CAMINEMOS SOBRE LAS AGUAS

INTRODUCCIÓN: La Palabra de Dios nos dice y lo sabemos repetir que “sin fe es imposible agradar a Dios”, o sea que, sino confiamos en Él no podemos agradarle. Pero la realidad es que somos seres débiles a los cuales nos cuesta creer. Es cierto que en medio de las vivencias que tenemos suceden muchas cosas que no nos gustan y que desearíamos evitar. Pero la vida se nos presenta así: con dolores, adversidades, desilusiones, pérdidas, enfermedades, desencuentros, etc. que nos hacen dudar del amor de nuestro Dios. Pero tenemos que saber y entender que todas estas vicisitudes ocurren por causa de la maldición del pecado. Es el pecado el que introdujo todos estos pesares en medio de los seres humanos y no Dios. El ser humano eligió ese camino. Pero Dios ha demostrado su amor y su deseo de que esa maldición sea quitada de en medio nuestro mediante la obra de redención de su Hijo Jesucristo. Es por Él que podemos tener una nueva oportunidad de acercarnos a Dios, y a esa oportunidad la tenemos que aprovechar poniendo toda nuestra confianza en Él. Hoy quisiera ver un pasaje que nos ayudará a meditar sobre nuestra confianza en el Señor.

TEXTO: Mateo 14:22-32

DESARROLLO:

1.- SI EL SEÑOR NECESITABA LA ORACIÓN NOSOTROS TAMBIÉN (vs. 23).- Este relato comienza diciendo que Jesús hizo subir a los discípulos en la barca mientras que Él despedía a la multitud y luego subió al monte a orar aparte. Y estaba allí solo en la noche. El Señor necesitaba esos momentos a solas. Había sido un día de un arduo trabajo dando de comer a cinco mil hombres más sus familias, y era el momento de ir al Padre en oración. Esto nos enseña que no podemos vivir sin una relación de oración con el Padre Celestial. Necesitamos estar a solas con Él, derramar nuestra alma y clamar por nuestras vidas, familia, iglesia, etc. Si el mismo Señor lo necesitaba, cuanto más nosotros. No podemos vivir independientes del Señor, queriendo hacer todo nosotros y sin consultarle a Él sobre nuestras decisiones. Este es un tiempo donde debemos ser más intensos en la vida de oración; el poder de Dios se mueve cuando oramos. Tiene que ser uno de nuestros instrumentos más usados.

2.- NUESTRA VIDA SUFRE EL AZOTE DE LAS OLAS Y DEL VIENTO DE LAS ADVERSIDADES (vs. 24).- Dice la palabra que mientras tanto la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario. Esto nos trae una enseñanza: la barca es nuestra vida y muchas veces nos encontramos en medio del mar, azotados por las olas de los problemas y de nuestras limitaciones, por el viento de las adversidades y de nuestros pecados. En esos momentos es cuando nos damos cuenta de nuestra fragilidad y de que no podemos vivir sin la ayuda del Señor. En esos momentos es cuando comenzamos a clamar que Dios tenga misericordia de nosotros y nos asista. Nuestra vida también sufre el azote de las adversidades y limitaciones.

3.- JESÚS NOS MUESTRA QUE SU PODER SUPERA CUALQUIER IMPEDIMENTO (vs. 25-26).- Pero continúa el relato diciendo que Jesús venía a ellos andando sobre el mar, pero ellos se asustaron y gritaron de miedo. Ellos no podían ver que era el Señor el que venía. Y muchas veces nosotros no vemos al Señor que viene en nuestra ayuda, que está a nuestro lado, que nos está hablando con las cosas que nos están pasando y estamos llenos de miedo. Pero tenemos que saber que el poder de Cristo supera cualquier impedimento, ya sea humano o espiritual. Su poder puede operar sobre todas las cosas porque Él es el Todopoderoso y el Altísimo Dios. Su poder puede cambiar aún nuestra realidad más dura, nuestra situación más difícil. Sigamos confiando en ese poder infinito de nuestro Dios. No bajemos los brazos.

4.- EN MEDIO DE LA ADVERSIDAD EL SEÑOR NOS ANIMA A SEGUIR (vs. 27).- Dice el escritor que el Señor les habló diciendo: “¡Tengan ánimo; Yo soy; no teman!”. Y hoy por el Espíritu Santo el Señor nos dice a nosotros lo mismo. En medio de nuestra adversidad el Señor nos anima a seguir adelante, a seguir confiando, a seguir batallando. Él pronuncia tu nombre y te dice: “Ten ánimo hijo mío. Soy yo el que está a tu lado. No temas”. Queridos hermanos: Aunque nos cueste, tenemos que entender que no importa lo que estemos viviendo, lo que hayamos vivido, lo que hayamos perdido, lo que nos falta, etc. Tenemos que seguir adelante confiando en el Señor. Recibe esta palabra para tu vida.

5.- ANTE LA DEMOSTRACIÓN DEL PODER DE DIOS NUESTRA PRIMERA REACCIÓN ES LA DE LA DUDA (vs. 28).- La Biblia dice que Pedro le dice al Señor: “Señor, si eres Tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”. Queridos hermanos, aunque vemos cierto coraje en lo que Pedro le dice al Señor, también podemos observar la duda: “Señor, si eres Tú”. Pedro todavía no creía que era el Señor. Él estaba viendo una demostración de su poder, pero estaba dudando. Y queridos hermanos a nosotros nos pasa lo mismo: Ante una demostración del poder de Dios, muchas veces nuestra primera reacción es la de la duda. Nos preguntamos: “¿Será de Dios lo que está pasando? ¿Es el Señor el que me bendijo? ¿O es por mi capacidad? ¿El Señor lo habrá sanado?”, etc. Y nunca terminamos de agradar al Señor por causa de nuestras dudas. Debemos cambiar esa actitud por una actitud de confianza y de fe en su poder y en su Persona.

6.- EL PODER DE DIOS NOS AYUDA A CAMINAR SOBRE LAS AGUAS DE NUESTROS PROBLEMAS (vs. 29).- Pero dice el relato que el Señor llamó a Pedro, y el comenzó a caminar sobre las aguas para ir hasta donde Él estaba. Esto también nos enseña algo muy importante: Que con su poder podemos caminar sobre las aguas de nuestros problemas y situaciones difíciles. Fue el poder de Jesús el que hizo que Pedro caminara, y por supuesto, su fe. Nosotros debemos poner toda nuestra confianza en el poder que tiene nuestro Dios Todopoderoso. Tenemos que saber que es Él el que puede hacernos caminar sobre las aguas de nuestras adversidades. Nunca perdamos nuestra confianza que tiene, dice la Palabra, un gran premio, un gran galardón. El Señor hoy nos dice: “Así como hice caminar a Pedro sobre las aguas, quiero hacerte caminar a Ti sobre las aguas de tu debilidad y de tu adversidad. Sólo confía en mi poder”.

7.- CUANDO DEJAMOS DE MIRAR A JESÚS Y COMENZAMOS A VER LOS PROBLEMAS, EMPEZAMOS A HUNDIRNOS (vs. 30).- La Biblia dice que Pedro al ver el fuerte viento, tuvo miedo, y comenzando a hundirse le gritó al Señor: “Señor: sálvame”. Cuando Pedro comenzó a ver la adversidad del viento y dejó de mirar al Señor, comenzó a hundirse. Queridos hermanos: Cuando nosotros dejamos de mirar al Señor, cuando nos alejamos de Él para emprender nuestros propios caminos, cuando vemos los defectos de los demás y criticamos, y nos olvidamos del amor y del respeto, comenzamos a hundirnos en las aguas de nuestras amarguras y pesares. Puestos los ojos en Jesús, dice el escritor a los Hebreos. No dejemos que el enemigo ni nuestro egoísmo ni orgullo desvíen nuestra mirada de Cristo.

8.- EL SEÑOR SIEMPRE ESTÁ A NUESTRO LADO PARA TENDERNOS SU MANO, PERO NOS HACE VER QUE NOS FALTA CONFIANZA EN ÉL (vs. 31).- El relato dice que al momento Jesús extendió su mano y lo levantó, y le dijo: “Hombre de poca fe: ¿por qué dudaste?”. Hermanos queridos: Jesús está a nuestro lado para ayudarnos cuando nos hundimos, pero debemos pedirle al Señor que aumente nuestra fe. Él es el autor y consumador de la fe. Hoy el Señor nos pregunta: “¿Por qué dudas? ¿Te he abandonado en algún momento difícil? ¿Te he dejado tirado junto al camino? ¿Te ha faltado algo estos días, esta semana? ¿Tienes vida, salud, estás respirando? ¿Y por qué dudas?”. El Señor conoce nuestro corazón y sabe nuestras debilidades, y también conoce que nuestra fe muchas veces es escasa. Hoy levantemos nuestras manos al cielo diciéndole: “Señor: aunque me cueste confiar, te voy a seguir hasta mi último aliento; aunque me cueste decirte que creo a tu Palabra, voy a permanecer en tu casa y en tu presencia. Sólo te pido que ayudes mi incredulidad”.

9.- LO QUE CALMA Y DA PAZ A NUESTRA VIDA ES LA PRESENCIA DEL SEÑOR (vs. 32).- Cuenta la Palabra que cuando Jesús subió a la barca, junto con Pedro, se calmó el viento. Y queridos hermanos: cuando Jesús está en la barca de nuestras vidas la calma y la paz llega a nosotros. Es una paz que el mundo no la da. Es una paz que sentimos aún en medio del dolor más grande, es una paz que supera nuestro entendimiento, es una paz que nos da descanso, es una paz que nos consuela. Dejemos que Cristo se suba a la barca de nuestra vida, de nuestra casa, de nuestra alma y de nuestros corazones para que esa paz gobierne en nosotros.

10.- SIEMPRE VA HA HABER MOTIVOS EN NUESTRA VIDA PARA ADORAR AL SEÑOR (vs. 33).- El pasaje termina diciendo que los discípulos al ver esto, le adoraron, confesando que Jesús verdaderamente era el Hijo de Dios. Y queridos hermanos siempre va a haber un motivo para adorar al Señor en nuestro ser, porque si confiamos en su poder el obrará; hará cosas grandes para que le glorifiquemos y para que otros le conozcan; si seguimos confiando en Él, llegará el día en que nos dirá: “Bien buen siervo, y fiel; sobre poco has sido fiel; sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor”.

CONCLUSIÓN: Como dice la canción: Que no caiga la fe, que no caiga nuestra confianza en el Todopoderoso. Sigamos confiando en su poder porque de esta forma podremos caminar sobre las aguas.