VIVAMOS BAJO SU MISERICORDIA

INTRODUCCIÓN: Creo que una de las cosas que podemos decir sin lugar a equivocarnos es que Dios es bueno y misericordioso; y podemos ver que no nos ha dado el pago que merecíamos conforme a nuestros pecados. Por el contrario: por su pura misericordia ha querido salvarnos enviando a su Hijo a morir para redimirnos sabiendo que nosotros éramos incapaces de hacerlo por nuestros méritos. Y cuando hablamos de la misericordia de Dios, podemos decir que ella es parte de su naturaleza como su misma palabra lo dice en Miqueas 7:18: “¿Qué otro Dios hay como tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su pueblo? Tú no guardas el enojo todo el tiempo, porque te deleitas en la misericordia”. Dios se deleita en aliviar nuestras miserias porque tiene en su corazón siempre la intención de hacernos bien. Las traducciones de las palabras hebreas y griegas que corresponden a misericordia, abarcan un significado más amplio que van de la misericordia propiamente dicha al amor, pasando por la ternura, la piedad o conmiseración, la compasión, la clemencia, la bondad y hasta la gracia. Pero a pesar de esta variedad, podemos circunscribir el concepto bíblico de la palabra misericordia. Y para ello podemos decir que esta palabra misericordia viene del latín misericordia formado de miser (miserable, desdichado), cor, cordis (corazón) y se refiere a la capacidad de sentir la desdicha de los demás. Y Dios tiene esa capacidad de dolerse por las miserias de los seres que ha creado. Muchos pueden echarle la culpa al Señor de las tragedias de la vida, pero en realidad lo que introdujo el sufrimiento en este mundo es el pecado. Por la maldición del pecado es que tenemos que lidiar con los momentos de dolor, pero el Señor quiere que entendamos que Él es el que puede transformar una tragedia o algo desagradable en una bendición y enseñanza para nuestra vida. Desde el principio hasta el fin manifiesta Dios su ternura con ocasión de la miseria humana, y esto debe llevarnos a nosotros a responderle al Señor con nuestra actitud. Él no desea que nos perdamos por eso tiene misericordia de nosotros. Hoy quisiera que meditemos en algunas características que nos da la bendita Palabra de Dios acerca de su misericordia.

TEXTOS: Salmos 26:3; 52:1; 94:18; 119:76.-

DESARROLLO:

1.- SU MISERICORDIA ESTÁ DELANTE DE NUESTROS OJOS POR LO TANTO NO HAY EXCUSA PARA NO RECONOCERLA (Salmos 26:3).- David escribe este salmo y dice en el vs. 3 que la misericordia del Señor está delante de sus ojos. Y esta es una realidad espiritual que debemos considerar porque: ¿Quién de nosotros puede decir que la misericordia de Dios nos ha abandonado? ¿Quién puede afirmar que hoy Dios no se ha acordado de nosotros? ¿Quién puede negar que en el transcurso de la vida de cada ser humano haya muestras de la misericordia divina? Entonces ¿podemos decir que su misericordia está delante de nuestros ojos cada día y a cada momento? Por supuesto que sí. Dios muestra sus cuidados, su provisión en la mesa, su perdón ante todo lo malo que muchas veces hacemos y pensamos. Jesús dice que si Él cuida de las aves, también cuidará de nosotros. Su misericordia se muestra en darnos vida y salud a pesar de todas las adversidades que podamos tener. Que aún estemos en pie es una demostración de su misericordia. Su misericordia se muestra diciéndonos que no desea que nos perdamos sino de que todos procedamos al arrepentimiento. Y al ver todo esto que está delante de nuestros ojos, como decía el salmista, la verdad es que no tenemos excusa para darle la espalda a nuestro Altísimo Dios, sino todo lo contrario: le debemos devoción y obediencia, fidelidad y compromiso a Él. Por eso no nos dejemos engañar por pensamientos que no son de Dios y que nos invitan a abandonar el camino del Señor. Siempre recordemos y contemplemos toda su misericordia que está delante de nuestros ojos.

2.- LA MISERICORDIA DE DIOS ES CONTINUA POR TANTO SIEMPRE TENEMOS OPORTUNIDAD DE ARREPENTIRNOS Y ACERCARNOS A ÉL (Salmos 52:1).- Aquí el salmista comienza hablándoles a los poderosos, diciéndoles ¿por qué se jactan de su maldad? Y enseguida dice: La misericordia de Dios es continua. O sea que la palabra dice que por la misericordia de Dios todavía no ha ejecutado juicio sobre la maldad de los poderosos, porque, como dice en otra parte de la Escritura, el Señor está esperando que todos procedan al arrepentimiento. Dice David aquí que la misericordia de Dios es continua. La palabra “continua” significa “que dura, se hace o se extiende sin interrupción”; también significa “perseverante”. Dios es el que mantiene su misericordia sobre nosotros y sobre todas las personas dando oportunidad de que nos acerquemos a Él; dando oportunidad a todo hombre y mujer de arrepentirse. Por eso su misericordia es continua. Otros significados pueden ser “incesante, prolongado”. Dice el profeta Jeremías en el versículo 31:3: “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”. Y hoy por su Espíritu Santo el Señor nos dice lo mismo a nosotros: “Te prolongué mi misericordia porque mi misericordia es continua sobre tu vida, porque quiero que no te pierdas, porque deseo bendecirte y hacerte bien”. ¿Cómo vamos a responder a su misericordia?

3.- SU MISERICORDIA NOS SUSTENTA CUANDO ESTAMOS DÉBILES (Salmos 94:18).- El salmista dice aquí: “Cuando yo decía: mi pie resbala, tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba”. Hay muchos momentos en nuestras vidas que nos sentimos débiles, que ya estamos por caernos; pero dice la palabra aquí que la misericordia del Señor sustentaba al salmista. “Sustentar” es “hacer que algo se mantenga o permanezca en el mismo estado o condición”. Y queridos hermanos es la misericordia de Dios la que hace que nosotros aún permanezcamos en pie; esa misericordia de nuestro buen Dios es la que nos sostiene. Hay muchas veces en la vida que nos cuesta percibir que es su misericordia la que nos está sosteniendo o sustentando, pero cuando nuestra alma se tranquiliza, podemos ver para atrás y preguntarnos: “¿cómo pudimos pasar esto?” Y es que su misericordia es poderosa para mantenernos en pie. Siempre tenemos que entender que debemos contar con el Señor para enfrentar la vida porque de otra manera es imposible soportar las situaciones difíciles. Pablo dice en el libro de Efesios capítulo 6:13, en la última parte: “… y habiendo acabado todo, estar firmes”. Cuando el apóstol dice esto debemos entender que da por sentado que estamos unidos al Señor en medio de la lucha, batallamos juntos y con la ayuda de Él; y ese “estar firmes” no lo podemos lograr nosotros solos; su misericordia acompañándonos es la que nos hace permanecer y perseverar, es la que nos sustenta. Toda la gloria es de Él. Lo que nosotros debemos hacer es permanecer fieles y apegados a Él.

4.- LA MISERICORDIA DE DIOS ES LA QUE NOS CONSUELA (Salmos 119:76).- Otra característica de la misericordia del Señor también la encontramos en los Salmos. En este versículo David clama para que la misericordia del Señor sea sobre su vida. Y queridos hermanos y hermanas esta tiene que ser una permanente oración: Pedirle al Señor que tenga misericordia de nosotros. Hay muchos pasajes de las Escrituras que nos hablan acerca de aquellos que clamaron por misericordia del Señor. El salmista sigue diciendo que clama por la misericordia de Dios para ser consolado. Aquí aprendemos que somos consolados a través de la acción de la misericordia del Señor. En medio del obrar de su misericordia nosotros recibimos el consuelo que necesitamos. El consuelo es el alivio que recibimos de una pena o de una tristeza. Y el Señor es el que a través de su misericordia alivia nuestro pesar, nuestra carga, nuestra herida. Creo que debemos aprender y debemos enseñar que fuera del Señor no vamos a encontrar el consuelo que nuestra alma necesita. Seguramente que muchas veces no entendemos el dolor en nuestro ser, pero el alivio llega del cielo; el alivio llega sobre nosotros a través de su misericordia. Este consuelo es todo suficiente. Es suficiente para todas las circunstancias de la vida y para todos los horrores de la muerte. No importa lo malo que venga en mi vida, el pertenecer a Jesús significa que él me consuela y que él lo envía todo para mi provecho. El consuelo es saber que Jesús jamás me abandona y que todas las cosas, de una que otra manera, deben servir para mi bien. No, no siempre sabemos cómo es eso ni podemos siempre explicar cómo lo malo es para nuestro bien. El consuelo es creerlo. Cuando cosas malas nos sobrevienen, el consuelo es saber que Dios las ha enviado para nuestro bien, y que, en Cristo, nos concede también la gracia para soportarlas con gratitud.

CONCLUSIÓN: Hoy Dios nos ha renovado su misericordia una vez más. Roguemos para que su misericordia esté siempre sobre nuestras vidas. Siempre digamos: “Señor: ten misericordia de mí”. “¡Haré memoria de la gran misericordia del Señor! ¡Evocaré sus alabanzas por todo lo que él ha hecho por nosotros! ¡Por su gran bondad hacia la casa de Israel! ¡Por haber tenido compasión de nosotros, conforme a su gran misericordia!” Isaías 63:7.-