas y se oyó el sonido de trompetas fortísimas (Exodo 19:16, 19). Un toque de trompeta puede significar: a) un sonido de alarma para despertarnos del sueño y advertirnos de peligros. Dios siempre nos advierte sobre los peligros que nos amenazan; b) Puede ser el anuncio de la llegada del Rey. Es un símbolo del regreso del Señor; c) Puede ser un llamado a la lucha, a la batalla. Y Dios siempre nos está llamando como pueblo suyo a luchar contra las fuerzas de mentira y maldad, como sus soldados. Según los estudiosos, estos ángeles son llamados "los ángeles de la presencia". Estos ángeles gozaban de un honor especial: estaban permanentemente en su presencia. Este era un honor muy especial. Y nosotros debemos tener la conciencia de que es un honor vivir cada día delante de la presencia del Señor. Estos ángeles siempre estaban a la disposición del rey para ser enviados a cumplir sus comisiones. Así vemos que tanto Elías como Eliseo hablaron del "Señor Dios de Israel, delante de cuya presencia estoy (1ª Reyes17:1; 18:15; 2ª Reyes 3:14; 5:16). Esta frase en realidad significa: "El Señor Dios de Israel, cuyo sirviente yo soy". Estos ángeles vivían en la presencia del Señor y estaban preparados y listos para ser enviados como mensajeros de parte del Señor. Así ocurre también con nosotros si tenemos una conciencia permanente de la presencia de Dios sobre nuestras vidas: estamos preparados para obedecer incondicionalmente a nuestro Rey.

 

  1. NUESTRAS ORACIONES SON UN SACRIFICIO AGRADABLE A DIOS (vs. 3 - 4).- Aquí Juan habla de un ángel que está de pie frente al altar. El altar aparece frecuentemente en el Apocalipsis cuando se describe el cielo (6:9; 9:13; 14:18; etc.) Este altar es el altar del incienso, que estaba ubicado en el lugar santo, frente a la entrada del Santísimo (Lv. 16:12; Nm. 16:46). Estaba hecho de oro y en sus cuatro extremos tenía cuernos. Los sacrificios de incienso se hacían antes del primer sacrificio del día y después del último. Era como si las ofrendas y sacrificios del pueblo se elevaran a Dios envueltas en un sobre de incienso perfumado. Aquí aprendemos que la oración es un sacrificio que se ofrece a Dios; las oraciones de los santos son ofrecidas en el altar y, junto con los otros sacrificios, ascienden a Dios envueltas en el perfume de incienso. Quizá consideres que tu oración es tan pobre que no puede traer nada para poner sobre el altar; quizá esté tan manchada por el pecado que nada de lo que traes sea apto para ofrecerse a Dios; pero Dios está presento a escuchar nuestra oración humilde, agradecida y llena de confianza. Por eso dice el escritor a los Hebreos “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (Hebreos 10:22). Hay ángeles que están esperando para elevar nuestras oraciones a Dios. Ellos se encargan de añadir a nuestras oraciones el incienso, el perfume sobre el altar de oro que está delante del trono. Dios sigue mostrándonos aquí que nuestras oraciones tienen un trato especial y privilegiado. De la mano del ángel sube a Dios el humo del incienso, el perfume, junto con las oraciones de los santos. La oración de los santos es un tesoro para Dios, es tratada por el de la manera más sublime y amorosa. Por lo tanto debemos amar el orar y el hablar con El. No te desanimes ni digas que tus oraciones no son escuchadas, porque si tu corazón es sincero para con Dios y tu interés está en amarle y servirle, tu oración tendrá un propósito: Que Cristo sea glorificado en cada palabra que salga de tu boca en oración.

 

  1. LA ORACIÓN DE LOS SANTOS HACE QUE EL PODER DE DIOS SEA DESATADO SOBRE LA TIERRA (vs. 5).- Continúa relatando el pasaje que el ángel tomó el incensario y lo llenó del fuego del altar y lo arrojó a la tierra y hubo truenos, voces, relámpagos y un terremoto. Recordemos que en el tiempo que Juan recibió esta revelación, la persecución arreciaba con toda su fuerza, y los santos clamaban a Dios para ser librados de tan tremenda tribulación; por ello la revelación que Dios le da es de que Él va a vengar a aquellos que han sufrido por causa del Nombre de Cristo. La oración de los santos clamando justicia es escuchada y El derrama sobre la tierra todo el ardor de su ira contra aquellos que han osado tocar a sus escogidos. Esto nos enseña algo: Jesús decía que los que tenían hambre y sed de justicia eran bienaventurados, muy felices, porque serían saciados. Cuando Dios ve en el corazón de cada hijo suyo el deseo de que su Reino, su justicia, se establezca sobre la tierra, a través del clamor y la oración, el responde y cumplirá su propósito en esa vida. Pero hay algo interesante que podemos notar: el ángel llena el incensario del fuego del altar. El fuego es símbolo del poder del Espíritu Santo, como así también de pureza y santidad. Este poder produce en la tierra acontecimientos que van mas allá del control humano. El hombre no puede controlar los truenos, los relámpagos ni los terremotos. En Hechos 2:2 habla de que de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba y llenó toda la casa; en Hechos 4:31, dice que cuando los hermanos hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con denuedo (valentía) la palabra de Dios. El Señor responde nuestras oraciones y está dispuesto a responderlas derramando poder sobre nuestras vidas: poder para creer, poder para actuar en la fe, poder para hablar la palabra, poder para resistir al enemigo. Hay poder en la oración. Si aprendiéramos a descubrir las riquezas incalculables que hay en la oración que distinta sería nuestra vida.

 

CONCLUSIÓN: Es de suma importancia para Dios nuestra vida de oración por que es a través de ella que Dios derrama su poder. Vamos a clamar a Dios por un Espíritu de oración, por un bautismo de oración. Dios quiere escuchar tu clamor porque para El es un tesoro y honorable. Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Dice Dios en el Salmo 2:8 "Pídeme y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra". Esta es una promesa para el cuerpo de Cristo, para la Iglesia. La tierra será llena del conocimiento de la gloria de Dios a través de la oración de su pueblo y a través del accionar de su pueblo. El poder que nos impulsará a cumplir los propósitos de Dios está en nuestra vida de oración.