NO VUELVAS ATRÁS (LA APOSTASÍA)

INTRODUCCIÓN: Muchas veces nos cuesta aceptar lo que la vida nos depara, y me refiero a esos momentos y situaciones donde realmente nuestra fe comienza a flaquear y a desmoronarse, y cuando esto ocurre nos damos cuenta de lo débil que es nuestra confianza en el Señor a tal punto de querer volvernos atrás de nuestra fe. En su palabra, el Señor nos habla y se refiere a ese estado. Hay una palabra que es “apostasía”. En el griego es una palabra compuesta por dos elementos: “apo” que significa “fuera de” y “stasis” que significa colocarse. Literalmente sería “colocarse fuera de”. Esta palabra significa “negación de la fe cristiana o abandono de las creencias que una persona tenía antes” también “volver atrás”. Seguramente que si pensamos un momento examinando nuestra vida, nos daremos cuenta que muchas veces queremos retroceder, muchas veces queremos volvernos atrás, muchas veces queremos abandonar todo. Había una película que se llamaba “Retroceder, nunca; Rendirse, jamás”. Y esta es la actitud que Dios nos llama a tener como cristianos: Nunca estar dispuestos a retroceder o a abandonar nuestra fe, nunca estar dispuestos a rendirnos. El Señor quiere hablarnos al corazón y hacernos ver lo rápido que somos para abandonarlo, lo rápido que somos para darle la espalda cuando las cosas no nos salen como nosotros queremos. No sabemos descansar en su voluntad, no confiamos en que todas las cosas nos ayudan a bien, no confiamos en el poder de nuestro Dios para salvarnos y librarnos. Hoy quisiera que meditemos acerca de esta realidad y nos dispongamos a salir de nuestras dudas y falta de fe.

TEXTOS: 1ra. Timoteo 4:1; Mateo 24:12-13; Jeremías 2:1-2; 8-9; 13

DESARROLLO:

1.- El Espíritu Santo nos dice que en los tiempos finales muchos apostatarán de la fe (1ra. Timoteo 4:1).- De este versículo deseo tomar la primera parte. Aquí Pablo le está escribiendo a Timoteo y le dice que el Espíritu de Dios advierte que cuando lleguen los tiempos postreros muchos se volverán atrás de su fe. Queridos hermanos notemos que dice: “El Espíritu dice claramente”. Dios es claro en hablarnos; no hay nada escondido y dice que muchos se volverán atrás de su fe. Esta es una palabra muy seria y a la cual debemos prestarle mucha atención porque creo firmemente que los días que estamos viviendo son esos días: los días de la apostasía. Ya vimos que significa esta palabra. Podemos ver hoy en día como muchos hombres y mujeres están volviéndose atrás; están perdiendo su fe, se están apartando de los caminos del Señor y lo que Dios nos dijo se está cumpliendo. Lo que tenemos que ver y meditar ante este mensaje es cuál va a ser nuestra decisión; ¿qué vamos a hacer? ¿También nos volveremos atrás de aquellas cosas que un día creímos? ¿Miraremos hacia atrás como la esposa de Lot? En el evangelio de Juan 6:60-69 muchos discípulos que seguían al Señor dijeron: “Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?”; porque Él venía hablando acerca de que Él era el pan de vida, y el que come su carne y bebe su sangre en Él permanece. Pero hablaba figurativamente acerca de que el que cree en Él y le obedece, es el que permanece unido a Él. El Señor les dice que sus palabras son espíritu y son vida. Pero llegamos al versículo 66 y dice: “Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con Él”. Muchos apostataron de la fe y se volvieron atrás. Y hermanos queridos, esto es lo que está pasando hoy. Muchas vidas son engañadas por el espíritu de este mundo y se vuelven atrás; dejan de creer y de obedecer. Vuelvo a decir: ¿Qué vamos a hacer nosotros? ¿Seguiremos fieles o nos volveremos atrás, a nuestra anterior forma de vida? Yo sé que a lo mejor hoy estás aquí y te sientes desanimado y con ganas de abandonar la fe. Pero quiero decirte que si lo haces no creo que tus cosas mejoren sino por el contrario. Sin el Señor no se puede vivir. Por favor (y me lo digo para mí mismo): No bajes los brazos y no vuelvas atrás. Tu vida y la mía tienen que estar junto al Señor.

2.- El amor de muchos se enfriará por causa del crecimiento de la maldad (Mateo 24:12-13).- El Señor Jesús está hablando aquí acerca de las señales del fin, y una de ellas será el crecimiento de la maldad. Esto es algo que realmente no se puede negar. Por donde miremos la maldad hoy se manifiesta. Vemos hombres y mujeres perversos, sin afecto natural que hacen cosas deplorables y vergonzosas. Asesinatos y secuestros por todos lados; vicios que destruyen vidas de jóvenes preciosos; familias destruidas por el odio y el egoísmo; gobernantes a los cuales no les importa el bien común sino acumular más y más poder. Díganme si estas no son las señales de los últimos tiempos. Y dice Jesús que por multiplicarse estas cosas el amor a Dios, el amor al prójimo de muchos se enfriará. Pero continúa diciendo que “el que persevere hasta el fin, éste será salvo”. Esta es la palabra que tenemos que atender: “perseverar para ser salvo, mantenernos en la fe a pesar de lo que venga, luchar por nuestra salvación y la de nuestros seres queridos”. El lugar más seguro para nuestras familias y nuestros hijos es en la casa de Dios. La iglesia debe ser como el arca para que muchos se salven en estos tiempos. No busquemos lejos de Dios y de la vida cristiana lo mejor para nosotros porque no lo vamos a encontrar. La Biblia dice que todo irá de mal en peor. Pero el que persevere hasta el fin este será salvo. Animémonos unos a otros con estas palabras para no desmayar; no miremos atrás, no miremos al mundo. Perseveremos.

3.- La apostasía es dejar la fuente de agua viva buscando crear nuestras propias cisternas que no pueden tener esa agua de vida (Jeremías 2:3).- En este pasaje podemos ver como el pueblo de Israel vivió en apostasía. Dios habla a través del profeta en este pasaje diciéndole a su pueblo que ha dejado la fuente de agua viva, que es Él, cambiándolo por depósitos o pozos que no pueden retener agua. Dios es la única fuente de agua viva porque satisface el alma de aquellos que están cansados y agobiados por las consecuencias del pecado. El pecado se encarga de destruir la imagen de Dios en nosotros llevándonos muchas veces a situaciones desesperantes que no nos dejan salir adelante; también hace que el desgano y el desánimo nos alcancen para que vivamos paralizados en la vida y no vayamos a los pies del Señor. Aquí el pueblo de Israel buscó satisfacer su alma queriendo fabricar su propia fuente o depósito, tratando de imitar lo que Dios quería darle. Pero nada ni nadie puede hacer lo que Dios hace en las vidas: llenando, sanando las heridas, transformando los corazones, restaurando las relaciones, llenándonos de su amor, etc. Dios nos habla hoy por medio de su Espíritu porque muchas veces nosotros somos igual que el pueblo de Israel. Queremos cavar nuestros propios pozos buscando agua, es decir, tratamos de hacer las cosas a nuestro modo, tomando nuestras propias decisiones sin Dios; dejamos de lado al Señor y nos volvemos hacia nuestra antigua manera de vivir donde hacíamos lo que queríamos y lejos de Dios. Hoy el Señor nos llama a volvernos a Él, a la fuente, a buscar nuestra agua de vida sólo en su presencia. Tenemos que entender de una vez por todas que no podemos vivir la vida sin el Señor. Necesitamos hacer caso a sus consejos, ser humildes y aceptar cuando Dios nos corrige. Queridos hermanos cuando volvemos atrás de nuestra fe ocurre algo tremendo: perdemos la cobertura y la protección de nuestro Dios. Volvamos a nuestra fuente de vida, el Señor Todopoderoso.

CONCLUSIÓN: La apostasía es una realidad. Cuando abandonamos los caminos del Padre las cosas comienzan a salirnos mal. Hoy el Señor nos llama a no volvernos atrás, a no retroceder. Hebreos 10:39.- “Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida”.