EL AMOR CUBRIRA

INTRODUCCIÓN: Una de las cosas que Dios nos enseña y nos manda, es que tenemos que amar a los demás. Y eso es lo que quiere dejar establecido en nuestros corazones el apóstol Juan en su primera carta capítulo 4:8 cuando dice que “el que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”. Dice aquí el apóstol, el que no ama, no ha conocido a Dios. O sea que no se puede vivir la vida cristiana sin amor. El amor es parte de la naturaleza de Dios, es parte de su esencia, y por ello, como el Padre que es, quiere que sus hijos también lo tengan. El Señor Jesucristo nos enseñó a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Como parte de la iglesia del Señor tenemos que cultivar y alimentar el amor a medida que vamos compartiendo nuestras vivencias y experiencias. El amor se pone en práctica mediante actos o hechos. Así dice también el apóstol Juan en 1ra. Juan 3:17-18 porque si vemos a nuestro hermano padecer necesidad y cerramos nuestro corazón contra él, ¿cómo podemos decir que tenemos amor? Por eso, no amemos de palabra o hablando mucho, sino de hecho y en verdad. Dios tiene que transformar nuestro corazón duro en un corazón lleno de amor. Pero para que Él obre, nosotros somos los que tenemos que dejarlo obrar, darle el espacio para que trabaje en nosotros. Recordemos que le pertenecemos porque le hemos entregado nuestro corazón. Hoy quisiera meditar en un pasaje que nos ayudará a ver cómo el amor tiene que estar presente en nuestros corazones. 

 

TEXTO: 1ra. Pedro 4:8

 

DESARROLLO:

Aquí Pedro, una de las cosas que dice como mayordomos o administradores de su gracia, es que ante todo, tengamos ferviente amor. Esa recomendación “ante todo” nos está señalando la importancia que tiene el poner en práctica el amor al prójimo. Y la palabra “ferviente” significa “fervoroso, con entusiasmo, efusivo, eficaz, sin frialdad”. No podemos amar si no ponemos voluntad para ello, ya que el amar es una determinación que tomamos porque queremos hacer la voluntad de Dios. Así como para huir de la tentación hay que poner de nuestra voluntad, para amar a los demás también tenemos que poner de nuestra voluntad. La segunda parte del pasaje dice “porque el amor cubrirá multitud de pecados”.  Esta expresión “cubrirá” nos habla de que el amor ferviente “envolverá, tapará, revestirá, vestirá” a la multitud de pecados que pueda tener una persona o varias personas; nos dice que el amor, reducirá los efectos que produce el pecado, dejará sin efecto la voluntad de pecar, silenciará el deseo de pecar, porque será más fuerte en las vidas responder al amor arrepintiéndonos, porque será más fuerte y más poderoso obedecer a Dios por amor a Él y porque Él nos amó primero.  Pero observando este pasaje, quería que continuáramos preguntándonos:

 

¿Cómo podemos demostrar un amor ferviente?

 

1.- A través del perdón (Mateo 6:14-15) (Efesios 4:32).- A través del perdón, podemos demostrar un ferviente amor a Dios y a los demás. El amor de Dios cubre multitud de pecados cuando nos perdona y nos arrepentimos por haber visto ese amor tan grande. Cristo nos dice en Mateo 6:14-15 que si perdonamos a los hombres sus ofensas, Dios nos perdonará a nosotros las nuestras, y si no perdonamos, Dios no nos perdonará a nosotros. Dios muestra su gran amor para con nosotros, perdonándonos; pero su ejemplo es para que nosotros vayamos y hagamos lo mismo: perdonemos. La falta de perdón surge de un corazón duro y con rencor. Debemos pedirle al Espíritu Santo que sane nuestro ser interior y quite el corazón de piedra. También el apóstol Pablo dice en Efesios 4:32 a los hermanos que se perdonen los unos a los otros así como Dios nos perdonó a nosotros a través de Cristo. El perdón es el remedio porque sana nuestra alma herida. Por supuesto que muchas veces es difícil perdonar por situaciones muy duras de la vida, pero confiemos en la obra del Señor sobre nosotros. Para ello debemos entregarnos a Él de todo nuestro corazón, pidiéndole las fuerzas para perdonar. Algunas veces el perdón es un proceso que tiene sus etapas hasta que entendemos que tenemos que hacerlo por nuestro bien. Mostremos ferviente amor, perdonando de todo corazón con la asistencia y la ayuda del Espíritu Santo.-

 

2.- A través de la compasión y el servicio (Mateo 9:36) (1ra. Pedro 3:8).-  Otra forma de demostrar un amor ferviente a Dios y a los demás, es a través de la compasión y el servicio. Sentimiento de tristeza que produce el ver padecer a alguien y que impulsa a aliviar su dolor o sufrimiento, a remediarlo o a evitarlo. En Mateo 9:36 dice que Jesús al ver a las multitudes que le seguía, tuvo compasión de ellas. La verdadera compasión es el fruto del amor de Dios en nuestros corazones. Tenemos que clamarle al Señor que nos inunde de compasión y nos haga como Jesús. En 1ra de Pedro 3:8, el apóstol les pide a los hermanos que sean compasivos. Cuando somos compasivos estamos contribuyendo a que las personas necesitadas de Dios se arrepientan y crean. Cuando esto ocurre multitud de pecados comienzan a ser cubiertos. También el servicio que podemos brindar tanto a los hermanos como a los demás, si lo hacemos de corazón y como para el Señor, contribuirá para testimonio de muchos, los que vendrán a los pies de Cristo. En Romanos 12:11 les dice Pablo a los hermanos que sirvan fervientes en espíritu, con entusiasmo, con fe, con gracia. Recordemos que todos somos siervos del Señor. Hagamos lo que tenemos que hacer: Servir.

 

3.- A través de ser fieles y obedientes a Dios (1ra. Pedro 1:14).-  Cuando por amor al Señor somos obedientes y fieles, estamos guardando nuestras vidas de multitudes de pecados. Pero tenemos que reconocer que nos cuesta ser obedientes. En 1ra. Pedro 1:14, el apóstol les dice a los hermanos que sean hijos obedientes que no se conforman ni se acomodan a los malos deseos que antes tenían. Esto exige de nuestra parte determinación y poner nuestra voluntad a los pies de Cristo. Esta actitud, como dije recién, es la que hace que muchos pecados nuestros sean cubiertos porque hemos determinado en nuestro corazón no pecar. Por el contrario: si somos desobedientes y no atendemos a los consejos del Señor, aún podemos hacer que otros se aparten al vernos que no vivimos lo que decimos. Esto tiene que ver con lo que dice Jesús acerca de los tropiezos.

 

4.- A través de nuestra vida de oración (Efesios 6:18).- Dice Pablo aquí a los hermanos que oren en todo tiempo, con toda oración y súplica en el Espíritu. También a través de nuestras oraciones podemos contribuir a que muchos pecados sean cubiertos. El apóstol dice aquí que en todo tiempo debemos estar orando. Hay poder en la vida de oración. La oración es otra cosa que indica que tenemos ferviente amor por los demás. Mientras estamos clamando por una vida, Dios está tocando ese corazón y haciendo que sus pecados sean borrados. Es nuestro amor y el amor de Dios a través de la oración que hacen que una vida se vuelva Él. También dice Pablo con toda oración y súplica en el Espíritu. Esto es así porque cuando oramos es el Espíritu Santo el que clama dentro de nosotros y debemos hacerlo bajo su dirección. Y por último dice con toda perseverancia y súplica por todos los santos. Perseverar es mantenerse firme y constante. Y así tienen que ser nuestras oraciones para que cubran multitud de pecados. Pidamos la ayuda al Espíritu Santo para clamar como conviene.

 

CONCLUSIÓN: Es el amor a través de todas estas cosas lo que hace que sean cubiertos muchos pecados. Bendito sea el amor de Dios. Perdonemos, seamos obedientes y fieles, seamos compasivos y serviciales, y permanezcamos en oración; todo esto con el ingrediente del amor como principal. El amor cubrirá.