COMO VIVIR RELACIONADOS CON LOS DEMÁS

INTRODUCCION: Así como consideramos importante la relación con Dios, para Dios también es importante cómo nos relacionamos con los demás. Este punto se encuentra en el nuevo mandamiento que Cristo dejó a sus discípulos: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; así como yo os he amado, que también os améis unos a otros”. Juan 13:34. ¿Cuántas veces descuidamos esta parte en la vida de la iglesia? Con Dios está todo fenómeno pero con mi hermano ….. Dice la Palabra que Dios nos ha encargado el ministerio de la reconciliación y muchas veces no podemos reconciliarnos entre nosotros ¿esto es coherente? Hoy vamos a ver algo de lo que Cristo manda acerca del trato que tenemos que tener unos a otros como hijos de Dios.

TEXTOS: Mateo 7:12; Mateo 5:21-26; Mateo 7:1-6; Lucas 9:51-56; 1ª Juan 3:10-18.

DESARROLLO:
a) DEBEMOS TRATAR A LOS DEMÁS COMO QUEREMOS QUE LOS DEMAS NOS TRATEN (Mateo 7:12). – Es muy fácil exigir respeto de los demás, pero debemos preguntarnos si nosotros estamos dispuestos a respetar al prójimo. Cuando actuamos exigiendo cosas y manipulando situaciones no estamos poniendo en práctica el amor de Dios sino el egoísmo que existe en lo profundo de nuestro corazón. Tenemos que limpiarnos de todo eso porque es un estorbo para que Dios pueda obrar. El compadecernos de nosotros mismos y vivir en una permanente contienda con los demás deja heridas en los corazones. El tener lástima de nosotros mismos es una manifestación de nuestro egoísmo. Cuando esto ocurre nos cuesta perdonar las ofensas. Tenemos que encarrilar nuestras conductas y pensamientos en lo que la Palabra de Dios nos enseña y actuar obedeciéndola.

b) VIVIR ENOJADOS CONTRA LOS HERMANOS TRAE SOBRE NOSOTROS CONDENACIÓN (Mateo 5:21-26).- Cuando leemos este pasaje nos damos cuenta la importancia que Dios le da a nuestras relaciones. Jesús dice que no solamente el que mata será culpable sino el que se enoje contra su hermano y el que lo denigre con insultos y palabras duras. Esto tiene que llevarnos a meditar una vez más acerca del temor a Dios. Jesús sigue hablando y lo hace a personas que van al templo a adorar a Dios porque dice: “si traes tu ofrenda al altar, y allí te das cuenta que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”. Esto nos enseña que muchas veces nuestra adoración no pasa el techo porque, a pesar de que cantamos y participamos de la adoración congregacional, vivimos en nuestro corazón con rencores y discordias hacia otros hermanos. Debemos poner en práctica esta palabra que dice Jesús: “ANDA, RECONCILIATE PRIMERO CON TU HERMANO”. ¿Y cómo lo hacemos? Conversando los unos con los otros, con respeto y sinceridad, sin fingimiento, dice la Palabra.

c) DIOS Y LAS DEMAS PERSONAS NOS JUZGAN DE ACUERDO A LA SEVERIDAD CON LA CUAL NOSOTROS JUZGAMOS A LOS DEMAS (Mateo 7:1-6).- Juzgar es deliberar acerca de la culpabilidad de alguien y otra definición es formar opinión sobre algo o alguien. Jesús nos aconseja aquí que mejor no juzguemos para que no seamos juzgados, y habla de una medida: la medida con la cual nosotros juzgamos a los demás. Aquí Jesús nos está enseñando el siguiente principio: Ser jueces severos con los demás se nos volverá en contra. Por supuesto que hace falta corregir y enderezar conductas pero todo en un ambiente de amor y respeto, hablando para edificar y no para destruir. Cuando juzgamos y le hacemos la cruz a alguien le estamos impidiendo ser restaurado. Cristo declara en este pasaje que si juzgamos sin ver nuestros pecados nos convertimos en hipócritas. La hipocresía es el fingimiento de sentimientos o cualidades contrarios a los que verdaderamente se tienen. Tenemos que sacar de nuestra vida toda hipocresía y ser genuinos y transparentes, andando en la luz de Dios.

d) CUANDO NO HAY AMOR POR LOS DEMAS NO OBRAMOS DE ACUERDO A LA VOLUNTAD DE DIOS (Lucas 9:51-56).- Jesús iba a entrar en una aldea de Samaria pero no quisieron recibirlo ya que los samaritanos no se trataban con los judíos. Entonces Jacobo y Juan le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?". Pero el Señor se volvió y los reprendió: "Ustedes no saben de qué espíritu son; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas". Indudablemente los discípulos aún no entendían el motivo de la obra de Jesús. Ellos pensaban que lo mejor ante el rechazo de los samaritanos era pedir a Dios el castigo sobre ellos. Pero Jesús tiene que apelar a la reprensión para hacerlos reaccionar ante esta actitud: "Ustedes no saben de qué espíritu son". Podrían haber dicho los discípulos: "Pero Señor, si lo que queremos es defenderte y somos tus cercanos, tus discípulos, somos los que escuchamos tus enseñanzas; ¿cómo no vamos a saber cuál es el espíritu que nos guía?" Quiero decirles queridos que muchas veces nosotros actuamos de igual manera. Creemos que nuestras razones son las únicas valederas, emitiendo juicio sobre nuestro prójimo, como decíamos, deseando que Dios lo escarmiente. Cuando no hay amor de Dios en nuestras vidas no nos damos cuenta que el espíritu que nos mueve no es precisamente el Espíritu Santo, y Dios tiene que reprendernos y humillarnos, porque quiere que entendamos que Él no quiere que sus criaturas se pierdan. ¡Cuánto le ha costado darles la oportunidad de la salvación! La pregunta que nos cabe es: ¿Amamos a las personas como nuestro Padre Celestial lo hace? ¿Estamos impregnados de su Espíritu de amor? Romanos 5:5 dice: "Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado". Aprendamos pues lo que significa de parte del Señor: "Misericordia quiero, y no sacrificio".

e) ABORRECER A UN HERMANO PARA DIOS ES SER HOMICIDA (1ª Juan 3:15).- Dice el pasaje que un hijo del diablo no hace justicia ni ama a su hermano, pero de Cristo hemos oído que debemos amarnos unos a otros para ser verdaderos hijos de Dios. Y el apóstol da el ejemplo de Caín. Génesis 4:1-9. Guarda de tu hermano: esto es compromiso e interés. Si amamos a los hermanos dice Juan, hemos pasado de muerte a vida, mientras que si no amamos al hermano permanecemos en muerte y somos homicidas. Cuando vemos lo que la Palabra nos dice aquí, deberíamos temblar porque nos damos cuenta que no somos tan diligentes en amar a los demás. Dice Juan que al verdadero amor lo conocimos al ver que Él puso su vida por nosotros y nosotros debemos hacer lo mismo por nuestro hermano. Esto pareciera que es imposible de cumplir a causa de nuestro egoísmo pero el Espíritu Santo puede guiarnos y ayudarnos en nuestra debilidad. Pongamos en práctica el amor y amemos mostrando hechos y no tantas palabras. Pidámosle la ayuda al Espíritu Santo.

CONCLUSION: Dios es un Dios que pide cuentas y nos va a pedir cuenta de cómo nos relacionamos en esta tierra. Si vivimos enojados con los demás, vamos a dar cuenta, si juzgamos con severidad y sin examinarnos, también vamos a tener que dar cuenta a Dios, etc. Hoy arreglemos nuestras relaciones para que seamos irreprensibles delante de Dios y podamos vivir libres, sin ataduras espirituales. Es un mandamiento de Dios.