UNA VIDA CAMINANDO EN SU PRESENCIA

INTRODUCCIÓN: No podemos negar que el hecho de que nosotros estemos hoy en este lugar es porque Dios ha sido bueno con nosotros. Estamos hoy aquí con un corazón agradecido por todo lo que El ha hecho en nuestras vidas y creo que confiamos en lo que Dios seguirá haciendo por nosotros y en nosotros. Pero creo que muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a convivir con las circunstancias adversas que nos rodean con amargura, apatía y pesadumbre, porque nos ponemos a pensar en ellas. Alguien nos dice: "Pobrecito, como ha sufrido" "qué perdida ha tenido", y esto es justamente lo que nosotros mismos nos creemos. Ahora si miramos la actitud de aquellos que conocen a Dios, veremos que ellos nunca piensan con amargura sobre lo que podría haber sido; jamás piensan en lo que han perdido, sino sólo en lo que han ganado. (Fil. 3:7-10). Y todo esto que abruma nuestra mente va produciendo un desgaste en la vida espiritual del creyente que es parte de la estrategia del diablo para destruirnos. Este es un tiempo para buscar sabiduría en Dios y velar, estar despiertos. Hay terreno que hemos perdido como iglesia porque hemos perdido la frescura de disfrutar de la presencia de Dios no sólo en las reuniones, sino también en nuestra vida diaria. Creo que lo que vivimos en la reunión es una continuación de lo que vivimos durante la semana. Necesitamos algo nuevo de Dios, una visitación para conmover las filas del enemigo. Pero para ello hace falta pagar un precio y es el precio de clamar a Dios de lo más profundo de nuestro ser. Hoy quisiera que veamos algo de la vida de uno de los hombres llegaron a conocer a Dios más de cerca: Moisés. Y viendo algo de este varón se me ocurrió el siguiente título para este mensaje: UNA VIDA CAMINANDO EN SU PRESENCIA, porque al ver este pasaje, notaremos algunas enseñanzas que constituyen como un camino a la misma presencia de Dios.

 

TEXTO: Exodo 33:1-23

 

DESARROLLO: Para ubicarnos vemos aquí al pueblo de Israel en una situación difícil. Ellos habían cometido un gran pecado: Esperando a Moisés que descendiera del monte, confeccionan un becerro de oro y comienzan a adorarlo. Dios le dice a Moisés que descienda al campamento porque el pueblo se ha desenfrenado y esto provoca su ira, quien está dispuesto a destruirlos, pero Moisés intercede y Dios detiene su mano.

 

  1. Debemos aprender a esperar de Dios (Ex. 32:1).- En este versículo dice que al ver el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, le pidieron a Aarón que les hiciera dioses que fueran delante de ellos. Para recibir de Dios y poder disfrutar de su presencia hay que saber esperar de Él. Debemos recordar siempre que Él es Creador y nosotros su creación. Por lo tanto no pretendamos obligar a Dios que se someta a nuestros tiempos. Los tiempos son de Dios. (Habacuc 2:3). Muchas veces lo que hay dentro de nuestro ser como la apatía, el desánimo, la amargura, etc., es producto de no saber esperar de Dios. Entonces vamos y buscamos en otra fuente saciar nuestra sed (Jeremías 2:13), y aún muchas veces dentro de la misma iglesia, llenándonos de actividades y no esperando para ver que nos pide Dios. En muchas partes la Biblia nos insta a esperar del Señor y en el Señor (Salmo 31:24; Job 13:15; Salmo 62:8; Salmo 40:1). Esperar de Dios significa tener fe, mantenernos expectantes de lo que hará nuestro Dios, el Todopoderoso. ¿Qué es la fe? Certeza de lo que se espera.
  2. El orgullo aleja su presencia y lo cansa (Exodo 33:1-6).- Dios le dice a Moisés aquí que iba enviar su ángel, pero que Él no iba a ir porque era un pueblo de dura cerviz. Y aún más, Dios dice que no va a ir con ellos porque no vaya a ser que los destruya por el camino. Da la impresión de que este pueblo era muy orgulloso, porque ser duro de cerviz, significa no inclinar la cabeza, no humillarse, no reconocer las necesidades. En Isaías 57:15 dice que Dios habita con el quebrantado de espíritu, para hacer vivir el corazón de los humildes. Pero en Santiago 4:6 dice que Él resiste a los soberbios. Cuando somos soberbios, no podemos ser sensibles a lo que el Espíritu Santo nos señala que corrijamos en nuestra vida. En Malaquías 4:1 dice que todos los soberbios serán estopa. (Abdías 3). Cuando la soberbia invade nuestro corazón, vivimos engañados, porque pensamos que todo está bien, no necesito de Dios, no necesito que mi hermano ore por mí, no necesito un toque de Dios, porque ya le conozco, no necesito de la iglesia, etc. Cuando somos soberbios, hay un caparazón que no nos deja reconocer nuestra necesidad espiritual. Es como una ceguera. Esto aleja a Dios de nosotros y a la obra del Espíritu Santo. Efesios 4:30.
  3. El comienzo de una vida en su presencia está lejos de la rutina diaria (vs. :7).- La Biblia dice que Moisés levantó el Tabernáculo de Reunión, lejos fuera del campamento, y el que quería buscar al Señor, salía fuera del campamento, al tabernáculo. Esto nos enseña que para comenzar a vivir en su presencia, necesitamos alejarnos del ruido diario un momento, para estar a solas con Dios. Los tiempos que vivimos son tiempos de mucho vértigo y presión. Para poder enfrentarlos, necesitamos la quietud. (Isaías 30:15). Jesús es nuestro ejemplo de alguien que necesitaba estar a solas con el Padre (Marcos 1:35; Mateo 14:23). Busquemos ese tiempo y ese lugar a solas con el Padre.
  4. La nube de su gloria desciende cuando hay un corazón como el de Moisés (vs. 8-9).- El relato dice que cuando este hombre entraba en el tabernáculo, la nube de la gloria de Dios descendía. Dios quería demostrar que le agradaba el corazón de este hombre a tal punto de descender con su gloria. Dios había encontrado en Moisés un varón conforme a su corazón. Una de las características que da la Biblia acerca de Moisés es que era el hombre más manso de toda la tierra. Para que una persona llegue a tal punto, es necesario una obra profunda de Dios en él. Recordemos que este hombre había matado un egipcio, y ¿cómo podía ser el hombre más manso de la tierra? Solamente por la obra del Señor. Jesús decía: "aprended de mi que soy manso y humilde de corazón". Dios quiere descender sobre su pueblo con la nube de gloria, a través de personas que atraigan su presencia. Y esto sólo se logrará por la obra del Espíritu Santo  y por personas conformes al corazón de Dios, temerosas de Él. El Salmo 15 dice que el que habitará en la presencia del Señor será el que anda en integridad y hace justicia, habla verdad en su corazón, no calumnia con su lengua, no hace mal a su prójimo, no admite reproche alguno contra su vecino. Pero ¿queremos la nube sólo para sentirnos bien nosotros solos? La nube de gloria desciende para que el nombre de Dios sea proclamado y conocido en toda esta tierra, para que muchos lleguen al conocimiento de la verdad, y para que el Reino de Dios se extienda. Dios está buscando hijos sinceros,  sin doblez y dispuestos a obedecerle hasta el final.
  5. Cuando la nube de su presencia se manifiesta, produce en el corazón verdadera adoración (vs. 10).- En este versículo dice que el pueblo salía a la puerta de su tienda y al ver la nube, adoraba. Esto nos muestra que cuando la nube de su presencia se manifiesta, produce en los corazones verdadera adoración. Dios es celoso de nuestra adoración. Cuando el diablo lo tentó a Jesús, éste le dijo: Al Señor tu Dios adorarás. Cuando Dios está lo único que puede hacer el hombre es humillarse y adorar. En Isaías cap. 6 el profeta tiene la visión de la gloria de Dios, uno de los serafines vuela hacia él y lo toca con brazas del altar y le dice: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa y limpio tu pecado. La libertad para adorarle sólo se produce cuando Dios nos toca con brazas del altar y nos quita las culpas. Cuando hay condenación en nuestros corazones, hay un peso que tira nuestros brazos hacia abajo, como si tuviéramos pesas en las manos. Todos estos cambios en las vidas son hechos por su misma presencia, su nube de gloria. Éxodo 34:5-8. Salmos 95:6.-
  6. Cuando hay relación y comunión profunda con Dios, las vidas de los que nos observan son afectadas (vs. 11).-Continúa el relato diciendo que el joven Josué, servidor de Moisés, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo. ¿Qué estaba viendo para no querer moverse de donde estaba el tabernáculo? Indudablemente la relación y comunión profunda de Moisés con Dios. Esto nos enseña que cuando logremos una relación y comunión profunda con Dios, las vidas de los que nos observan serán afectadas. Hechos 8:10; 15; y 55-60. Esteban.
  7. En nuestra comunión y relación con Dios, debemos aprender a dirigirnos al Él (vs.12-13).-Estos pasajes muestran la transparencia de un hombre que ha aprendido a dirigirse a Dios por su conocimiento de Él. Moisés le pide a Dios cual es la dirección que tiene que tomar para conocerle aún más. Esto nos muestra que debemos aprender en nuestra relación con Dios a dirigirnos a Él con un deseo ferviente de conocerle aún más, no conformándonos nunca,  y abriendo nuestro espíritu para que Él obre. El Salmo 63 muestra la actitud de aquellos que anhelan al Señor fervientemente. También vemos en Moisés una actitud de reverencia y respeto hacia Dios. En Hebreos 12:28 dice que sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia. La reverencia tiene que ver con el respeto que le tenemos a Dios. Muchas veces creemos conocer a Dios y nos dirigimos de maneras irreverentes en nuestras palabras. Que el Espíritu Santo nos guíe para conocerle.
  8. Dios se compromete con aquellos que desean conocerle y caminar con Él (vs. 14).- Continuamos viendo el pasaje y Dios le dice que su Presencia irá con Moisés y le dará descanso. Cuando Dios ve el deseo en el corazón de conocerle más y más, Él compromete su palabra. En Hebreos 10:23 dice la Escritura "Fiel es el que prometió". La Biblia proclama la fidelidad de Dios en términos superlativos, hasta tal punto que pudiera parecernos exagerados (Salmo 36:5). ¿Cómo se manifiesta la fidelidad de Dios? Mediante el fiel cumplimiento de sus promesas. El es un Dios que cumple sus pactos; jamás les falla a los que confían en su palabra. Millones de personas han comprobado la fidelidad de Dios y han visto su mano. Una atención firme y constante a las promesas, y una firme creencia en ellas, resolvería el afán y la ansiedad acerca de los problemas de esta vida. Haría que la mente estuviese tranquila y serena ante cualquier cambio y mantendría en alto el espíritu, desfalleciente bajo las presiones diversas de la vida. Y esta palabra que Dios le da a Moisés puede llegar a nosotros cuando Él ve nuestra actitud de buscarle de una manera más intensa. En su presencia hay descanso de los abatares de la vida, hay plenitud de gozo, hay frescura para nuestro espíritu.
  9. No debemos atrevernos a dar un paso sin su presencia (vs. 15-16).-Moisés abre aquí su corazón al Señor y habla por todo el pueblo: Si tu no vas con nosotros no nos saques de aquí. Moisés era un hombre consciente de sus limitaciones, estaba convencido que por su esfuerzo y capacidad, no podría dar un paso hacia delante en esta tremenda misión que era guiar a un pueblo entero por el desierto. Esto nos enseña que no debemos atrevernos a dar un paso sin su presencia. Dios debe estar delante en todo proyecto y trabajo, en todo deseo y meta, en el centro de nuestra vida. Jesús decía en Juan 15:5, que separados de Él nada podemos hacer. Muchas veces intentamos hacer cosas para Dios, sin Dios, sin que Él sea el centro, buscamos nuestra propia realización y satisfacción, sin evaluar si esa es la dirección que Dios nos muestra. Dios solamente respalda al que conoce su voluntad y la ejecuta. Por lo tanto no sigamos adelante sin su  presencia.
  10. Los que conocen a Dios deben estar seguros de que Dios responderá sus peticiones (vs.17).- Dios responde a Moisés diciéndole que hará lo que le ha pedido porque había hallado gracia en sus ojos. Los que conocen a Dios están tranquilos y seguros de que Dios responderá, porque ellos viven en su voluntad y deseo. Jesús decía en Juan 8:29 "porque yo hago siempre lo que le agrada". Uno de los secretos para que la mano de Dios se mueva sobre nuestras vidas, es hacer lo que le agrada en todo. La voluntad de Dios está revelada en su Palabra, por lo tanto tenemos los elementos para ejecutarla. Solamente debemos obedecer.
  11. Los que conocen a Dios tienen un vivo deseo de contemplarle y de que Él se manifieste en toda su gloria (vs. 18).- Moisés, al ver que Dios iba a conceder su petición, continúa su camino a algo más profundo en su relación con el Dios vivo y le dice: "Te ruego que me muestres tu gloria". Los que conocen a Dios tienen un vivo deseo de contemplarle y de que El se manifieste en toda su gloria. Su petición es: Señor, quiero verte. Quiero contemplar tu hermosura, quiero escuchar tus palabras, anhelo que te manifiestes en mi vida y en la de los demás. En 2ª Cor. 2:7-12 nos dice que Dios ha preparado cosas tremendas para los que le aman y ellas han sido reveladas por el Espíritu Santo. El deseo de verle y de contemplarle sólo viene por la obra que el Espíritu Santo hace en nosotros.
  12. Su gloria se manifiesta en todo su bien y misericordia (vs. 19).- En este versículo Dios responde nuevamente a Moisés diciéndole que hará pasar delante de Él todo su bien. Vemos aquí que su gloria se manifiesta en el sumo bien y misericordia que Él tiene. Pero en esta declaración Dios muestra porqué Él es Dios: Tendré misericordia del que quiera tener misericordia. Aquí vemos su soberanía y su grandeza. Dios solamente quiere hacer bien a sus hijos. Y el sumo bien está en la manifestación de su gloria. Muchas veces el diablo quiere que creamos que Dios no quiere nuestro bien. Nos muestra todo lo negativo y desgastante de la vida. Pero Dios dice en Jeremías 29:11 que sus pensamientos hacia nosotros son de paz y no de mal, para darnos el fin que esperamos. El sumo bien de todo hombre y mujer es experimentar su gloria.
  13. La conclusión de una vida en su presencia, es poder verle (vs. 20-23).- Termina diciéndole Dios a Moisés que solamente podrá contemplar sus espaldas. Poder verle es el destino de toda una vida vivida en su presencia. Y Dios le dice que estará en un lugar junto a El. Esto es lo máximo que puede pasarnos como hijos de Dios. Clamemos hoy al Señor y digamos: "Aunque sea Señor, muéstrame tus espaldas, pero pasa sobre mí.

 

CONCLUSIÓN: Hace poco ha comenzado un nuevo año. La invitación de Dios hoy es comenzarlo y terminarlo viviendo todos los días y cada minuto delante de su presencia. Salmo 27:8. "Tú me has dicho: Busca mi rostro. Y yo te digo hoy: tu rostro buscaré, oh Señor".